El mercado internacional de la soja atraviesa un momento de alta sensibilidad, marcado por una fuerte expansión de la oferta sudamericana y por definiciones aún abiertas en el frente comercial global. En este contexto, los precios enfrentan una tendencia bajista y los productores de la región observan con cautela la evolución de la demanda, en particular el comportamiento de China y su relación comercial con Estados Unidos, factores que serán determinantes en los próximos meses.
Según explicó a Valor Agro Larissa Barboza, analista senior de la consultora StoneX, el actual escenario internacional está dominado por una expectativa de superzafra en Sudamérica, especialmente en Brasil, lo que genera presión directa sobre las cotizaciones. “Así como Paraguay tuvo lluvias favorables, Brasil también espera una producción muy elevada, y eso implica un exceso de oferta que tiende a presionar los precios a la baja”, señaló.
Desde el lado de la demanda, el mayor foco de atención está puesto en China, principal importador mundial de soja. Barboza recordó que, en 2025, en el marco de la guerra comercial, el gigante asiático tomó una decisión histórica al dejar de comprar soja estadounidense y abastecerse casi exclusivamente de Sudamérica. “China llegó a representar cerca del 80% de las exportaciones brasileñas de soja, lo que demuestra el peso que tiene en la formación del mercado”, afirmó.
En ese sentido, uno de los puntos clave a seguir es si Estados Unidos logrará establecer algún tipo de acuerdo o cuota mínima de compras por parte de China. “Es fundamental observar si se define cuánto va a comprar China, y sobre todo de dónde va a decidir comprar, si vuelve a Estados Unidos o mantiene su preferencia por Sudamérica”, explicó la analista.
En el corto plazo, Barboza advirtió que más allá de la referencia de la Bolsa de Chicago, los productores deben prestar especial atención al comportamiento de los basis, que reflejan la relación entre precios internacionales y valores locales. “En escenarios de sobreoferta, lo que ocurre no es el pago de premios, sino la aplicación de descuentos por parte de las empresas compradoras”, indicó.
Este contexto de abundante oferta y demanda aún sin señales claras ya se refleja en la actitud del mercado.
La comercialización anticipada de soja en nuestro país avanza a un ritmo más lento de lo habitual, lo que evidencia una mayor cautela por parte de los productores. “Hoy vemos que el productor está esperando definiciones internacionales antes de cerrar precios, pero ese mayor tiempo de espera también implica el riesgo de no poder asegurar valores atractivos si la presión de oferta se consolida”, advirtió.
De cara a los próximos meses, el mercado internacional de granos seguirá condicionado por tres factores centrales: el volumen final de la cosecha sudamericana, las decisiones comerciales de China y la política exportadora de Estados Unidos. En un escenario de alta producción global, la atención del sector deberá estar puesta en la demanda y en las señales que puedan anticipar un cambio en la dinámica de precios.



