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“La ganadería es un factor de desarrollo social y económico”

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“La ganadería es un factor de desarrollo social y económico”

Lo aseguró el Viceministro del área de Paraguay, Marcos Medina Britos, en diálogo con Valor Carne. El funcionario acompañó a empresarios guaraníes que visitaron La Rural de Palermo en búsqueda de conocimiento, tecnología y genética argentina.

“La ganadería es un factor de desarrollo social y económico”

En la reciente Exposición Rural, el acento guaraní se hizo notar en las filas de hacienda, en las gradas de la pista central y en las butacas de las distintas charlas. Las voces provenían de empresarios de Paraguay que visitaron Palermo en búsqueda de lo mejor de la genética nacional.

Acompañando a los empresarios, se destacó la presencia del Viceministro de Ganadería del país vecino, Marcos Medina Britos, quien contó a Valor Carne los avances de la actividad paraguaya, los objetivos que persiguen a futuro y las razones de su paso por Buenos Aires.

“La Argentina es una plataforma de conocimiento y Paraguay necesita adquirirlos para fortalecer su posicionamiento global. Palermo es un ámbito emblemático de la ganadería en el continente y estamos acompañando un sinnúmero de actividades que hoy nos permiten ver esta nueva cara del sector argentino, con un viento de popa que nos pone muy contentos y nos anima a trabajar en conjunto con toda la región”, aseguró.

Orgulloso del momento ganadero que atraviesa su país, Medina Britos no ahorra números para demostrar el crecimiento. “Hace pocos años Paraguay era un proveedor marginal y hoy se ha convertido en el sexto exportador de carne del mundo. En los últimos diez años el rodeo se duplicó; el volumen de exportaciones se cuadruplicó y su valor aumentó 22 veces. Ningún país ha aumentado tanto sus ventas externas, con una clara tendencia a seguir creciendo”, aseveró.

En ese sentido, el objetivo es llegar a un rodeo de 25 millones de cabezas, desde los 15 millones actuales, para “tener saldos exportables que nos sigan fortaleciendo”, sostuvo.

Para lograrlo, la clave pasa por aprovechar las potencialidades del Chaco paraguayo, una región que “tiene el tamaño de Nueva Zelanda y en donde solamente vive el 3% de la población local”, explicó Medina Britos. Y agregó que “son tierras muy fértiles donde se consiguen fácilmente producciones de entre 200 y 250 kg de carne por hectárea con tecnologías adaptadas a ese ecosistema”.

Además, el país cuenta con mucho terreno para avanzar en la transformación de granos en carne. “Aún no llegamos al 10% de la faena terminada a granos”, reveló.

Pero para explotar este potencial, la ganadería paraguaya necesita continuar mejorando su rodeo con “genética argentina, adaptar ésta al subtrópico y profundizar los conocimientos”. Con este fin, viene generando vínculos con “diferentes organizaciones de los países de la región como INTA y CREA, de la Argentina; Embrapa, de Brasil; e INIA, de Uruguay”, contó.

El desafío es combinar las necesidades productivas con las ambientales. “Nuestros países tienen que seguir produciendo alimentos para un mundo dentro de un balance con lo ambiental y lo social. De nada sirve que aumentemos la producción sin que éstos creen puestos de trabajo ni se mantenga un equilibrio con el medioambiente; ese es el gran compromiso”, subrayó.

Ganadería y desarrollo

Según Medina Britos, la contribución de la ganadería al movimiento de la economía paraguaya es contundente. “Es el tercer eje de ingresos de divisas al país, después de la venta de energía eléctrica y la exportación de soja. Además, la cadena de valor de la carne representa el 12% del PBI y el 11% de los puestos de trabajo”, detalló.

Pero más allá de los números, la actividad es estratégica en el desarrollo social. “Genera oportunidades en ambos extremos de la población porque da trabajo al profesional altamente especializado -por ejemplo en comercio internacional, genética o nutrición- así como al segmento menos favorecido, aquel que quizás tiene menos educación y que hoy está haciendo la limpieza de los corrales y el arreglo de los alambrados”, planteó.

Por eso, en su visión, “la ganadería más allá de ser un factor de desarrollo social y económico”, es un “seguro para más de 94 mil pequeños productores que tienen en la actividad una forma de enfrentar sus necesidades”.

En tanto, el viceministro paraguayo también resalta que la actividad “es un buen ejemplo de solidaridad entre el grande y el pequeño”. Al respecto, destaca el combate contra la fiebre aftosa. “Un brote de la enfermedad en un productor que tenga una cabeza afecta al que tiene 10 mil y en ese sentido hay plena conciencia de que tenemos que trabajar en conjunto, bajo el criterio de que una cadena es tan fuerte como el más débil de los eslabones”, sentenció.

Mirada regional

La misma idea de trabajo mancomunado puede ser aplicada a los países del Mercosur. “El combate contra la aftosa nos ha enseñado mucho: hemos aprendido a dejar nuestras diferencias de lado, a poner sobre la mesa las coincidencias y entender que el futuro de nuestras naciones está en la cooperación conjunta. Es un virus que no conoce fronteras, no sabe portugués, español ni guaraní, por eso comprendimos que se debe erradicar con el trabajo conjunto de todos los países”, aseveró.

Ahora, los desafíos comunes pasan por el cambio climático y el acceso a los mercados. “Somos una región, somos Mercosur. Tenemos que fortalecernos como bloque, no pensar sólo como países. Hay que mirar al Pacífico, a Europa, buscar dónde podemos llegar con nuestros alimentos como bloque, no como competidores sino como países que generan sinergias para que esas oportunidades beneficien a nuestras poblaciones”, concluyó.

Fuente: Valor Carne