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Cosecha 2014 en EEUU completada: cómo obtener precios más rentables y menor riesgo en Sudamérica.

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Cosecha 2014 en EEUU completada: cómo obtener precios más rentables y menor riesgo en Sudamérica.

Avanza la siembra de verano y empiezan a ganar ritmo las labores de implantación de los cultivos en todo el Mercosur. Las fechas en general se vienen cumpliendo de acuerdo a lo previsto y se espera completar una superficie similar a la de la última zafra. Según la mayoría de los pronósticos climáticos, estamos atravesando una nueva fase Niño en Sudamérica, lo que se asocia con temperaturas y precipitaciones mayores a lo habitual para la época. En ausencia de excesos, esto representaría las condiciones ideales para el desarrollo de los cultivos, cuya etapa vegetativa se produce durante el verano, de ahí su categorización en “estivales”. Entonces, solamente visto desde un punto de vista agronómico (biológico, físico-químico, edáfico, etc) sería el panorama perfecto para el crecimiento estacional de las plantas.

El mismo punto en donde se apoya el correcto crecimiento y desarrollo de estos cultivos, es donde estriba también la situación de debilidad de precios a la que estamos asistiendo desde mayo del presente año. Esto es, ante las expectativas de buenas condiciones para el desarrollo vegetativo, es lógico pensar en la buena generación de cosechas correspondientes, en cuanto a peso y calidad.Este escenario productivo sometido al tamiz de la ley de oferta y demanda en un libre mercado indica que, para una demanda constante y una mayor oferta, el precio del producto debería ser menor.
Si dejamos a un lado el efecto amplificador de los fondos de inversión con operativa en Chicago, el párrafo señalado anteriormente es lo que se ha cumplido – a la perfección – en EEUU, al completarse la cosecha de maíz y soja, si bien se dieron algunas escaramuzas en los valores por demoras circunstanciales, tanto en la cosecha como en el transporte interno de los granos. Estos hechos, no obstante, no mermaron el cálculo de producción final sino que solamente retrasaron el momento de hacer disponible el producto para la demanda. El factor tiempo – en su acepción temporal y no en la climática – fue el que en algún tiempo logró hacer saltar la llave térmica de los precios, si bien fue de manera puntual. Esto fue lo que pasó durante 2014 en EEUU, en donde las cosechas de maíz y soja, fueron – son – las mayores de la historia, tras dos magras zafras previas y consecutivas.
Entonces, los super aumentos de volumen sirvieron, en buena medida, para la recomposición de los sufridos stocks finales, frente a los que la demanda mundial se mostraba inquieta por ver peligrar el abastecimiento en tiempo (o plata) y forma, trasladando su nerviosismo a los precios, demostrando en ese caso la situación inversa: frente a demanda determinada, la escasez de producto promovía su valorización.

En Sudamérica, como apuntamos al principio, va camino a normalizarse la siembra de sus dos mayores productores – Brasil y Argentina – desde los fuertes rezagos a los que estuvieron sometidos por falta y exceso de agua, respectivamente. En caso de prosperar la producción, se espera números normales en el caso de Argentina, del entorno de las 55 millones de toneladas, mientras que Brasil ajustó recientemente su previsión de 90 a casi 96 millones de toneladas. Entonces, también de este lado del ecuador tendríamos cosecha combinada récord, tras dos zafras anteriores también decepcionantes. Siempre que la demanda no varíe, la recomposición de los inventarios a cantidades más normales seguiría a la absorción del volumen más urgentemente demandados.

Desde el punto de vista propio de la demanda, su principal actor – China – viene mostrando una constante desaceleración en la economía respecto a años pasados, pese a que los principales organismos mundiales referentes mantienen su volumen de importación para el periodo 2014/15 en el entorno de 74 millones de toneladas vs 69 durante el año previo. Por el lado de la oferta sumada (EEUU, Brasil, Argentina) el aumento de inventarios respecto al año anterior sería mayor a la demanda china adicional, por lo que – a priori – serían volúmenes que irían a engrosar los stocks finales.
La parte buena, si es que la hay, es que pese a que en el último mes se tradujo el cálculo de cosecha en producción y se volcó a los canales comerciales (las cosechas se cuentan en los galpones), los precios bajaron marginalmente, 5 dólares por tonelada aprox, lo que no deja de ser una buena señal, dado los pronósticos catastróficos de baja sin fin. O sea que estamos casi en el mismo rango de precios que hace un mes, a 10 dólares del horizonte de USD 400, con la gran diferencia que los volúmenes se volvieron realidad, ya han salido de las chacras, inundado los canales comerciales y han sido absorbidos por la demanda más urgentemente necesitada. Sin embargo… la aspiradora sigue comprando. Los datos semanales de exportación efectivamente embarcados vienen batiendo un récord tras otro, muchos de esos negocios seguramente cerrados a los precios de ganga de algún momento.

Los Farmers, por su lado, ayudaron bastante, al dosificar la venta en el disponible de su producción, lo que se combinó para valorizar los precios de un producto que no veía su piso. La herramienta cuyo buen uso permite – precisamente – diferir las ventas de grano físico (valorizándolo así) es la operación con futuros y opciones en el mercado electrónico. Lo señalado anteriormente responde a la formación de precios en Chicago únicamente. En Sudamérica, tomamos ese mercado como referencia, pero hasta ahora la mayor caída en los valores– que también se sufren en el hemisferio sur – no se explicaba por información relacionada con Sudamérica, sino con EEUU. Tal es así que tras las fuertes bajas experimentadas durante este año, una vez más los productores mercosureños se han largado a sembrar a todo trapo, en buena medida debido a las condiciones comerciales y financieras más atractivas para la oleaginosa respecto a otros cultivos, así como buscando la revancha en los rindes, para lo que el clima está dando la buena mano señalada líneas arriba.
Si se volverán realidad las buenas condiciones climáticas, o no, nadie lo sabe. Si incluso algunas zonas podrían verse beneficiadas mientras otras verían pasar el agua de largo por llover en mangas, tampoco, como ocurrió con Uruguay en la última zafra que se largó a llover en el tercer minuto de descuento y logró sortear la fuerte seca regional, a diferencia de grandes partes de Brasil y Argentina. China viene hasta ahora mostrando que, pese a todos los pronósticos de desaceleración, cuando se la necesita está. Claro que si pueden comprar más barato, y esto prima en su ecuación, así lo harán, tomando siempre sus coberturas y seguros de precios en el mercado.
La toma de decisiones – en cualquier ámbito – se lleva adelante sobre una oferta de información que nunca es completa. Al no contar con todos los datos (no tenemos certezas absolutas del futuro, aunque intentemos minimizar esta brecha), siempre debe decidirse con la película incompleta. En ese caso, tener la información disponible, analizada y puesta a disposición en forma digerida (usando lo que es crítico y descartando lo que no lo es) puede llevarnos a reconstruir un poco más de la película que estamos intentando completar.

 

Las herramientas comerciales a disposición – para el mercado de grano físico y para el de futuros – son elementos que permiten ir generando un panorama de mayores certezas, capitalizando las ventajas puntuales que se van presentando a lo largo del camino hacia el cierre del ejercicio. Son elementos que están a mano, que implican una relación costo/beneficio mínima, de uso extendido en la gestión agrícola y que permite ir traduciendo las mejores ocasiones de ganancias en la construcción de un precio final más rentable y con un riesgo mucho menor que dependiendo abiertamente de la sola voluntad del clima y del mercado.

Fuente: FIMIX agrofinanzas