Brasil avanza hacia una nueva temporada agrícola con una proyección de 354,4 millones de toneladas de granos para el ciclo 2025/2026, según los datos más recientes del reporte oficial de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab).
De acuerdo a lo publicado en Valor Agrícola, esta estimación representa un crecimiento moderado del 0,6% frente a la campaña anterior, impulsado por la expansión de áreas sembradas y el dinamismo de cultivos estratégicos como la soja y el maíz.
La Conab prevé que la superficie cultivada total alcance 84,1 millones de hectáreas, un aumento interanual de 3,3 %, lo que refleja la continuidad del proceso de expansión agrícola en el gigante sudamericano.
La soja sigue posicionándose como el cultivo principal del agronegocio brasileño, con expansión de superficie sembrada en las principales regiones productoras del país, especialmente en corredores agrícolas como la BR-163, donde municipios como Redenção y Santana do Araguaia muestran aceleración en la siembra.
En paralelo, el maíz mantiene perspectivas positivas, con incrementos de superficie en zonas de riego y cultivo intensivo, impulsando la producción total del cereal.
El informe sectorial reconoce que el crecimiento no es homogéneo entre estados. Por ejemplo, Mato Grosso, el mayor productor nacional de granos, presenta un ligero aumento en área sembrada (2,3 %), pero podría experimentar una disminución en producción total de soja debido a un arranque irregular de la siembra, afectado por una distribución deficiente de lluvias y altas temperaturas, lo que ha generado resiembras y establecimento menos uniforme de las plantas.
En Rondônia y Pará, las proyecciones hablan de aumentos en superficie cultivada y avances importantes en soja, con expectativas de rendimiento y producción favorables a pesar de los desafíos climáticos.
Contexto del mercado y exportaciones
Aunque el informe de Conab destaca el crecimiento productivo, otras estimaciones del mercado señalan que Brasil mantiene presiones externas e internas: la competencia global por exportaciones de granos —especialmente soja— sigue intensa, al tiempo que factores climáticos y logísticos influyen en la definición final de rendimientos y calidad de cosecha.
En este marco, se anticipa que Brasil seguirá consolidándose como actor clave en el abastecimiento mundial de oleaginosas y cereales, con efectos directos en los flujos comerciales con Asia y menor participación relativa de Estados Unidos en determinados segmentos de exportación.



