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La demanda crece, pero el maíz chaqueño sigue condicionado por flete y productividad

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La demanda crece, pero el maíz chaqueño sigue condicionado por flete y productividad

La intensificación de la ganadería y una mayor necesidad de convertir granos en kilos de carne pueden generar una demanda creciente de maíz en Paraguay, pero esa situación no necesariamente se traduce en un negocio atractivo para los agricultores del Chaco.

Marcos Kain, director de SGA, explicó en Valor Agro que existe actualmente una ecuación muy favorable para los productores que integran agricultura y ganadería, aunque la realidad cambia de forma importante cuando se analiza a quienes producen maíz exclusivamente para venderlo como grano.

“El que tiene ganadería, sin lugar a dudas, está en un momento espectacular para convertir ese maíz en kilos de carne”, afirmó.

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Kain puso como ejemplo una relación cercana a US$ 140 por tonelada de maíz frente a valores del ganado gordo del orden de US$ 5,20 a US$ 5,30 por kilo. En ese escenario, el uso del grano permite acelerar procesos de recría, engorde y terminación, algo especialmente relevante en un momento de menor oferta ganadera y mayor necesidad de intensificar la producción.

Sin embargo, para el productor agrícola chaqueño la ecuación es diferente. Según Kain, SGA cerró la última campaña de maíz con un quebranto cercano a US$ 72 por hectárea. “Vendiendo maíz a US$ 140, con grano húmedo de alrededor de 30% a 32% de humedad, para nosotros fue quebranto”, señaló.

El principal desafío está en alcanzar rendimientos suficientes para cubrir los costos. Kain explicó que los puntos de equilibrio del cultivo se ubican aproximadamente entre 3.600 y 4.500 kilos por hectárea, niveles que no siempre son posibles de sostener en las condiciones productivas del Chaco.

Esa dificultad viene modificando la estructura agrícola de la región. Según datos que mencionó el empresario a partir de mediciones de APACS, hace cinco años el maíz y el sorgo representaban en conjunto cerca del 35% de la superficie agrícola, mientras que actualmente no llegan al 20%. Gran parte de esa superficie migró hacia la soja.

A la limitante productiva se suma el peso de la logística. Mientras que en la Región Oriental el costo de flete puede ubicarse aproximadamente entre US$ 15 y US$ 22 por tonelada, trasladar maíz desde el Chaco hacia Asunción u otros centros industriales puede representar entre US$ 55 y US$ 60.

Además, la Región Oriental cuenta con una red de comercialización más amplia, con industrias, plantas de alcohol, producción avícola, confinamientos y otros compradores. En el Chaco, en cambio, la principal alternativa para capturar valor es transformar el maíz directamente en carne.

“En el Chaco es solamente pasar ese maíz a kilo de carne”, resumió Kain.

Por eso, aunque el crecimiento de los confinamientos y la intensificación ganadera pueden incrementar la demanda de granos, desde SGA entienden que el maíz seguirá teniendo dificultades para competir económicamente con la soja dentro de un planteo exclusivamente agrícola.

“El que tiene agricultura y ganadería, claro que mete el maíz en la ecuación. Ahora, para el que es solamente agricultor, como nuestro caso, este año apostamos prácticamente todo a la soja”, concluyó.