La firma del acuerdo con la Unión Europea abre una etapa de profundas mejoras potenciales para el comercio agroindustrial del Mercosur. Más allá de los plazos políticos que aún deben cumplirse, el entendimiento sienta las bases para un cambio estructural en el acceso a mercados, la competitividad de los productos y la previsibilidad comercial de la región.
En diálogo con Valor Agro, Maximiliano Díaz, director de la consultora Endógena de Argentina, sostuvo que el acuerdo representa “un punto de inflexión para el comercio exterior del Mercosur”, al tratarse de un tratado largamente esperado que puede redefinir la inserción internacional del bloque.
“Europa logra cerrar un acuerdo con el Mercosur como bloque, y eso es clave. No es solo una mejora para un país, sino una oportunidad para reordenar y potenciar el comercio agroindustrial regional”, afirmó.
Uno de los aspectos centrales del acuerdo es la mejora sustancial en el acceso al mercado europeo, uno de los más grandes y exigentes del mundo. La eliminación de aranceles para una amplia gama de productos agrícolas y agroindustriales introduce un marco de mayor previsibilidad para las exportaciones del Mercosur.
“El gran cambio es la certidumbre. El productor y la industria pasan a operar con reglas claras, con aranceles conocidos y con cuotas definidas a largo plazo”, explicó Díaz.
Este nuevo escenario permitiría mejorar la planificación comercial, reducir riesgos y fortalecer inversiones en origen, especialmente en cadenas como granos, oleaginosas y productos con mayor valor agregado.
Competitividad regional frente a otros orígenes
Desde el punto de vista comercial, el acuerdo también mejora la posición relativa del Mercosur frente a otros grandes proveedores globales. Al ingresar con arancel cero o reducido a la Unión Europea, los productos del bloque ganan competitividad frente a orígenes que hoy enfrentan mayores barreras.
“En términos relativos, el Mercosur pasa a jugar en mejores condiciones frente a Estados Unidos, el sudeste asiático e incluso algunos proveedores del Mar Negro”, señaló el analista.
Esto abre oportunidades no solo para consolidar mercados ya existentes, sino también para diversificar destinos y reducir la dependencia de compradores concentrados, como China.

Maximiliano Díaz, consultora Endógena
Granos y oleaginosas: una ventana comercial concreta
Dentro del complejo agrícola, los granos y las oleaginosas aparecen entre los principales beneficiados. Según Díaz, el acuerdo mejora el posicionamiento del Mercosur en la Unión Europea, tanto por la baja de aranceles como por los compromisos internos de reducción de derechos de exportación en algunos países.
“El efecto combinado mejora el precio neto que recibe el productor y hace que Europa vuelva a ser un destino altamente atractivo para los granos del Mercosur”, explicó.
Este cambio podría reordenar flujos comerciales, generando una mayor competencia entre destinos y fortaleciendo el poder de negociación del bloque.
Coordinación intrabloque y desafío estratégico
Díaz advirtió que el aprovechamiento pleno de estas mejoras dependerá de la capacidad del Mercosur para coordinar estrategias internas, especialmente en la asignación de cuotas y en la definición de prioridades comerciales.
“Habrá una puja natural por las cuotas, pero también una oportunidad de coordinación. Si el Mercosur actúa como bloque, el salto comercial puede ser muy significativo”, afirmó.

En ese sentido, remarcó que la mejora en las condiciones comerciales no será automática, sino que exigirá decisiones políticas y estratégicas para maximizar el impacto regional del acuerdo.
Más comercio, más inversión y expansión productiva
Según las estimaciones de Endógena, la mejora en las condiciones de acceso al mercado europeo podría traducirse en un aumento relevante de la rentabilidad y en una expansión de las áreas productivas dentro del Mercosur.
“Regiones que hoy están al límite de la rentabilidad podrían incorporarse con mayor fuerza al comercio internacional. El acuerdo no solo mejora precios, también amplía el mapa productivo”, concluyó Díaz.
El acuerdo Mercosur–Unión Europea se perfila así como una herramienta clave para fortalecer el comercio agrícola regional, mejorar la competitividad global del bloque y consolidar al Mercosur como un proveedor estratégico de alimentos en el escenario internacional.



