El norte productivo del Paraguay muestra señales claras de recuperación y dinamismo. Eber Martínez, gerente regional Zona Norte de Sudameris, trazó una visión optimista tanto para la agricultura como para la ganadería, destacando un cambio de ánimo en el productor.
“Son distintos escenarios. En el caso de la agricultura, aquel productor que venía un poco apretado, que tuvo que recurrir a refinanciaciones en años anteriores, este año está con capacidad para amortizar, incluso para reducir su carga financiera y pensar en inversiones”, afirmó.
El dato más contundente proviene del campo. Los rendimientos de soja están marcando un salto productivo que impacta directamente en la estabilidad del sector. “Estamos hablando de rendimientos por encima de 3.000 kilos por hectárea, zonas con 3.500 y hasta 4.000 kilos”, detalló.
Pero más relevante aún es la recuperación en áreas que arrastraban varios años de dificultades climáticas, como en los departamentos del norte de la Oriental. “En regiones que venían con promedios de 1.000 o 1.200 kilos, hoy estamos por encima de 2.000 kilos por hectárea. Eso definitivamente anima”, sostuvo.
Para Martínez, este contexto genera tres efectos inmediatos: regularización financiera, reactivación de inversiones y planificación estratégica.
“Se están empezando a ver pagos que antes no habían, y al mismo tiempo vuelven las consultas para compra de tierras, maquinarias e irrigación”, explicó.
El interés por sistemas de riego, en particular, refleja una lectura más estructural del negocio. “El productor entiende que invertir en tecnología es asegurar la producción de los próximos años”, señaló.
Martínez también destacó que los productores mejor posicionados comienzan a utilizar herramientas financieras de manera estratégica. “Aquel productor sólido se financia a corto plazo para mantener su stock esperando un mejor movimiento de precios. Es algo normal cuando la cosecha acaba de terminar”, explicó.
Esta combinación de buenos rindes, mayor liquidez y decisiones financieras más planificadas configura, según su visión, un escenario de mayor solidez para el agro regional.
Ganadería: precios históricos y mirada de largo plazo
En ganadería, el análisis es igualmente positivo, aunque con matices. “Estamos en tiempos de precios históricos”, afirmó Martínez.
Si bien reconoció que el tipo de cambio y las relaciones de precios generan discusiones dentro del negocio, el momento es considerado favorable para fortalecer la base productiva.
En ese sentido, destacó la herramienta de financiamiento para retención de vientres. “Son financiaciones a largo plazo, con periodos de gracia, que encajan muy bien en este momento”, explicó.
Un productor que vuelve a proyectar
Más allá de los números, Martínez hizo énfasis en el cambio anímico. “Hoy vemos un productor distinto, con capacidad de amortizar, de invertir y de planificar”, resumió.
Tras varios años de sequía y restricciones financieras, el 2026 comienza con una señal diferente en el norte agrícola y ganadero del país. Y en esa transición, el sistema financiero vuelve a ocupar un rol clave como soporte de la inversión y la consolidación productiva.


