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“La crisis del 2020 nos enseñó a ponerle valor económico a cada movimiento de la ganadería”

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“La crisis del 2020 nos enseñó a ponerle valor económico a cada movimiento de la ganadería”

Entrevista a Mutafá Yambay, gerente general de Ganadera Ferusa. 

– ¿Qué lectura hace sobre la actualidad de la ganadería, especialmente de la producción primaria?

– Estamos saliendo de un año 2020 que, por todo lo que pasó a nivel mundial y nacional, fue de demasiados desafíos e hizo que cambiemos los presupuestos y las planificaciones en varios momentos. De repente la hoja de ruta tuvo que parar un poco. En algunos lugares pudimos seguir con el negocio y en otros tuvimos que hacer un plan de contingencia para sobrellevar las situaciones. Sufrimos seca, incendios y en algunos otros lados, más sobre fin de año, abundancia de agua. Pero estamos con todas las esperanzas nuevamente, somos personas de muchas esperanzas diciendo “este año es”. Sobrevivimos a todos los embistes que nos dio el año pasado, no sabemos con claridad qué va a suceder en este 2021, pero todas las enseñanzas y todo lo que capitalizamos como aprendizaje, y sobre todo como predicción del negocio, del modelo en sí ganadero; hace que nos estemos reparando. Aprovechamos a full cada milímetro de lluvia en las regiones donde llueve poco y donde llueve mucho, estamos aprovechando los tiempos en que podemos trabajar y hacer movimiento de tierra. Vamos a aprender a ser buenos cosechadores de forraje y volvernos cada vez más duchos en el tema de cálculo y análisis de cada situación.

– Se dice que en las crisis aparecen las oportunidades y, también, algunas innovaciones. Hoy me comentó que en cierto momento del primer semestre del 2020 te sentaste con un familiar, pasaron raya y los números fueron rojos, muy rojos, pero siguieron adelante. También señaló que tomaron decisiones violentas, ¿qué tan importante fue para la empresa actuar de forma agresiva?

– Recordarás el año pasado en una nota que me hiciste, cuando comenzó la pandemia y la sequía, pusiste como título: “Es un momento en que no podemos frenar”. Esa fue una premisa que tomamos, la de no parar en ningún momento. Recuerdo que cuando comienza la pandemia y empezamos a tener comprometido el régimen de lluvia en algunos lugares, el precio se vino bien abajo, se habló de US$ 2 por kilo al gancho para el macho, y nosotros teníamos que entregar animales. Era plena zafra de entrega de gordo y fue una decisión que tomamos con un primo que quiero muchísimo. En una madrugada, mano a mano en casa, y con números críticos en los campos del Grupo Ferusa, decidimos apretar el acelerador y seguir.

– Me imagino que no es una decisión fácil, porque ve que el dinero se está yendo, pero al mismo tiempo tiene que seguir invirtiendo para avanzar…

– Así es, pero si en ese momento decidíamos parar, esos números íbamos a tomarlos como pérdida: significaba entregar la última zafra de gordos que teníamos de campo, más otras cabezas en el confinamiento, y esperar a ver qué pasaba. Felizmente tomamos la decisión de continuar, porque eso hizo que la salida de animales vaya acompañado de la merma de agua en los lugares donde dependíamos netamente de los tajamares y, en esta zona de la patria, el forraje que se iba pagando. Jamás nos imaginamos que íbamos a estar hasta diciembre sin una gota de lluvia acá, y en otros lugares recién ahora los tajamares están empezando a cargar y estamos por empezar a introducir el nuevo carimbo. La decisión de meter el acelerador a fondo y seguir nos da la oportunidad de continuar con el negocio, de recargar los lugares de recría y terminación. Trato de pensar, y no pensar tanto, de qué hubiera pasado si no hacíamos eso, pero creo que nos iba a patear muy en contra. Todas estas decisiones violentas nos alentaron mucho a introducir nuevas innovaciones tecnológicas. Para nosotros la novedad es haberte mostrado una parcela de maíz. Eran unas parcelas de fardo que los asesores dijeron que tenían el perfil de humedad, y dijimos: “¿Qué estamos esperando?”, nos dijeron: “Compren ya las semillas”, y hoy mostramos el desarrollo.

