La cosecha de soja comienza a tomar ritmo en el departamento de Alto Paraná, en un escenario que combina expectativas favorables en términos de resultados económicos, aunque con ajustes a la baja en los rendimientos potenciales debido al comportamiento del clima en el tramo final del ciclo del cultivo.
El productor Marcio Giordani dijo a Valor Agro que hasta los primeros días de enero el clima acompañó de forma casi ideal el desarrollo del cultivo. Sin embargo, a partir del 10 y 11 de ese mes se registró un corte en las lluvias, con precipitaciones muy puntuales y desparejas, seguido por días de fuerte radiación solar. Este escenario impactó especialmente en los lotes que se encontraban en la etapa más sensible del cultivo: el llenado final de granos.
“El cultivo venía para una súper zafra, con expectativas muy altas, pero el corte de lluvias en ese momento crítico terminó castigando a los lotes sembrados a fines de septiembre y durante octubre”, explicó el productor. Zonas como Santa Rosa, Santa Rita y áreas cercanas a Cedrales son algunas de las más afectadas por esta falta de humedad.
Si bien aún es prematuro cuantificar con precisión las pérdidas, Giordani sostuvo que la región probablemente quedará dentro de rindes promedio, aunque lejos de los máximos que se proyectaban semanas atrás. “Lo más probable es que estemos entre los 3.000 y 3.500 kilos por hectárea, tal vez un poco más o un poco menos. Los rindes por encima de 3.500, llegando a 4.000 kilos, se van a dar solo en áreas muy puntuales”, indicó.
Desde el punto de vista económico, el productor remarcó que, aun con esta merma, el negocio sigue siendo positivo. Los costos de producción se ubican actualmente en torno a los USD 700 por hectárea, mientras que el punto de equilibrio se alcanza con rindes cercanos a los 2.500–3.000 kilos. “Cosechando esos volúmenes se cubren los costos y se deja un pequeño margen. A partir de 3.200 o 3.300 kilos ya se empieza a ver una rentabilidad más clara”, señaló.
En cuanto a los precios, Giordani explicó que el mercado presenta una situación particular. Si bien Chicago muestra valores interesantes, los premios y descuentos aplicados a nivel local terminan limitando el precio que recibe el productor. “Hoy una soja de USD 333 la tonelada se traduce en unos USD 20 por bolsa de 60 kilos, y es difícil pasar de ahí por los costos logísticos y los castigos que se aplican para sacar la mercadería a puerto”, detalló.
Consultado sobre la rentabilidad general de la campaña, el productor consideró que, más allá de las diferencias entre zonas y lotes, la mayoría de los productores logrará resultados positivos. “No vamos a tener la súper producción que se esperaba, pero sí un rinde normal, bueno, que permite cerrar la campaña con números favorables”, afirmó.
Respecto al calendario de cosecha, Giordani indicó que los primeros lotes sembrados a fines de agosto y comienzos de septiembre ya comenzaron a cosecharse de forma puntual. No obstante, el grueso de la trilla en Alto Paraná se concentrará a partir de la próxima semana, cuando avancen las desecaciones de los cultivos implantados desde el 5 al 7 de septiembre en adelante.
De este modo, la zafra sojera arranca con ajustes en las expectativas productivas, pero con un balance que, al menos por ahora, mantiene al negocio en terreno positivo para los productores del principal polo agrícola del país.



