StoneX, a través de su responsable en Paraguay, Carlos Sanabria, puso paños fríos al debate sobre la formación del precio de la soja y explicó por qué la relación entre Chicago y el mercado local no siempre se mueve en la misma dirección.
En diálogo con Valor Agro, el analista sostuvo que el comportamiento actual responde a factores genuinos de oferta y demanda, con un fuerte componente financiero global y una sobreoferta regional que presiona los valores en Sudamérica.
Sanabria recordó que todos los commodities tienen dos componentes: uno financiero y otro físico.
El financiero está representado por la cotización en la bolsa, principalmente Chicago, donde operan fondos de inversión que no se mueven por la realidad productiva de Paraguay o Brasil, sino por retornos financieros, tasas de interés y decisiones macroeconómicas de Estados Unidos.
“El cuadro de oferta y demanda puede mantenerse constante, pero si cambian las tasas en Estados Unidos o hay un movimiento político, el precio en bolsa se mueve”, explicó.
El segundo componente es el físico, es decir, el basis, que representa el descuento (o premio) aplicado sobre la cotización de pantalla. Allí entran en juego los compradores, la logística, los stocks y la dinámica regional.
Sudamérica con sobreoferta y EE.UU. con stock ajustado
Desde el punto de vista productivo, el referente de StoneX señaló que Sudamérica atraviesa un escenario de fuerte oferta: Brasil con una cosecha estimada en torno a 180-181 millones de toneladas, Paraguay con una proyección cercana a 11,5 millones de toneladas, y Argentina entre 45 y 48 millones.
A nivel regional, el volumen supera al de campañas anteriores, lo que presiona los basis en los puertos sudamericanos.
En contraste, Estados Unidos presenta una situación diferente. Si bien produjo alrededor de 116 millones de toneladas en la campaña 2025-26, enfrenta un crecimiento sostenido de la industrialización, especialmente por la demanda de aceite de soja para biocombustibles.
Además, recientes anuncios de compras chinas, primero 12 millones de toneladas y luego otras 8 millones, podrían dejar los stocks estadounidenses extremadamente ajustados, en torno a 1 a 1,5 millones de toneladas.
Ese escenario explica la reacción positiva reciente en Chicago. Sin embargo, Sanabria advirtió que ese impulso es más político que estructural.
¿Por qué sube Chicago y no Paraguay?
El eje de la discusión actual en Paraguay pasa por la percepción de que cuando Chicago sube, el precio local no acompaña con la misma intensidad.
Según StoneX, el fenómeno no es exclusivo del país, sino regional. Con abundante mercadería en Sudamérica, los puertos como Paranaguá, Rosario o Bahía Blanca muestran basis castigados.
Hoy en Paraguay, los descuentos se ubican entre –52 y –55 dólares por tonelada, niveles menos atractivos que en años anteriores. La presión logística también incide: silos llenos, necesidad de embarques y compradores sin urgencia inmediata por originar mercadería.
“Es oferta y demanda pura. Si no hay apremio por comprar, el basis no muestra agresividad”, resumió.

Stock mundial récord y advertencia al productor
Sanabria recordó que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos estima un stock mundial de soja cercano a 125 millones de toneladas para la campaña 2025-26, un récord histórico.
Con abundancia global, el actual nivel de Chicago podría no sostenerse en el tiempo si desaparecen los factores políticos que hoy lo impulsan. Por eso, el mensaje al productor fue claro: no es obligatorio cerrar el precio de Chicago y el basis al mismo tiempo.
“No es necesario vender los dos componentes juntos”, subrayó. En momentos donde el basis mejora (por ejemplo, cuando estuvo en –20 o –25 dólares), puede fijarse ese componente y esperar un repunte en la pantalla para cerrar el precio final. Históricamente, ambos tienden a moverse en forma inversa.
Qué puede pasar hacia adelante
De acuerdo con la visión de StoneX, si Chicago pierde fuerza en las próximas semanas, los basis regionales podrían mejorar gradualmente. A la inversa, si el impulso político sostiene la cotización en Estados Unidos, el castigo en Sudamérica podría prolongarse mientras continúe la presión de oferta.
El escenario, entonces, no responde a una distorsión local, sino a un engranaje global donde confluyen finanzas internacionales, producción récord sudamericana, industrialización estadounidense y decisiones geopolíticas.
En un contexto de discusión sectorial, el análisis apunta a mirar el mercado en su conjunto, entender sus dos componentes y trabajar estrategias comerciales más finas, en lugar de observar únicamente el movimiento diario de Chicago.


