El mercado internacional de la soja transita un escenario complejo y cargado de matices, donde la oferta récord convive con factores monetarios y logísticos que están evitando una caída más pronunciada de los precios, explicó Federico Morixe, analista del mercado internacional de granos, al evaluar el avance de las campañas y el comportamiento de los precios a nivel global.
Brasil, el principal jugador del mercado, avanza con una muy buena cosecha. Si bien no alcanzaría las proyecciones más optimistas que hablaban de hasta 185 millones de toneladas, Morixe consideró muy probable una producción en el entorno de las 181–182 millones de toneladas.
Ese volumen, naturalmente, genera presión bajista sobre los precios en la región, ya que los compradores internacionales priorizan origen y precio, comenzando por Brasil y luego recorriendo Argentina, Paraguay y otros proveedores.
Sin embargo, el analista advirtió que el mercado no se mueve únicamente por volumen. La logística brasileña vuelve a jugar un rol clave: el colapso en puertos y rutas genera interrupciones que históricamente han provocado saltos inesperados en los precios. “Con cosecha récord y subas de precios, parece que no tiene lógica, pero pasa”, explicó Morixe, señalando que estos movimientos deben ser aprovechados comercialmente cuando aparecen.
En Paraguay, el avance de la cosecha todavía es incipiente y los rendimientos se ubican dentro de lo esperado, sin llegar a los récords que se proyectaban meses atrás. Aun así, los números ofrecen alivio al productor, especialmente con un Chicago en el entorno de los US$ 400–405 por tonelada. Para Morixe, el desafío sigue estando en los descuentos, que varían entre países y terminan condicionando el precio final recibido.
A nivel macroeconómico, el debilitamiento del dólar aparece como uno de los principales factores de sostén para los commodities. La apreciación de las monedas regionales y la pérdida de fortaleza del dólar estadounidense están evitando una caída más profunda de la soja. Según Morixe, con un dólar fuerte, los precios deberían ubicarse bastante más abajo, incluso cerca de los US$ 370–380. En cambio, la coyuntura monetaria está empujando a los fondos y grandes inversores a refugiarse en activos reales como la soja, los aceites y otros commodities.
De cara a lo que resta de la campaña, el analista reconoció que lo lógico sería una baja de precios a medida que avance la trilla en Paraguay, Brasil y, más adelante, Argentina y Bolivia. No obstante, sostiene que el mercado hoy responde más a decisiones políticas, monetarias y arancelarias que a la propia oferta física. En ese contexto, los precios podrían mantenerse firmes e incluso mostrar subas puntuales, a contramano de lo que indican los fundamentos clásicos.
Maíz: buena producción y oportunidad para agregar valor
En el caso del maíz, Morixe proyectó una muy buena producción a nivel regional, especialmente con la expectativa puesta en la zafriña brasileña. Como suele ocurrir en escenarios de abundante oferta, la presión de cosecha debería empujar los precios a la baja en el corto plazo, ya que una parte importante de los productores necesita vender rápidamente para hacer frente a compromisos financieros.
Ese movimiento inicial permitiría encontrar un piso de precios, para luego dar paso a una recuperación lenta y gradual a lo largo del año. Para el analista, este contexto representa una oportunidad clara para los sectores que transforman el maíz en proteínas animales —ganadería, porcinos y avicultura—, que pueden asegurarse materia prima en cosecha y a valores más bajos, mejorando su competitividad.