– Tomar decisiones violentas implican acciones rápidas. En la visita al campo se observó que hay una fuerte necesidad de apuntar a varios frentes, ¿qué rol pasa a tener el equipo de trabajo, la planificación y la obligación de estar arriba del negocio?

– Un rol muy relevante. Cada integrante de la empresa puso el cien por ciento de sí. Además, los directores de Ferusa nos dieron todo el apoyo sabiendo que la plata se estaba esfumando con fuego. Gracias a Dios la pérdida no fue tanta, pero el apoyo fue clave. Hoy, como director de la orquesta, que de repente me toca ser el guitarrero y otras veces el que toca el violín; confío mucho en el equipo que se armó y siempre les digo que se sientan los mejores en lo que están haciendo, y con ese orgullo que nos ayudemos a tomar las mejores decisiones. Ahora estamos rumbeando a buen puerto, y ustedes pueden ver la estancia tal como está: con muchas heridas y cicatrices de lo que fue el año 2020, pero que sin dudas nos hace seguir adelante.

– En esa estrategia que contempla a todo el equipo, también menciona que no se podía dejar nada al azar porque es un negocio que de un día a otro pueden surgir giros inesperados. ¿Qué sensibilidad del establecimiento se tiene que tener para no dejar nada destinado a la suerte?

– Siempre digo que tenemos que adaptarnos a la cancha donde nos toca jugar y no la cancha a nosotros, hay que conocerla bien: a cada bloque de cada estancia, de cada potrero y cada zona del potrero. Y no exigir sacar el máximo provecho sin conocer cuál es el máximo de la zona que se puede alcanzar. Teníamos nuestra hoja de ruta y nuestra carga ideal, pero claramente no hay ruta, proyecto ni presupuesto que aguante once meses sin lluvia. Fue cambiando esa columna de imprevistos, fue creciendo y salimos a comprar forrajes, salimos de los animales, tomamos las mejores decisiones, pero nunca a un nivel de desesperación, siempre íbamos buscando la estrategia y en medio del bochinche iban llegando las soluciones tecnológicas. Hubo una gran capacidad de reacción y de trabajo para haber sobrellevado lo que fue el 2020. Fue muy duro en lo que refiere a los cálculos, al análisis financiero, pero se pasó. No te digo que todos vamos a ganar un bono de producción en Ferusa, pero estamos parados y seguimos acá puestos. Algo quiere decir eso, y hoy ya estamos previendo ese animal gordo que vamos a entregar de aquí a dos o tres años.

– La crisis del año pasado capaz para muchos productores fue un enceguecimiento, porque a veces en situaciones de tensión o de nerviosismo no se reacciona de la mejor forma. En su caso, en el caso de la empresa, ¿fue un cambio de concepción, de cómo entender, el negocio ganadero?

– Totalmente, y en todo sentido. Aprendimos a ponerle valor económico a cada movimiento, a cada actividad. Ya no dependíamos de la naturaleza para que nos dé una mano, siempre veíamos el peor episodio que podía pasar y se cumplía el peor episodio. Se quemaba todo en el bajo Chaco hasta que nos tocó a nosotros, felizmente hicimos algunos movimientos que nos permitieron salvar la situación, pero la amortización de los alambrados que iba a durar 20 años, duró 2 años, y sin dudar te digo que se fue mucho dinero. Ahora estamos viendo nuevos sistemas de alambrados, incluso para ver qué pasa si vuelve a ocurrir algo similar y tomar la previsión al máximo. Teniendo en cuenta estos escenarios hay que tratar de prevenir lo que se pueda. Desaparecieron las oportunidades de la cintura, hoy tenemos que ser muy eficientes en lo que hacemos. Viendo otra vez la parte positiva de todas las cosas, la obligación de hacer destete precoz, manejo de vacas preñadas, vaciar lugares, nos dio una nueva y distinta visión del negocio. Ahora vamos a analizar bien los números, bien detallados, a ver si lo podemos implementar como manejo corriente de lo que es la empresa.

