El analista argentino de mercados ganaderos Diego Ponti sostuvo que el negocio internacional de la carne mantiene fundamentos sólidos hacia adelante y que, pese a las tensiones geopolíticas que se observan en distintas regiones del mundo, no existen señales que indiquen un deterioro estructural del mercado.
En una entrevista concedida al programa Valor Agregado Uruguay, el especialista explicó que la firmeza del negocio se apoya principalmente en un factor clave: el desequilibrio estructural entre la oferta y la demanda de carne a nivel global.
“El mercado de la carne tiene una base estructural y no peligra con el conflicto bélico”, afirmó Ponti, al analizar el escenario internacional y el impacto de los conflictos geopolíticos en el comercio mundial de alimentos.
El analista señaló que el consumo global de proteínas animales continúa creciendo, mientras que la producción enfrenta limitantes productivas, ambientales y económicas en varios países exportadores. Ese desajuste entre oferta y demanda es, según explicó, el principal factor que sostiene la firmeza del mercado.
En ese sentido, Ponti remarcó que la coyuntura internacional puede generar volatilidad o incertidumbre en el corto plazo, pero no modifica las tendencias estructurales que impulsan el negocio de la carne.
“El desajuste entre la oferta y la demanda es lo que le da firmeza al mercado”, explicó el analista, al referirse a los fundamentos que sostienen la dinámica actual del comercio internacional de proteína bovina.
Desde su perspectiva, este escenario abre oportunidades importantes para los países productores y exportadores que logren mejorar su eficiencia productiva y consolidar su posicionamiento en los mercados internacionales.
Ponti también subrayó que, hacia adelante, la ganadería enfrentará nuevas exigencias vinculadas a aspectos ambientales, trazabilidad y diferenciación de productos, factores que cada vez tienen mayor peso en las decisiones de compra de los mercados internacionales.
“Cada vez son más las exigencias medioambientales, pero hay países que tienen respuestas para esas demandas”, sostuvo el especialista, al analizar la evolución del negocio ganadero global y las oportunidades que se abren para sistemas productivos que puedan demostrar sostenibilidad y calidad en su producción.
En este contexto, el analista entiende que la cadena cárnica mundial atraviesa un momento de transformaciones, pero con una perspectiva estructural positiva.
Para Ponti, más allá de las tensiones geopolíticas o los cambios coyunturales en algunos mercados, el crecimiento de la demanda mundial de carne seguirá marcando el rumbo del negocio en los próximos años.


