La 6° edición del Programa de Gestión Agropecuaria (PGA) 2026 se pone en marcha y llega con una impronta clara: integrar tecnología, análisis y gestión empresarial para potenciar el resultado productivo.
En entrevista con Valor Agregado, Alejandra Chamorro, gerente general del Centro de Estudios Agropecuarios (CEA), detalló las novedades de esta sexta edición, organizada junto a Terra, y subrayó el objetivo de impactar en la profesionalización del negocio ganadero.
“Esta es la sexta edición, venimos haciendo el PGA de manera ininterrumpida y ya tenemos más de 120 alumnos que han pasado por las aulas”, destacó Chamorro. Según explicó, el programa ha evolucionado año tras año, incorporando mejoras a partir de la experiencia acumulada.
La principal novedad de esta edición es la incorporación del concepto de “inteligencia aplicada” como componente transversal.
“Cuando hablamos de IA no nos referimos únicamente a inteligencia artificial, sino que lo englobamos como un concepto de inteligencia aplicada al sector”, explicó la gerente del CEA.
El programa contará con un módulo específico sobre esta temática, que incluirá Excel avanzado, Power BI, software, hardware e inteligencia artificial aplicada a la gestión profesional, pero además se integrará en todos los demás contenidos.
“Lo que nos damos cuenta es que hoy la tecnología es transversal a cualquier tema. Cuando hablemos de pasturas, nutrición, cría o finanzas, vamos a incorporar elementos de inteligencia aplicada”, sostuvo.
El PGA 2026 iniciará en marzo y estará compuesto por módulos que combinan teoría y práctica:
– Finanzas, con Rafael Heisecke, complementado con bajada práctica a planillas de gestión junto a Bruno Jiménez.
– Pasturas, con el Ing. Luis Macchi.
– Nutrición, con el Ing. Sebastián Riffel.
– Cría y mejoramiento genético, con el Dr. Fabián Bao.
– Inteligencia aplicada.
– Salida de campo.
Uno de los diferenciales del programa es que el trabajo final comienza a construirse desde el primer módulo. “Se trata del estudio de caso de una estancia real. Puede ser individual o grupal y se va nutriendo con los contenidos de cada módulo”, explicó Chamorro.
En muchos casos, los alumnos trabajan sobre su propio establecimiento o el campo familiar, lo que permite aplicar directamente los conocimientos a la realidad productiva.
Presencialidad y cupos limitados
El formato del PGA es principalmente presencial, con jornadas intensivas de ocho horas. El cupo oscila entre 20 y 40 participantes, siendo el ideal entre 30 y 35 alumnos para garantizar mayor profundidad y dinámica de trabajo.
Si bien las clases se graban y se suben a una plataforma para repaso, se exige un 75% de asistencia para acceder al certificado. También existe la posibilidad de tomar módulos individuales, con un valor de US$ 300 cada uno.
Más allá de la estructura académica, Chamorro dejó un mensaje de fondo sobre el momento que atraviesa la ganadería paraguaya. “Paraguay hoy tiene una genética de clase mundial y condiciones que se avizoran espectaculares. El desafío es que la gestión empresarial acompañe a todas las otras variables físicas, económicas y biológicas para despertar el potencial de la ganadería del Paraguay”, afirmó.