– Hoy mencionó el uso de tecnologías, del IATF que lo quieren empezar a aplicar hasta dos veces por animal, y ponía énfasis en el ejemplo de WhatsApp y Telegram: “Cuando uno aprende a usar los stickers, ya hay otra herramienta diferente”. ¿Considera que estar en el día a día del negocio va a permitir ser más fuerte a la hora de enfrentar las adversidades?

– Cuando antes veníamos al campo perdíamos toda comunicación con los avances y lo que pasaba en la ciudad. Hoy los medios de comunicación y la tecnología nos permiten estar muy cerca de las innovaciones, por más que estemos en el campo. Lo único que no podemos cambiar es el tiempo de duración de la preñez, pero todo lo otro se está acelerando. El destete precoz suele ser una catástrofe, el animal con pelo largo, pero este esquema que se logró nos permite ver el resultado y la comodidad que representa en los terneros y en el servicio de las vacas sin cría. Hay que ver el costo de toda esa operativa para tener claros los pro y contras de seguir con la implementación. En Ferusa teníamos un plan inicial de hacer un destete muy pesado, de por sí en la zona destetan animales pesados, pero hacer más pesado de forma tal que la recría fuera un ciclo cortito como para terminar antes de fin de año el mismo carimbo del destete. Creo que vamos a seguir el mismo sistema, pero sin la obligación de la vaca de destetar un ternero temprano sino la única obligación de criar. Nosotros nos ocupamos del resto. Vamos a ver hasta qué porcentaje es viable económicamente utilizar esas tecnologías. Por otro lado, la inseminación y la transferencia de embriones es seguir introduciendo mejoras genéticas para lograr el animal que queremos para la producción de carne con marca que apostamos a nivel comercial. Obtener un producto, por las razas que estamos utilizando, que nos beneficie, que sea homogéneo, y en la góndola sea siempre lo mismo. Sin grandes variaciones de calidad y tamaño.

– Cómo juega en la producción un buen manejo de los animales, con énfasis en el bienestar animal, que son algunas de las exigencias de los nuevos consumidores de carne del mundo.

– Los consumidores finales son nuestros reales patrones, el que elige el corte de carne en el supermercado realmente nos va a decir qué tenemos que producir. Tenemos que estar atentos a la demanda. Tenemos que prepararnos, ver qué tendencias van a llegar a Paraguay. Hay mucho por hacer en el campo, en la ciudad y en los gremios, se debe encontrar la forma porque no nos podemos sentar a esperar. Tenemos que estar actuando todo el tiempo, hasta los plagueos por redes sociales dan un impacto.

– Hoy dijo que no sabía qué iba a pasar hacia adelante, pero capaz que iban a ver en el establecimiento menos veterinarios y más ingenieros. En ese sentido, se mostró satisfecho por algunos cambios que se fueron dando. Veíamos maíz, fardos… ¿Es fundamental para el negocio tener alimento propio sin depender de terceros?

-Estamos viendo cómo se dispararon los precios. Normalmente, la zafriña era antiguamente lo que se vendía para el ganadero, y hoy te hablaban de un maíz arriba de los 200 dólares puesto en finca, limita mucho al pensar en terminación de animales a corrales. Acá estamos convencidos de la herramienta del confinamiento, pero nos pusimos como misión tener una dieta barata pero de mucha calidad, que no nos prive de ganancias significativas para producir un novillo con un buen grado de terminación, así como hoy nos pide el mercado. Siempre sin negociar la calidad del producto. Hoy estamos dando lo que nos piden ya que hay una ausencia total de animales buenos; el frigorífico nos pide hacienda y estamos viendo que le podemos dar, nos estamos preparando y acelerando el proceso porque son muy auspiciosos los números que ofrecen. Ojalá todas estas movidas que están haciendo perduren, y este coletazo que se está empezando a sentir, que es la ausencia de animales gordos y el precio altísimo que vamos a salir a negociar los terneros; también den un sentido de equilibrio al negocio y se vuelva más previsible. Estamos todo el día detrás de la vaca, no nos podemos dar por vencidos de demostrar y trabajar para lograr que la producción ganadera sea un buen negocio.

Entrevista publicada en la edición de marzo de la Revista ARP (oficial de la Asociación Rural del Paraguay).