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Cooperativa japonesa proyecta la industrialización de frutas

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Cooperativa japonesa proyecta la industrialización de frutas

Productores de La Colmena proyectan llegar a la industrialización de frutas en versión jugo, tanto de uva como de durazno, con la ayuda de una empresa de origen español que se interesó en la fábrica donde producen desde hace 5 años de manera artesanal.

Productores de La Colmena proyectan llegar a la industrialización de frutas en versión jugo, tanto de uva como de durazno, con la ayuda de una empresa de origen español que se interesó en la fábrica donde producen desde hace 5 años de manera artesanal.

El proyecto viene realizándose desde ese entonces, pero en menor escala, por lo que estiman que será muy provechosa la asociación con dicha firma extranjera, cuya actividad central será la producción de alimentos en especial para provisión de merienda escolar y, según estimaciones de los miembros de la comisión directiva de la cooperativa local, rondaría los US$ 14 millones.

La producción actual de la fruta ronda los 17.000 kilos por hectárea, contando la ciudad con unas 72 hectáreas de siembra, lo que representaría un promedio total de 1.224.000 kilos de uva al año en al menos 3 variedades, según Koichi Miyamoto, vicepresidente de la Cooperativa Agroindustrial Colmena Asuncena (CAICA), luego de un acto conmemorativo por los 80 años de la llegada de los primeros japoneses al país..

“A este grupo extranjero le interesó nuestra fábrica para montar su producción, lo que nos conviene, ya que a través de las maquinarias como envasadoras, que ya están adquiriendo, vamos a poder conseguir un buen producto final, con garantía de calidad y manteniendo la pureza de la uva”, señaló.

Estimó que para finales de año ya estarían iniciando la producción de jugo de uvaíno entre diciembre y enero, en tanto que el de durazno empezarán a probar desde setiembre.

En cuanto a la producción de vinos realizada tiempo atrás, dijo que dejaron de procesarlo porque se vieron afectados con el ingreso del contrabando con lo que no podían competir en costos.

De la misma forma, la falta de capital necesario no les permitió incursionar en el puré de tomate, hortaliza de alta producción local, porque para comercializar los técnicos de Japón requerían que fuesen envasados en frascos de vidrio, lo cual ya encarecía altamente el producto final y no podrían competir con una variedad de ofertas en formato sachet.

Fuente: La Nacion