En medio del malestar expresado por los productores de soja ante los descuentos aplicados en el mercado interno, desde la CAPECO remarcan que la formación del precio en Paraguay responde a una lógica de mercado madura, flexible y altamente influenciada por factores externos, más que a decisiones unilaterales de la industria.
Hugo Pastore, director ejecutivo de Capeco, en diálogo con Valor Agro, analizó el comportamiento del mercado y habló del reclamo planteado por la Coordinadora Agrícola del Paraguay, que cuestiona la relación entre la suba de la soja en Chicago y los ajustes negativos que se trasladan al precio local a través de los premios.
Pastore destacó que Paraguay cuenta con un sistema comercial que le permite al productor tomar decisiones en distintos momentos del ciclo. “El productor paraguayo puede firmar contratos de volumen a precio abierto, fijar premios en un momento y Chicago en otro, incluso de manera parcial. Esa flexibilidad no es común en otros mercados y habla de la madurez del sistema”, explicó.
Desde Capeco advierten que el actual comportamiento del mercado está fuertemente condicionado por factores políticos internacionales. Pastore recordó que, en los últimos tiempos, la soja pasó a depender más de señales geopolíticas que de fundamentos puros de oferta y demanda. “Con la tensión entre Estados Unidos y China, muchas veces el mercado estaba más pendiente de una llamada telefónica entre líderes que de los stocks o la producción”, señaló.
En ese contexto, el reciente acercamiento entre ambos países volvió a dinamizar las compras chinas de soja estadounidense, incluso con Brasil avanzando en su cosecha. “Eso presiona al mercado norteamericano, pero le quita presión a Brasil, que hoy no tiene la misma dinámica comercial con China que el año pasado. Son coyunturas políticas que generan sesgos temporales en el mercado”, analizó.
Premios, destinos y realidad del mercado físico
Respecto a los descuentos que se observan en el mercado interno, Pastore explicó que los premios reflejan la realidad del mercado físico y están condicionados por múltiples variables. Paraguay exporta soja a distintos destinos, con Argentina como principal comprador, seguido por Brasil, además de otros mercados que han perdido relevancia en los últimos años.
“El mercado de destino es el que marca el ritmo de los precios que se pueden pagar. Los premios pueden verse afectados por congestión portuaria, comportamiento de las monedas, logística o diferencias entre Chicago y el mercado físico. No siempre suben o bajan en la misma dirección”, aclaró.

Márgenes más ajustados y foco en la gestión comercial
Consultado sobre la inquietud manifestada por los productores, Pastore señaló que el escenario actual encuentra al negocio sojero con márgenes más estrechos, producto de una combinación de precios, costos y coyuntura internacional. “Es evidente que el productor está trabajando con números más ajustados y eso genera preocupación, pero el mercado funciona con las reglas que impone la realidad comercial y financiera”, sostuvo.
En ese contexto, volvió a destacar que una de las principales fortalezas del sistema paraguayo es la libertad que tiene el productor para definir su estrategia comercial. “El productor es absolutamente libre y soberano para decidir cuándo fijar su precio. Desde la compra de insumos, a través de los barter o canjes, pasando por la siembra y el desarrollo del cultivo, puede ir cerrando precio o premio en distintos momentos”, explicó.
Pastore remarcó además que, por esa misma razón, es clave actuar con prudencia a la hora de recomendar decisiones comerciales. “El mercado cambia permanentemente y nadie puede garantizar cuál será el mejor momento. Por eso es importante respetar esa soberanía del productor y entender que la gestión comercial es parte central del resultado final del negocio”, concluyó.




