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“El 2020 fue sufrido para el productor pero con resultado satisfactorio para el frigorífico”

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“El 2020 fue sufrido para el productor pero con resultado satisfactorio para el frigorífico”

El presidente de la Cooperativa Neuland, Heinz Bartel, analizó el impacto de la pandemia y la prolongada sequía en la producción y comercialización de carne, y aseguró que “el ganadero va a necesitar dos o tres años para recuperarse”; también destacó la necesidad de mejorar la posición exportadora de Paraguay agregando valor a la carne con una serie de herramientas bases como la tipificación y la trazabilidad. Habiendo cumplido con estas bases, aseguró que “el clima podría ser favorable para la creación de un instituto de la carne”.

– ¿Dónde está posicionada hoy la Cooperativa Neuland?

La Cooperativa está cumpliendo 70 años de vida. En el Chaco, Neuland es una propiedad de producción, como es conocida, pero también comparte políticas de responsabilidad social empresarial con el objetivo de ayudar a muchas personas de menores recursos, principalmente en la asistencia productiva. Sin embargo, hay un importante enfoque en la producción de carne. Históricamente había más producción de granos, sobre todo de maní, algodón, sésamo y alguna otra alternativa. También fuimos dando énfasis a la producción láctea, que hoy en día es muy relevante y tenemos una marca común, que es CO-OP, con la Cooperativa Fernheim donde se llevan casi cuatro décadas produciendo lácteos de forma conjunta. Pero el mayor peso cae sobre la carne bovina, el 80% de los productores de Neuland están dedicados a la ganadería de carne, es así que se decidió construir y fundar un frigorífico propio que hoy existe hace más de 17 años. Si bien los granos y los lácteos son secundarios, para la Cooperativa es prioritario avanzar a la diversificación de producciones; por tanto se cuenta con un comité de fomento para respaldar con solidez, sobre todo en el agro, el crecimiento que se está logrando. Solo pensar que en 2008 teníamos unas 5.500 hectáreas y para el 2021 se prevén alcanzar las 14.500 hectáreas, eso demuestra el desarrollo que se viene adquiriendo.

– Con base económica o productiva en la ganadería de carne, ¿cómo analiza el impacto de la pandemia y la sequía en el complejo cárnico?

– En 2020 coincidieron dos fenómenos muy fuertes con impactos relevantes en la producción de carne: la pandemia y la sequía. Actualmente, Neuland tiene una política de comercialización de carne que se basa en dos grandes frentes: un 50% de la carne producida se vende al mercado local y la otra mitad se exporta. La pandemia nos limitó fuertemente en marzo y abril porque los mercados internacionales estaban totalmente inestables. En Chile, que es un mercado muy importante para el frigorífico, de repente el precio de la tonelada bajó entre un 30 y 40%, lo que nos descolocó. A nivel nacional los valores sí se fueron acomodando. Sumando a esto, la sequía agregó sobreoferta e inundó de incertidumbre la industrialización de la carne y la posterior venta. Por suerte, el gobierno paraguayo no limitó la producción de productos primarios alimenticios, entonces las fábricas podían seguir trabajando pero con restricciones fuertes, a razón de los estrictos protocolos sanitarios que nos llevó a trabajar con un 40% de la capacidad instalada y hasta perder jornadas laborales. Todo eso se sufrió el año pasado, pero a partir de agosto y septiembre el mercado exterior se fue recuperando y las industrias fueron incrementando la capacidad de operación, aunque la sequía no se solucionó.

– ¿Cómo incidió esa ecuación en los ganaderos?

– El productor tuvo que vender su hacienda a un precio muy inferior al que estaba acostumbrado porque reinaba la sobreoferta de ganado: en la puerta de la planta había cola de transganados para ingresar y muchos ganaderos no podían faenar a tiempo, lo que generó muchas discusiones a nivel nacional entre la producción, los gremios de la producción y los gremios de las industrias. Hay mucho que se puede decir de este tema, pero Neuland ocupó siempre un puesto clave en la intermediación y con un sinceramiento del discurso. Había que ser claro y transparente, y eso lo hicimos. Además, fue un tema que también llegó a casa, ya que en la planta nos abastecemos con un 35 o 40% de animales de productores socios de la Cooperativa y también quieren un mejor precio. Por otro lado, debo decir que hacia finales de año los precios mejoraron, la industria fue trabajando con otra posición más eficiente. A pesar de lo duro del 2020, la Cooperativa en sí, como institución, ha cerrado un año muy bueno en el sistema de rentabilidad. El productor la ha sufrido y la sigue sufriendo, se tuvo que endeudar y le va a costar unos dos o tres años recuperarse de esto, no solamente de lo perdido sino también de los créditos asumidos para asegurar la alimentación de sus animales.

