La soja registró una importante recuperación en el mercado internacional durante los últimos días, impulsada por factores externos al propio mercado agrícola. Sin embargo, ese movimiento alcista en la Bolsa de Chicago no se está trasladando plenamente al precio que reciben los productores en Paraguay, debido al incremento en las quitas o descuentos aplicados al valor internacional.
Carlos Sanabria, responsable de StoneX en Paraguay, explicó en Valor Agregado en Radio Asunción que el mercado de los commodities agrícolas se compone de dos variables clave: el precio internacional de referencia y el basis o descuento aplicado en el mercado físico. “Los commodities tienen dos componentes. Uno es el financiero, que es la pantalla de Chicago, y otro es el basis o descuento que viene ligado a la parte física”, señaló.
En la última semana, la soja mostró una suba significativa en Chicago, que llegó a ubicarse en torno a 1.230 centavos por bushel, equivalentes a aproximadamente US$ 450 por tonelada en la posición mayo. Según Sanabria, este incremento responde principalmente a factores geopolíticos, particularmente al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre el precio del petróleo.
“Estamos en una semana prácticamente con casi 40 a 45 dólares por encima de lo que estábamos una semana atrás, gracias a esta situación que es totalmente ajena a lo que es oferta y demanda del rubro de la soja”, explicó. El aumento del petróleo impulsa a su vez el valor del aceite de soja, lo que termina arrastrando al complejo sojero en los mercados internacionales.
No obstante, mientras Chicago muestra una mejora, en Sudamérica el contexto productivo es muy diferente. Brasil se encamina a una cosecha récord cercana a 180 millones de toneladas, Paraguay podría alcanzar unas 11,8 millones de toneladas, y Argentina también se ubicaría en el entorno de 47 a 48 millones de toneladas.
“Desde el punto de vista regional nuestra oferta es exageradamente alta. Entonces el comprador no está apurado en comprar de Brasil ni de Argentina porque sobra producto”, indicó.
Este escenario presiona fuertemente sobre el basis. En Paraguay hoy se manejan descuentos de entre US$ 80 y US$ 85 por tonelada sobre el precio de Chicago, un nivel muy superior al promedio histórico.
“A eso se le suma la guerra. El petróleo sube, el flete se encarece y ese costo termina impactando directamente en el basis”, explicó Sanabria, quien señaló que los descuentos actuales están unos US$ 20 por encima de los niveles que se registraban antes del inicio del conflicto.
Si se descuentan además los costos logísticos y operativos, el precio final para el productor termina ubicándose en torno a US$ 330 a US$ 340 por tonelada.
Lo llamativo, según el analista, es que el precio efectivo que recibe el productor se mantiene prácticamente estable desde hace dos años, pese a los movimientos que muestra el mercado internacional.
“Desde hace dos años el precio libre para el productor se mantiene en una banda de US$ 340 a US$ 350 por tonelada. Es inferior a lo que vimos después de la pandemia, pero superior a lo que teníamos antes del 2020”, indicó.
En ese contexto, Sanabria señaló que el productor paraguayo enfrenta un mercado que ofrece herramientas comerciales para administrar mejor el riesgo. El sistema permite negociar separadamente el precio de Chicago y el basis, o incluso fijar posiciones en distintos meses.
“El productor tiene que empezar a analizar en qué momento tomar una posición de basis o de físico, cuándo salir a vender y si puede o no acarrear su posición para más adelante”, concluyó.


