×

Cuando el piloto de Ferrari no está preparado, las curvas se vuelven peligrosas

  • Compartir

Cuando el piloto de Ferrari no está preparado, las curvas se vuelven peligrosas

Por Nelson Chamorro | Especialista en Pasturas tropicales

En la ganadería moderna, el pasto deja de ser considerado solo como un recurso; se convierte en la herramienta más barata y efectiva para producir kilos de carne. Sin embargo, la gestión o manejo del género Panicum (actualmente Megathyrsus) la reina indiscutible de las forrajeras tropicales, existe una línea sumamente delgada entre una pastura exuberante, de calidad, eficiente y plantas con mala estructura, alta presencia de tallos lignificados que el ganado rechaza naturalmente lo que deriva a baja productividad en los animales.

La clave para no cruzar esa línea tan delgada no esta en el calendario, si no más bien en comprender la fisiología de la planta, su comportamiento ante los factores agua, luz, temperatura y su respuesta expresada en la morfología que nos puede entregar mayor productividad. Como bien lo menciona el Prof. Manoel Rozalino; Esp. en Manejo de Pasturas en su libro Você faz su capim, nosotros somos los responsables de construir plantas con estructuras altamente productivas, mejor relación hoja/tallo y bajo porcentaje de material seneciente; ¿pero como logramos esto? ¿Como construimos pastos eficientes?

ypoti
everdem

Para poder comprender la dinámica del ferrari de los pastos del genero Panicum Maximus, quien es nuestro protagonista el día de hoy, en primer lugar tenemos que entender el origen de esta especie y al mismo tiempo reforzar el concepto de Pasto Tropical. Si no comprendemos primero que el pasto tropical dicta sus propias reglas, nunca podremos gestiónarlo con eficiencia; siempre nos ganará la partida y terminaremos perdiendo el control del potrero.

Panicum Maximus es una especie tropical proveniente de Africa, fue introducido accidentalmente a nuestro continente a través de los buques negreros en la época de la colonización ya que era utilizado como cama para los esclavos. Este pasto conocido como Colonial fue muy popularizado debido a su excelente adaptación en diversas regiónes y por mucho tiempo fue el responsable de la producción de carne en la región.

A partir del pasto colonial y mediante un arduo trabajo de la Embrapa Gado de Corte se obtuvieron nuevo cultivares que conforman la familia Panicum actualmente, los cuales podríamos dividir en dos grupos:

Porte bajo: Quenia, Tamani, Massai, Gatton entre otros.

Porte alto: Mombasa, Zuri, Miyagui, etc.

En este articulo nos vamos a referir y enfocar principalmente en los de porte alto, ya que su participación en las áreas de nuevos desarrollos y reformás es muy notable, como también es notable observar la rápida degradacion de áreas con esos cultivares debido a una mala formación y principalmente a su mal manejo.

Entonces, para entrar en contexto con título vamos a citar los siguientess, el pasto tropical tiene como caracteristica principal algunos factores como: generalmente el porte de los mismos es erecto o semi erecto, desarrollan de manera natural tallos gruesos, y principalmente responden de manera muy agresiva a condiciones externas como la luz, temperatura y la humedad. Esto nos lleva al siguiente planteamiento, ¿si la dinámica, crecimiento y respuesta del pasto tropical esta condicionada a los puntos mencionados anteriormente porque pretendemos manejarlo a través de un calendario, días fijos u horas de uso y descanso?

Muchos productores esperan a que el pasto se vea alto para meter a los animales al potrero, sin saber que, para ese momento, la mejor ventana de calidad ya se cerró. En el género Panicum, la planta nos habla a través de su arquitectura. Aprender a leer su morfología desde la altura de entrada hasta el residuo post-pastoreo es la herramienta más potente para maximizar la eficiencia de la conversión (pasto/carne) sin comprometer la persistencia del la planta.

El secreto detrás de esta lectura visual reside en un número crítico: el 95% de interceptación luminosa. Cuando el dosel de la planta (ya sea un Mombaça, Tanzania o Zuri) alcanza este punto, las hojas superiores están captando casi toda la energía solar disponible.

Si permitimos que el pasto siga creciendo más allá de este límite, la luz deja de llegar a la base de la planta. El resultado es un cambio drástico en su morfología: las hojas basales mueren por falta de sol y la planta, en un intento desesperado por buscar luz, comienza a estirar sus tallos.

Es aquí donde la relación hoja-tallo define la rentabilidad del potrero. Un manejo que ignora la morfología termina cosechando caña en lugar de forraje de calidad. El tallo no solo es menos digestible y requiere más energía del animal para ser procesado, sino que su elongación excesiva eleva el punto de crecimiento de la planta, volviéndola vulnerable al sobrepastoreo.

Al entrar al lote en el momento morfológico justo, garantizamos una estructura dominada por láminas foliares verdes, tiernas y con la densidad nutricional necesaria para transformar cada bocado en kilos de carne».

Las alturas: el semáforo del potrero

Manejar el género Panicum no requiere de laboratorios complejos, sino de entender que la planta tiene una «estatura» ideal para ser cosechada. Si entramos muy temprano, agotamos las reservas de la raíz; si entramos muy tarde, el ganado come tallo seco y perdemos calidad. De hecho, dado que los tallos de las gramíneas del género Panicum tienden a ser gruesos y lignificados (duros), los animales generalmente no pueden consumirlos.

Por lo tanto, se produce una reducción en el consumo de forraje por parte del animal en pastoreo y, en consecuencia, una disminución en su rendimiento. Además, la eficiencia de pastoreo/cosecha se reduce significativamente. ¿Qué sentido tiene producir forraje que el animal no cosechará?

