El negocio porcino se consolida como uno de los ejes estratégicos de crecimiento para Oleaginosa Raatz, tras concretarse la compra de las acciones de Granja El Nido en Frigorífico UPISA, alcanzando un total del 34,5% del total, una operación que refuerza la integración de la compañía en la cadena de producción de proteínas animales.
Así lo afirmó Guillermo Céspedes, gerente general de Oleaginosa Raatz, quien explicó a Valor Agro que esta decisión se enmarca en una visión de largo plazo orientada a migrar desde la producción de materias primas hacia alimentos con mayor valor agregado. “Estamos pasando de la proteína vegetal a la proteína animal, con una mirada estratégica de negocios de largo plazo”, señaló.
En ese contexto, la empresa avanza con una fuerte expansión de su Unidad Productora de Lechones (UPL). Actualmente, la granja cuenta con unas 3.200 madres, que permiten producir cerca de 100.000 cerdos al año, pero el plan de inversiones apunta a escalar hasta 11.000 madres, con una producción superior a los 315.000 cerdos anuales. “Nuestro principal canal de comercialización de esos cerdos es UPISA, por eso esta operación fortalece toda la cadena”, explicó Céspedes.
Hoy, el negocio porcino representa entre el 10% y el 12% de los ingresos totales de Oleaginosa Raatz. Sin embargo, con las inversiones en marcha, la expectativa es que, junto con el rubro avícola, la producción de proteína animal pase a explicar cerca del 35% de la facturación en los próximos años.
Desde una mirada país, Céspedes destacó el potencial de Paraguay para el desarrollo de la carne porcina a escala industrial. “Hay avances muy importantes en sanidad, genética y eficiencia productiva, sumado a la ventaja competitiva del costo de las materias primas”, sostuvo, y agregó que el desafío clave hacia adelante será la apertura de nuevos mercados y la consolidación del estatus sanitario.
Finalmente, el directivo subrayó que la integración de rubros es una de las grandes fortalezas del sistema productivo paraguayo. “Paraguay permite integrar granos, proteínas vegetales y proteínas animales, ganando eficiencia en cada eslabón. Ese tipo de cadenas es el que tiene que desarrollarse para ser competitivos a nivel mundial”, concluyó.



