La provincia de Corrientes, uno de los principales polos arroceros de la Argentina, atraviesa una campaña marcada por la contracción del área sembrada, la pérdida de rentabilidad y una creciente preocupación por la sostenibilidad de la actividad.
El escenario responde tanto a factores internos, vinculados a los costos de producción, como a un contexto internacional adverso que presiona los precios a la baja.
Según explicó Jorge Borsato, presidente de la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz, la siembra está llegando a su etapa final con una superficie estimada de entre 92.000 y 93.000 hectáreas. “Venimos de una campaña récord de 110.000 hectáreas y hoy estamos claramente por debajo de ese nivel. La reducción tiene que ver directamente con la caída estrepitosa del precio del arroz”, señaló.
Entrevistado en Valor Agro Argentina en Radio LT7 de Corrientes, el dirigente aclaró que el dato definitivo surgirá de un censo que comenzará en los próximos días, pero anticipó que la retracción no es un fenómeno aislado de Corrientes, sino que también se replica a nivel nacional.
Diversificación productiva como estrategia de contención
Frente a este escenario, los productores han buscado alternativas para amortiguar el impacto económico. En algunas zonas de la provincia, especialmente en el centro-sur, se están incorporando cultivos como maíz y trigo, mientras que en otras regiones el arroz se combina con ganadería.
“Hoy la ganadería, por los valores que tiene, termina sosteniendo en muchos casos al cultivo de arroz. La posibilidad de diversificar actividades es clave”, explicó Borsato. También destacó que aquellos productores que integran la cadena completa, desde la producción hasta la molinería, logran atenuar en parte la crisis.
Sin embargo, advirtió que la situación es crítica para quienes no cuentan con alternativas. “Estamos trabajando con rindes promedio de 7.000 kilos por hectárea, cuando necesitaríamos alrededor de 9.000 kilos para cubrir los costos. El productor que tiene rinde bajo y no puede diversificar está muy complicado”, afirmó.
Costos por encima del punto de equilibrio
El principal problema del sector sigue siendo la estructura de costos. Mano de obra, energía eléctrica y combustible conforman un combo que deja al arroz argentino fuera de competencia frente a otros orígenes.
“Hoy los costos están muy por encima de nuestro rinde de indiferencia. Aun sin retenciones, seguimos trabajando a pérdida”, remarcó Borsato, en referencia a la eliminación del 5% de derechos de exportación para el arroz, una medida que si bien fue valorada, resulta insuficiente frente a la magnitud del problema.
El impacto del mercado internacional y el rol de India
A la presión interna se suma un escenario global desfavorable. Borsato coincidió con las recientes advertencias realizadas desde Estados Unidos sobre las distorsiones del mercado internacional, particularmente por el rol de India.
“El arroz para India es una política alimentaria. Cuando decide exportar, por los volúmenes que maneja, afecta seriamente al mercado mundial y provoca una sobreoferta que derrumba los precios”, explicó. Además, subrayó que esos valores son imposibles de igualar para el Mercosur y Estados Unidos. “Ellos tienen subsidios y menores costos. Nosotros, a esos precios, trabajamos directamente a pérdida”.
En ese contexto, el dirigente reconoció que el sector queda prácticamente atado a decisiones externas. “Dependemos de un cambio en la política alimentaria o comercial de India. No hay muchas alternativas para tocar”, sostuvo.
Qué le pide el sector al Gobierno nacional
Ante esta coyuntura, la Asociación Correntina de Plantadores de Arroz plantea una agenda concreta de reclamos. El primer punto es el acceso a financiamiento barato, especialmente orientado a inversiones en energía renovable.
“Necesitamos financiamiento accesible para avanzar en energía solar. Esto ayudaría a bajar costos y también a aliviar el sistema energético, porque nuestra demanda coincide con los picos de consumo del verano”, explicó Borsato a Valor Agro Argentina.
También reclamó medidas vinculadas al costo laboral y al combustible. “Sería clave avanzar en una reducción de los aportes patronales y revisar las tasas que se cobran sobre el combustible, porque en el campo no se usa para circular por rutas, sino para riego y labores productivas”, argumentó.
Gestiones a nivel provincial
En el plano provincial, el sector se prepara para iniciar gestiones con las nuevas autoridades. Borsato adelantó que solicitarán una reunión con el nuevo ministro de Producción para exponer la gravedad de la situación y trabajar sobre puntos sensibles como el costo de la energía eléctrica, el financiamiento y el canon por uso de agua.
“Queremos poner al ministro en conocimiento de todo lo que está pasando. Hay cuestiones como el cargo fijo de la electricidad que podrían revisarse y ayudar al sector”, indicó. Además, confirmó que ya hubo un primer contacto con el nuevo interventor de la empresa provincial de energía para analizar posibles alternativas.
Un sector a la espera de señales
Mientras el mercado internacional continúa presionado por la sobreoferta y los costos internos siguen fuera de escala, la producción arrocera de Corrientes atraviesa uno de sus momentos más delicados. “La gravedad de la situación es muy grande. Tenemos que encontrar la forma de sostener a los productores dentro de la actividad hasta que el mercado mundial se estabilice”, concluyó Borsato.
La evolución de las políticas públicas, tanto a nivel nacional como provincial, será determinante para definir si el arroz argentino logra atravesar este período crítico sin una mayor pérdida de superficie y de productores en una de las regiones históricas del cultivo.