Siguiendo la analogía del Ferrari, es como si, para cada pasto, existiera una carretera con una velocidad máxima que no se debe superar.

Cuando el ganadero no respeta estas alturas (supera sus límites), debe pagar una multa de tráfico, que consiste en la pérdida de rendimiento animal debido a la disminución de la relación hoja/tallo de la pastura.

Esta velocidad máxima corresponde a la altura máxima de entrada que se representamos en la siguiente tabla.
Aunque cada cultivar tiene su personalidad, podemos establecer estas guías generales de entrada y salida para los materiales más comunes:

Cabe recordar también que, en el caso de las alturas de entrada, existe un rango óptimo. Los valores presentados en la tabla representan el límite superior de este rango óptimo. Los valores inferiores del rango óptimo rondarían el 80 % del valor máximo (¡aún se necesita más investigación!).

Ejemplo: Para la Mombasa, la altura máxima de entrada es de 90 cm. Por lo tanto, el 80 % de 90 cm (72 cm) sería el límite inferior del rango de altura de entrada. Por lo tanto, podemos decir que el cultivar Mombasa, se puede trabajar con un rango de altura de entrada de entre 70 y 90 cm. Esto genera una gran flexibilidad en la aplicación práctica del concepto.

Detalles que hacen la diferencia

Para que el manejo sea exitoso y simple de aplicar, hay tres reglas de oro que no debemos olvidar:

1. El puño y la regla: La altura de salida (el residuo) es el «seguro de vida» de tu pastura. Dejar esos 25-30 cm no es desperdiciar pasto, es dejar la fábrica de hojas lista para rebrotar con fuerza. Si «pelamos» el potrero, la planta tardará mucho más en recuperarse y podria agotar sus reservas organicas.

2. No cuentes días, cuenta centímetros: El clima y la fertilidad del suelo cambian la velocidad de crecimiento. Un potrero puede estar listo en 20 días en verano y en 40 en otoño. La planta es la que te dice cuándo entrar, no el calendario.

3. La observación del nudo: Si notas que el primer nudo del tallo empieza a elevarse demasiado del suelo, es una señal de alerta. La planta está estirándose para buscar luz y la relación hoja-tallo se está rompiendo.

Te dejo algunos errores y consecuencias antes de terminar

• Pasto alto, alta producción
Muchos asocian un Panicum alto (a la altura de la cintura o el pecho) con mucha comida. Grave error. A esa altura, el 60% de lo que ves es tallo fibroso. El animal tiene que trabajar el doble para digerir la mitad de los nutrientes. La altura ideal de entrada suele estar más cerca de la rodilla o el muslo (dependiendo del cultivar), donde la relación hoja-tallo es máxima.

• Efecto Sombra, suicidio basal
Dejar que el Panicum crezca de más no es acumular reservas, es iniciar un proceso de autodestrucción en la base de la pastura. Al superarse la altura óptima, la sombra interna provoca la muerte de plantas menores y de las hojas inferiores (basales) lo que obliga a la planta a estirar el tallo y genera ineficiencia en el perfilamiento. Lo que el productor ve arriba como volumen, abajo es material seco, muerto y tallos duros que el ganado rechazará.

• El «Seguro de Vida»: El residuo y las reservas
Tan importante como saber cuándo entrar, es saber cuándo salir. La velocidad del rebrote no depende solo del clima, sino de la energía que queda acumulada en la base de los tallos y en las raíces. Al salir a la altura correcta estamos dejando un área foliar mínima que sigue haciendo fotosíntesis. Si comemos el pasto «a ras», la planta entra en shock y tiene que gastar toda su energía de las raíces para fabricar la primera hoja desde cero.

Conclusión: El manejo por altura con foco morfológico es rentabilidad

Aplicar los criterios de manejo por altura, construir una estructura con mejor relación hoja-tallo es ofrecerle al ganado mayor consumo de hojas, una estrategia simple para bajar costos y subir la producción. Quien entiende la dinámica en que crece su pasto lo empieza a gestiónar con precisión. Al final, el respeto por la fisiología de la planta es lo que garantiza la persistencia de la pastura y la salud del bolsillo del productor».

¿Por qué este manejo impacta directamente en tu economía?

• Más bocado, menos desperdicio: Cuando el ganado entra a la altura correcta, consume hojas de alta digestibilidad. Cada minuto que el animal pasa pastoreando se traduce en energía neta, no en esfuerzo para digerir tallos fibrosos.

• Rebrotes más rápidos: Respetar el remanente (la altura de salida) es dejar la «batería» de la planta cargada. Una pastura que rebota rápido permite más rotaciones al año, lo que significa producir más kilos en la misma superficie.

• Longevidad de la pastura: Un manejo basado en la fisiología de la planta evita la degradación de los lotes. Renovar una pastura es costoso; manejarla bien para que dure décadas es gratis y solo requiere observación.

En un mercado donde los costos de los insumos no dejan de subir, el manejo preciso del pastoreo sigue siendo la herramienta de menor costo y mayor retorno. No manejes tu campo por el calendario ni por la altura visual del vecino; deja que la planta te diga cuándo está lista. Tu bolsillo, y tus animales, te lo agradecerán.

«Manejar un Panicum de alta producción es como conducir un auto de carreras: de nada sirve tener toda la potencia bajo el capó si no sabemos cuándo frenar o acelerar. El manejo morfológico es esa destreza necesaria para producir de manera eficiente y sostenible’’.

Recordá siempre: si querés subirte a un Ferrari, aprendé a agarrar las curvas.