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Segunda zafra en Alto Paraná: la soja se perfila para ganar terreno y el maíz para perder protagonismo

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Segunda zafra en Alto Paraná: la soja se perfila para ganar terreno y el maíz para perder protagonismo

La zafriña se empieza a perfilar en Alto Paraná, uno de los principales polos agrícolas del país, en un escenario marcado por decisiones ajustadas al clima, a los costos y a los riesgos productivos. En este contexto, la soja vuelve a posicionarse como el cultivo dominante, mientras que el maíz de segunda aparece con una participación muy limitada.

De esta manera lo evaluó el productor agrícola Marcio Giordani, al analizar el momento que atraviesa la región tras el avance de la cosecha de soja de primera.

Según detalló, si bien la ventana de siembra para la segunda zafra es técnicamente excelente, la falta de lluvias viene demorando el ingreso de las máquinas. “Muchos lotes ya fueron cosechados, pero todavía no se sembraron porque está seco. Hoy dependemos totalmente de que se confirmen las lluvias”, señaló.

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Giordani indicó que el calendario aprieta y que, a medida que se ingresa en febrero, las decisiones deben tomarse con mayor cautela. Hasta el 15 de febrero se mantiene la ventana ideal tanto para soja como para maíz, pero el retraso en la siembra y la incertidumbre climática están inclinando claramente la balanza. “Hablando con la gente, la mayor parte será soja. Muy poco maíz se va a hacer en nuestra región”, afirmó.

El maíz aparece como la gran incógnita de esta segunda zafra. El productor explicó que, más allá de la demanda creciente del cereal por parte de la ganadería y otras cadenas de proteína animal, el cultivo enfrenta costos elevados y riesgos significativos en el sur del país. “El riesgo de viento y de heladas después del 15 de febrero es alto. El maíz tiene un costo muy elevado y, si el precio baja de los 140 dólares o el clima no acompaña, el perjuicio para el productor puede ser grande”, advirtió.

Frente a ese escenario, la soja se presenta como una alternativa más previsible, con menor exposición al riesgo y mejor adaptación al contexto actual. No obstante, Giordani remarcó que esta decisión tendrá efectos en cadena sobre los cultivos de invierno, especialmente el trigo, que es clave para la región. Alto Paraná cuenta con una fuerte tradición triguera y una importante presencia de molinos, lo que sostiene el interés por este cultivo.

Sin embargo, el retraso en la siembra y en el ciclo de la soja, provocado por las condiciones climáticas de octubre y noviembre, podría empujar la cosecha hacia fines de mayo. “Eso ya empieza a complicar la ventana del trigo. Todo el sistema está muy ajustado en tiempos: se calcula el momento exacto de siembra y cosecha para poder encadenar un cultivo con otro”, explicó.