La cría vuelve a ocupar un lugar central en la discusión ganadera. En un escenario donde el ternero gana protagonismo y los márgenes exigen precisión, el foco ya no está solo en producir más, sino en producir mejor y en menos tiempo.
Para Lucas Márques, director de operaciones de pecuaria y agricultura de la Agropecuaria Maragogipe, el verdadero diferencial competitivo está en la hembra y en cómo se la gestiona desde el punto de vista nutricional, reproductivo y genético.
Su planteo es claro: la suplementación estratégica no es un gasto, es una herramienta para acortar ciclos y acelerar el giro del capital en la cría.
“La hembra es la base de todo el ciclo pecuario”, afirmó Márques en diálogo con Valor Agro. Desde la concepción del embrión hasta el destete, todo el sistema productivo nace en ella.
Sin embargo, el ciclo natural de la cría es largo. Entre que una vaquillona alcanza la edad reproductiva, se preña, gesta, pare y ese ternero completa su recría y engorde, pueden pasar 24 a 30 meses. Ese tiempo implica capital inmovilizado y menor velocidad de crecimiento del negocio.
El desafío, según el especialista, es intervenir estratégicamente para reducir ese plazo sin comprometer la fisiología del animal.
Uno de los ejes centrales de su modelo es anticipar la edad al primer servicio. En Maragogipe, el 100% de las hembras es desafiado a los 13 o 14 meses. Si esa vaquillona logra preñarse en esa etapa, puede estar pariendo con 20 a 22 meses.
En sistemas más tradicionales, la primera preñez suele darse recién a los 22 o 24 meses. La diferencia es significativa: casi un año productivo ganado dentro del ciclo.
“Cuanto más anticipo, respetando los aspectos fisiológicos y reproductivos, más tiempo gano en el sistema”, explicó Márques.
Ese año no es solo un dato biológico. Es flujo financiero, es escala, es rotación de capital. En términos económicos, implica mejorar el retorno sobre la inversión y acelerar el crecimiento de la empresa.
Suplementación alineada al modelo de negocio
Para Márques, la suplementación estratégica debe estar alineada con el modelo productivo de cada establecimiento. No existe una receta universal.
“El concepto técnico es el mismo, pero cada fazenda necesita adecuar la estrategia a su realidad”, sostuvo.
La clave está en definir metas claras por categoría. No es lo mismo el desafío nutricional de una vaquillona que el de una vaca multípara. Cada grupo requiere objetivos concretos de condición corporal, desarrollo y desempeño reproductivo.
Cuando la suplementación se planifica con metas productivas específicas, deja de ser un insumo aislado y pasa a ser una herramienta de gestión.
Genética y manejo: expresar el potencial
El especialista también fue enfático en que la nutrición por sí sola no transforma un sistema.
“La suplementación es importante, pero si no trabajamos una base sólida de mejoramiento genético, no conseguimos expresar el potencial del animal”, afirmó.
La genética define el techo productivo. La nutrición y el manejo permiten alcanzarlo. Cuando ese triángulo funciona, el impacto se traduce en mayor tasa de preñez, mejor desarrollo fetal, más kilos al destete y menor edad al primer parto.

Feicorte en Paraguay: 24 de marzo en el hotel Sheraton de Asunción
El resultado es una mayor productividad por hectárea y un sistema más eficiente desde el punto de vista biológico y financiero.
Rentabilidad como objetivo final
“Nosotros hacemos pecuaria por pasión, pero el foco es la rentabilidad. Es cuánto dinero queda en el bolsillo al final del día”, resumió Márques.
Acortar ciclos, anticipar la preñez y mejorar la eficiencia reproductiva no son solo decisiones técnicas. Son decisiones económicas. Cada mes ganado en el ciclo de la cría impacta directamente en el giro de caja y en la competitividad del establecimiento.
Estos conceptos serán desarrollados en profundidad durante Feicorte Paraguay, que se realizará el 24 de marzo en el Hotel Sheraton de Asunción, bajo el lema “Ganadería Paraguaya, un mundo de oportunidades”.
La discusión que propone Márques interpela directamente al criador: en un contexto de oportunidades para el ternero, la pregunta ya no es si conviene invertir en suplementación, sino cómo hacerlo estratégicamente para que el retorno se exprese en más eficiencia, más escala y un negocio más dinámico.


