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Buen clima, más pasto y estrategia: “El Chaco encuentra una ventana clave para potenciar las pasturas implantadas”

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Buen clima, más pasto y estrategia: “El Chaco encuentra una ventana clave para potenciar las pasturas implantadas”

El escenario climático favorable que atraviesa el Chaco en este inicio de 2026 abre una ventana productiva clave para la ganadería, especialmente en la producción de pasturas implantadas y forrajes conservados, en un contexto de buenos precios de la carne y mayor planificación por parte de los productores.

Hernán Ríos, gerente técnico y comercial de Semillería Yurumí, destacó a Valor Agro que tras varios años de fuerte déficit hídrico, el cambio en el régimen de lluvias comenzó a sentirse con claridad tanto en la disponibilidad de pasto como en las decisiones estratégicas a campo.

Ríos recordó que los años de sequía golpearon con fuerza al Chaco Central, afectando no solo a la producción ganadera sino también a la calidad y volumen de semillas forrajeras. Sin embargo, desde 2024 el escenario empezó a cambiar, con lluvias más estables y mejor distribuidas, especialmente hacia finales del verano y comienzos del otoño.

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“Ese cambio permitió que el productor vuelva a pensar en volumen y calidad de forraje, y también que se animara a introducir alternativas que en otros años no estaban en el radar”, explicó.

En ese contexto, comenzaron a ganar espacio cultivos invernales y forrajeros alternativos, utilizados como herramientas estratégicas para sostener la carga animal y mejorar el balance forrajero.

Según el referente de Yurumí, la mejora en las condiciones climáticas impulsó el uso de especies como sudán negro, mileto, crotalarias y verdeos invernales, además de variedades estivales que encontraron una buena ventana de implantación gracias a otoños más húmedos.

“El buen arranque de otoño que se dio en 2024 y 2025 permitió instalar cultivos forrajeros que antes no se consideraban, y eso hoy se traduce en mayor disponibilidad de pasto”, señaló.

Esta mayor oferta forrajera resulta clave para los sistemas de cría, donde muchos productores buscan mantener vientres en buena condición, mejorar la producción de leche y lograr destetes más eficientes, aprovechando el forraje de calidad.

Exuberancia de pasto y foco en la conservación

Ríos destacó que actualmente se observa una exuberancia de pasto tanto en volumen como en calidad en muchos establecimientos del Chaco. Frente a este escenario, crece el interés por estrategias de conservación de forraje, como la confección de fardos y el picado para reserva.

“Muchos productores ya lograron armar reservas importantes como respaldo ante un eventual año más complicado. Con los valores actuales de la carne, conservar forraje de calidad es una estrategia muy interesante”, afirmó.

La posibilidad de transformar el excedente de pasto en reservas permite mejorar la eficiencia del sistema y reducir riesgos, especialmente en una región históricamente vulnerable a los extremos climáticos.

Todavía hay tiempo para intervenir y planificar

Consultado sobre las oportunidades hacia adelante, Ríos remarcó que febrero y marzo siguen siendo meses clave para intervenir parcelas y lograr buenos resultados forrajeros en el corto plazo.

“La recomendación es focalizarse en las mejores áreas o en lotes que quedaron resentidos por las secas anteriores. No se trata de intervenir todo el campo, sino de direccionar inversiones en sectores que puedan cubrir las necesidades del balance forrajero en los momentos más críticos”, explicó.

Incluso, señaló que un buen cultivo forrajero de verano puede permitir uno o dos cortes y luego dar lugar a una implantación otoñal con destino al invierno, maximizando el uso del suelo y del agua disponible.