La visión del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) es clara: la cuenca del Río Tebicuary atraviesa un escenario crítico producto del déficit de lluvias en la región Oriental, y la prioridad institucional es proteger el equilibrio del ecosistema y garantizar los distintos usos del agua, incluso por encima de la demanda productiva.
En diálogo con Valor Agregado, David Fariña, director general de Recursos Hídricos del MADES, explicó que la decisión de ordenar el cese de bombeo para riego de arroz responde a un esquema técnico previamente establecido, que se activa cuando los niveles de caudal alcanzan parámetros considerados de alerta y posteriormente críticos.
Actualmente, la cuenca se encuentra en un nivel de alerta con tendencia crítica. El sistema de regulación establece dos puntos de control: la cuenca alta (medición en la zona de Yuty) y la cuenca baja (Villa Florida). Cuando los caudales descienden a 40 m³/s en la alta y 25 m³/s en la baja, se activa un bombeo escalonado por turnos. Si los niveles continúan bajando, se dispone el cese total.
“Si dejamos liberado el bombeo, podemos generar conflictos en el ecosistema, afectar la biodiversidad y también otros usos del río”, advirtió Fariña, remarcando que la medida es preventiva, aunque ya en un contexto crítico.
Una cuenca estratégica para el arroz
El Tebicuary concentra entre el 50% y el 60% de la producción arrocera nacional, lo que convierte cualquier restricción hídrica en un factor sensible para el sector. Sin embargo, el MADES recuerda que en esta cuenca es obligatoria la tenencia de reservorios de agua precisamente para afrontar periodos de déficit.
Según Fariña, el desarrollo del cultivo de arroz coincide históricamente con etapas de menor precipitación, por lo que la planificación hídrica es un componente estructural del sistema productivo.
La regulación actual se enmarca en la Resolución 611, resultado de un trabajo conjunto de más de una década entre el sector público y privado, especialmente luego de las primeras situaciones críticas registradas en 2012 y 2013.
Desde la cartera ambiental enfatizan que el río no solo abastece al sector arrocero. Existen comunidades que dependen del Tebicuary para agua potable, además de actividades como pesca, recreación y turismo, que cobran relevancia en un periodo de altas temperaturas.
En ese contexto, la gestión del recurso busca evitar conflictos entre usos productivos, ambientales y sociales.
Monitoreo permanente y expectativa climática
El MADES mantiene estaciones automáticas de medición y realiza un seguimiento constante de los niveles. En los últimos días se registraron lluvias en zonas de naciente, principalmente en Misiones, Itapúa y Caazapá; que podrían aportar una leve recuperación, aunque la cuenca aún permanece bajo restricciones.
En paralelo, también se monitorean otras cuencas del país, como el Río Pilcomayo, que presenta dinámicas particulares por su carácter transfronterizo y su alta carga de sedimentos.