– Aseguró que la Cooperativa Neuland logró una buena rentabilidad durante el año pasado, ¿engloba a todos los negocios o está hablando directamente de la industria frigorífica?

– No, estoy englobando todos los negocios. La Cooperativa no solamente tiene negocios relacionados a la producción del agro, la producción del ganado y de lácteos, sino que también cuenta con un departamento propio de créditos, que hace años fue una pata muy importante en la economía financiera de Neuland. Además se tiene participación estratégica en sociedades externas, como Bancop, la empresa ECOP SA, TAJY, una empresa de seguros con participación minoritaria; en CENCOPROD, que es la curtiembre donde estamos participando entre las tres cooperativas del Chaco Central; entre otras. Esas diferentes participaciones ayudan a mejorar la rentabilidad de la cooperativa.

– ¿Cómo fue el resultado de Frigorífico Neuland?

– Se sufrió el año durante los primeros seis meses porque había mucha incertidumbre, pero los mercados se fueron recuperando para la segunda mitad del 2020. Con esto, podría asegurar que la industria de la carne en el país cerró un año satisfactorio y quizás, en algún caso, hasta mejor que el 2019.

– La Cooperativa, respetando sus bases, siempre busca un equilibrio entre productores e industria; a pesar que el año fue malo para los ganaderos y satisfactorio para el frigorífico. ¿Cómo se adaptó Neuland y qué opciones brindó a los ganaderos para menguar el impacto negativo?

– Lo primero que se hizo, una vez que se presentó la pandemia y la incertidumbre de la sequía, fue un ajuste propio en todo lo que es el ámbito presupuestario y de nuevas inversiones dentro de nuestra estructura. Fue un ajuste muy fuerte. En segundo lugar, se diseñaron métodos y productos alternativos para el productor de manera de alivianar la carga de endeudamiento. El socio cooperativista, en Neuland, siempre aportaba capital propio a un programa de capitalización de la Cooperativa para darle más apalancamiento financiero. Entonces, se dejó de lado el sistema de capitalización al productor, sólo a los productos para alivianarlo. También el departamento de créditos bajó la tasa de interés interna en dos oportunidades. Se intermedió fuertemente con la Agencia Financiera de Desarrollo. Hay que hacerle una mención de honor a la AFD Paraguay que apoyó muy fuerte al mundo de la producción con productos financieros muy accesibles que nosotros trasladamos directamente al productor. Fueron apoyos relevantes en un sector donde se sintió la crisis causada por los dos fenómenos -pandemia y clima- que conversamos anteriormente. Eso hizo la Cooperativa en el sentido de gestionar al productor y alivianar la carga lo que más podía, sacándole la capitalización adicional y aportando productos crediticios mucho más económicos, y sobre todo acomodando los plazos con uno o dos años de gracia.

– Pasando de página y entrando al 2021, donde las lluvias empezaron a ser recurrentes en los campos paraguayos y la vacuna contra el Covid-19 se presenta en varias regiones del mundo para menguar la incertidumbre, ¿cuáles son sus perspectivas para el negocio de la carne?

– Observando el panorama mundial, aparentemente se están normalizando los mercados y tendiendo a mejorar los precios de los commodities. Siempre somos muy cautos en cantar victoria anticipada, porque entendemos y sabemos por años anteriores que a veces los commodities bajan abruptamente sus cotizaciones cuando empiezan las maniobras de especulación. Pero en general va a ser un año positivo. Los alimentos van a jugar un rol muy importante en el futuro y así diseñamos nuestras políticas. Por otro lado, a nivel nacional el consumo está creciendo otra vez y los pronósticos dicen que el PBI puede marcar un crecimiento del 3 al 4%, lo que va a ayudar en la generalidad, y más precisamente a los productores. Vemos con optimismo moderado el 2021, hay que estar respaldando fuerte al productor porque va a necesitar dos o tres años para recuperarse de los embates del 2020: la sequía golpeó fuerte y bajó la producción, se deben ir reforzando las pérdidas. Además, climatológicamente debemos ver cómo se presenta, pero ya pasamos lo peor en la historia del Chaco, así que van a venir años más bondadosos en cuanto a las precipitaciones.

