La cosecha de soja avanza a buen ritmo en Paraguay, impulsada por condiciones climáticas que, si bien en las últimas semanas encendieron algunas señales de alerta, permitieron acelerar los trabajos en los lotes más adelantados.
En este contexto, las proyecciones productivas se mantienen dentro de un escenario optimista, aunque con la prudencia que impone la variabilidad del clima.
Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, explicó que el panorama productivo tuvo un punto de inflexión en las últimas semanas. “Si me hacías esta pregunta hace tres semanas atrás, te iba a decir que estábamos súper optimistas, siempre con prudencia. Pero después se cerró la canilla y se prendió la estufa”, graficó, al describir un período marcado por escasas lluvias, chaparrones aislados y temperaturas muy elevadas.
Desde el punto de vista operativo, este escenario climático favoreció el avance de la cosecha en los lotes que ya estaban próximos a la trilla. Según Pastore, el progreso de los trabajos ya se ubica en torno al 50% al 60% del área. “Para los lotes que estaban prácticamente listos, el clima ayudó a que la cosecha avance muy rápidamente”, indicó.
Sin embargo, la situación es diferente en las siembras más tardías, especialmente aquellas implantadas en octubre, que hoy atraviesan un período de mayor estrés térmico. “Esos lotes están sufriendo con estas temperaturas muy altas. Todavía no podemos dimensionar el alcance del impacto, aunque hay pronósticos de precipitaciones para los próximos días”, explicó el directivo, al tiempo de señalar que, de concretarse las lluvias, las mermas no serían significativas.
A pesar de este escenario dispar, los resultados parciales de la cosecha vienen dejando señales positivas. “Hasta ahora, lo que se tiene cosechado muestra rendimientos muy interesantes”, afirmó Pastore. Incluso, en algunas zonas del país ya se reportan números destacados, como en el departamento de San Pedro, que viene de atravesar varios años complejos desde lo climático y hoy muestra una recuperación productiva.
De todos modos, desde Capeco insisten en mantener una mirada prudente, considerando que la producción total de soja es el resultado combinado de la zafra principal y la zafriña, esta última con retrasos en la siembra debido justamente a la falta de lluvias. “Creemos que vamos a tener una zafra con un buen volumen de cosecha, pero todavía hay variables por delante que pueden incidir en los números finales”, concluyó Pastore.


