Con bases productivas sólidas, crecimiento sostenido en exportaciones y nuevas oportunidades de acceso a mercados internacionales a partir del acuerdo Mercosur–Unión Europea, el sector forestal paraguayo inicia el 2026 con expectativas altas y una visión de largo plazo que podría transformar la matriz económica del país.
Tras un 2025 marcado por récords de exportación y un creciente interés de inversores nacionales e internacionales, la actividad se consolida como una de las apuestas estratégicas del país, con potencial para generar empleo, divisas y desarrollo sostenible.
En ese contexto, Raúl Gauto, presidente de Forestal Sylvis, analizó el presente y el futuro de la actividad, destacando que Paraguay cuenta con condiciones naturales, humanas y económicas únicas para posicionarse como un actor relevante a nivel regional e internacional.
“Las expectativas son muy altas, primero porque tenemos fundamentos reales para ser un buen país forestal”, afirmó en contacto con Valor Agro.
El entrevistado explicó que el crecimiento de los árboles en Paraguay es incluso superior al de países vecinos, gracias a las condiciones climáticas favorables, la disponibilidad de tierras y una población joven interesada en trabajar en el campo. A esto se suma un entorno competitivo para la inversión, con energía eléctrica accesible y un sistema impositivo que facilita la instalación de nuevas empresas.
Uno de los factores clave que impulsa las perspectivas positivas es el desempeño reciente del comercio exterior. En los últimos meses, Paraguay logró romper sus propios récords de exportación de madera, consolidando su presencia en mercados internacionales.
“Paraguay viene creciendo en exportaciones forestales y eso demuestra que el sector ya es competitivo a nivel internacional”, señaló.
En ese escenario, el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea aparece como una oportunidad estratégica. Según Gauto, la apertura del mercado europeo podría significar un salto cualitativo para el sector, especialmente para productos de mayor valor agregado.
“Creemos que este acuerdo va a abrir un mercado muy importante en Europa, no solo para productos primarios, sino también para la segunda y tercera transformación, como la fabricación de muebles en el país”, explicó.
Además del comercio, el especialista remarcó que el grado de inversión junto con el crecimiento del sector atraerá nuevos capitales al Paraguay, muchos de los cuales podrían destinarse tanto a plantaciones forestales como a industrias de transformación, fortaleciendo la cadena productiva.
Financiamiento. No obstante, Gauto advirtió que el desarrollo del sector enfrenta desafíos importantes. Entre ellos, destacó la necesidad de ampliar el acceso al financiamiento.
“Tenemos que fortalecer el capital a invertirse en el campo, no solo con créditos tradicionales, sino también con fideicomisos, fondos de inversión y créditos sindicados que ofrezcan tasas razonables”, indicó.
Logística. Otro punto crítico es la infraestructura vial. Al tratarse de una actividad intensiva en logística, el estado de los caminos impacta directamente en la competitividad.
“Mover la madera del bosque a la industria es una parte muy importante del costo. Si queremos ser competitivos a nivel internacional, necesitamos caminos asfaltados que funcionen incluso en días de lluvia”, subrayó.

Capacitación. La capacitación de recursos humanos también aparece como una prioridad. El sector demanda desde operarios especializados hasta mandos medios y gerentes capacitados para gestionar plantaciones e industrias modernas.
“Necesitamos formar gente para las plantaciones y para las industrias forestales. Sin capacitación, el crecimiento no es sostenible”, afirmó.
En el plano institucional, Gauto remarcó la importancia de fortalecer organismos clave como el Instituto Forestal Nacional (Infona) y otras dependencias del Estado.
“El gobierno tiene que acompañar el desarrollo del sector forestal fortaleciendo sus instituciones, porque Infona es clave para seguir impulsando el fortalecimiento del sector”, señaló.
Mirando al futuro. También comparó el camino de Paraguay con el recorrido por países vecinos como Uruguay, Chile y el estado brasileño de Mato Grosso do Sul, donde la industria forestal se convirtió en uno de los principales motores económicos.
“En Uruguay, el sector forestal superó al turismo y a la ganadería. Paraguay va a seguir ese mismo camino”, aseguró.
Según sus estimaciones, alcanzar entre 1 y 1,2 millones de hectáreas forestadas podría generar ingresos por exportaciones superiores a los de sectores tradicionales como la ganadería o incluso la energía eléctrica.
Finalmente, Gauto puso énfasis en la necesidad de un desarrollo forestal inclusivo, que integre a las comunidades locales y cumpla con los estándares internacionales de sostenibilidad.
“No puede existir un sector empresarial exitoso rodeado de comunidades fracasadas. Si queremos acceder a mercados exigentes y al mercado de carbono, tenemos que trabajar con las comunidades y mejorar sus condiciones de vida”, concluyó.