– Como Cooperativa dueña de una planta frigorífica, ¿cómo está analizando la performance exportadora de Paraguay y qué necesidades se deben contemplar para poder competir en las principales ligas del mundo?

– Paraguay alcanzó un ranking muy importante en la comercialización mundial de la carne bovina, pero llegamos a cierto nivel de expectativa de precios globales que están en el rango intermedio como países exportadores; y quizás hasta cierto punto de vista eso nos satisfizo y nos dijimos tierra adentro: “Bueno, esto ya está, con ese precio podemos vivir”. Pero la realidad es que el país no puede quedarse con ese precio, hay una obligación de crecer en los precios internacionales, y para eso se debe producir de forma eficiente y hacer cada uno de los deberes. No es cuestión de una o dos campañas de marketing en algunos mercados, hay que empezar desde la base.

– Con eso se refiere a agregar valor y trabajar en la elaboración de un producto con más información y mayor calidad, ya que en volumen es más difícil competir con rivales cercanos como son Argentina o Brasil…

– Sí. Hace muchos años Neuland enfatizó sus trabajos en la calidad del producto. En los últimos tres años implementamos en la práctica un sistema de tipificación de carnes en el frigorífico con premiación y bonificación sobre carnes premium. Es por eso que valoramos mucho que, a través de una iniciativa impulsada fuertemente por el Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), se impulse el primer sistema de tipificación de Paraguay, que no tengo dudas que será histórico y protagónico. Neuland está detrás de eso, nos sentimos identificados y es hacia donde tiene que apuntar estratégicamente el país para mejorar su mercado a nivel internacional y apuntar a precios más altos.

– En el caso de la tipificación, como dijo, algo que se está avanzando para hacerlo nacional pero ustedes ya venían instrumentando; ¿empezaron a tener resultados con mejores valores por la carne Neuland?

– Ya tenemos resultados, pero no son lo suficientemente satisfactorios porque fuimos un solo jugador, de varios que están jugando el partido en la cancha, que lo aplicaba. Internamente sí, la intención fue crear incentivos directos para que los productores apuesten a la mejora genética, en la suplementación alimentaria y en el tratamiento del suelo, que tiene que ver con la alimentación de los animales: eso lleva a tener un animal premium, con una mejor y más rápida preparación, en unos 18 a 20 meses. A nivel de la venta de exportación, las expectativas no fueron cumplidas pero ya lo sabíamos con anticipación. Si hacemos el diez por ciento de la faena nacional, como tiene Frigorífico Neuland, no va a tener impacto por la competencia desleal, si el carro no lo tiran todos, es lógico que no se refleje en el mercado. Pero sí a nivel país, porque Neuland es reconocido como premium, la empresa vende la misma calidad de carne en Paraguay que en el exterior. En Chile estamos hace más de 10 años y siempre tenemos un buen precio, ya que Neuland destaca por su calidad y continuidad en el mercado, y siempre tenemos un adicional sobre los precios que reciben otros productores en Paraguay. En ese sentido también se reflejó.

– ¿La tipificación debe ir acompañada de otras herramientas que aporten transparencia e información de la producción?

– Detrás de la tipificación se tiene que instalar la trazabilidad absoluta y la premiación sobre eso. Valoramos la iniciativa de que se haga a nivel país y de forma progresiva, paso a paso. Sin embargo, hay muchas resistencias porque es un cambio de paradigma, pero el país tiene que hacer esto en casa para cumplir con la expectativa internacional. Estamos con un buen puntapié, debemos seguir en esa senda, y capaz en dos o tres años, quizás, entremos en Estados Unidos y podamos buscar mercados alternativos en Asia o en otros países que nos favorezcan un mejor precio.

– ¿Considera que el complejo industrial está en una zona de confort y tiene pereza en salir a conquistar nuevos mercados?

