La campaña agrícola 2025/2026 avanza con señales positivas en el departamento de Itapúa mostrando un desarrollo destacado en su etapa de llenado de grano. Sin embargo, el escenario no está exento de desafíos: el retraso en la cosecha, la amenaza de lluvias continuas, los bajos precios internacionales y las decisiones estratégicas sobre los cultivos de zafriña marcan la agenda del sector productivo.
En este contexto, Marcio De Souza, presidente de la Cámara Paraguaya de Agronegocios (CAP) filial Itapúa, explicó a Valor Agro que la campaña de soja comenzó con dificultades, principalmente por problemas sanitarios en las parcelas implantadas sobre rastrojos de trigo y avena, lo que obligó a realizar múltiples resiembras en algunos casos.
“Empezamos muy bien, pero con varias resiembras. Tuvimos problemas de hongos en parcelas plantadas encima de trigo y avena, sobre todo en las siembras tardías de finales de septiembre y octubre. Hubo parcelas con hasta tres resiembras”, relató.
Pese a ese inicio complejo, el clima jugó a favor a partir de diciembre. Luego de algunos días de sequía a comienzos del mes, se registraron lluvias abundantes y bien distribuidas. “Desde el 8 de diciembre empezó a llover muy bien. Tuvimos incluso cerca de 15 días de lluvias intermitentes alrededor de Año Nuevo, y eso ayudó muchísimo al cultivo”, señaló.
Actualmente, la soja se encuentra en una etapa avanzada de llenado de grano, con muy buenas perspectivas productivas. “Recorriendo varias parcelas pude constatar que estamos con un llenado de grano excepcional”, afirmó.
No obstante, la elevada humedad también generó complicaciones operativas. Según explicó, durante varias semanas fue difícil ingresar a los lotes para realizar aplicaciones. “Tardamos un poco con los cuidados culturales porque no podíamos entrar con maquinaria. Ahora, con el sol, los productores están todos en las chacras aplicando fungicidas e insecticidas”, indicó.
Respecto a la cosecha, De Souza confirmó un retraso estimado de unos 15 días en comparación con el año pasado, debido principalmente a las noches frías registradas durante el ciclo del cultivo. “El año pasado, a esta altura, ya estábamos empezando a cosechar. Este año recién vamos a entrar en la segunda quincena de enero”, explicó.
La principal preocupación en este tramo final es el pronóstico de lluvias continuas. “Si llueve todos los días, el grano empieza a endurecerse, las hojas ya están culminando su ciclo y pueden aparecer hongos. Además, necesitamos suelo seco para cosechar y eso también complica a los acopiadores para el secado”, advirtió.
Rendimientos y precios. En un contexto de precios internacionales deprimidos, el dirigente subrayó que los buenos rindes serán clave para sostener la rentabilidad. “Hoy estamos con precios muy bajos, entre 320 y 330 dólares por tonelada”, remarcó.
Ante este escenario, señaló que el objetivo es superar el promedio nacional, estimado en 2.700 kilos por hectárea. “La esperanza es producir arriba de los 3.000 kilos. Si logramos 3.500 kilos por hectárea, eso puede ayudar a mejorar un poco los números”, explicó.
Sin embargo, reconoció que la situación es más ajustada para quienes trabajan en campos alquilados. “Con los alquileres tan altos, va a haber poca ganancia. El productor que alquila tiene que sacar muchísimo grano para empatar”, afirmó.