– Soy productor, y como ganadero podría interpretar que la industria frigorífica está en una zona de confort. Pero también estoy en la industria y sé que el vacuno se debe despedazar en varias decenas de cortes. Hay mercados de alta gama, en cuanto a precio, que compran dos o tres de ese total de cortes. ¿A dónde vendo el resto? En todo momento hay que hacer una compensación de cortes y precios. El productor vende el animal por unidad y quiere el mejor precio para el vacuno con todos los cortes que incluye. En cambio, el frigorífico tiene el desafío de colocar los diferentes cortes en los distintos mercados y sacar el mejor precio. Tenemos el ejemplo de Taiwán: en Neuland no hemos exportado durante unos cuantos años a Taiwán porque compraban, prácticamente, dos cortes y no nos compensaba. Con el tiempo, la presión de China, y lo tengo que decir con total honestidad, hizo una presión sobre Taiwán, que se abrió al mercado paraguayo para más cortes y más volumen de exportación. Hoy en día Taiwán es un mercado muy atractivo para la carne de Paraguay y valoro mucho el esfuerzo que hizo el Estado en la intermediación.

– ¿Qué piensa del ingreso de la carne nacional a China?

– La situación de China Continental sabemos cómo está, la expectativa siempre tiene que verse con ese panorama global y las aspiraciones deben ser realistas. No depende solamente de la industria de la carne, sino depende de muchas aristas más que son diplomáticas, políticas y geopolíticas a nivel mundial para que Paraguay pueda acceder a ese mercado.

– Con respecto al equilibrio en el que trabaja la Cooperativa entre la producción primaria y la industrial, se ha hablado mucho en el sector sobre la creación del instituto de la carne: ¿qué tan importante sería para la producción y el país su conformación?

– Sí, es importante. Desde Neuland habíamos participado de las reuniones hace ocho o nueve años cuando llegaron las primeras iniciativas de un modelo similar al Instituto Nacional de la Carne de Uruguay (INAC). Salí muy convencido de esa iniciativa y no tengo dudas de que Paraguay va a llegar a tener un instituto parecido al uruguayo. En la industria no estuvimos en contra, pero cuando se llegó a conformar un modelo, un tanto a los apuros, no estuvimos de acuerdo con la integración y el diseño. Con la conformación me refiero a los participantes y quiénes tendrían voz y voto. De acuerdo a nuestra perspectiva, se iba a crear un sub instituto con poder estatal y una pesadez burocrática que iba a quitar la agilidad que se necesita. Por ese lado, estaba en la sombra la finalidad real del instituto de la carne. Por el otro, el enfoque: estaba únicamente concentrado en marketing, y para apuntar solo en ese se debía pensar en una agencia de comunicación. Hablo un poco exagerado, pero entendíamos que no tenía una finalidad clara.

– ¿Cuál debería ser la finalidad real?

– La finalidad de un instituto, y eso vamos a apoyar desde Neuland, es empezar a discutir las bases de qué debe hacer el país para mejorar la calidad de la producción de carne. Apostar a la tipificación, a la trazabilidad a rajatabla y a la puesta en marcha de un sistema de calidad de carnes que después, en el último eslabón de todo eso, aparece el marketing en otros países para promocionar la carne paraguaya. Pero si no se hacen los deberes en casa, no tiene sentido tener un instituto que se dedique meramente al marketing. Es una apreciación propia, sin embargo en parte ese fue el recelo y razón por la cual desde Neuland no acompañamos la iniciativa primaria. Actualmente estamos en constante diálogo con entes que siguen promoviendo la idea y estamos de acuerdo. Creo que en dos o tres años el clima va a ser muy apropiado para crear un instituto, pero hay que rediseñar quiénes lo integran, se pueden tomar modelos de países vecinos y llevar adelante este instituto que va a ser de provecho.

– Habló de las tareas que se deben cumplir internamente, pero qué tan importante es la producción sustentable…

– Es un aspecto que no se debe dejar de lado. Es un sello muy importante para la carne en el exterior, sobre todo en los destinos más exigentes. Hace aproximadamente unos cinco años, Neuland creó un departamento propio de medio ambiente, creando las bases para seguir trabajando y fomentando la sostenibilidad: la producción de la carne debe ser en armonía con el medio ambiente. No es ningún secreto que a nivel internacional hay una mirada muy fuerte sobre lo que es el Chaco paraguayo y eso nos puede asfixiar con el tiempo, en cuanto a posibilidades de vender nuestros productos al exterior. Debemos certificar nuestros productos, a la par de tipificarlos, con un sistema de producción sustentable, con bases reales. Neuland puede ser un ejemplo de eso, porque hemos adaptado nuestro sistema global de adecuación ambiental y lo estamos poniendo en marcha y es una expectativa más para darle un sobre valor a nuestro producto, no solo económico sino también de convivencia para venderlo en un futuro.

Entrevista publicada en la edición de marzo de la Revista ARP (oficial de la Asociación Rural del Paraguay).