El negocio ganadero atraviesa un momento particular, con precios firmes, buena disponibilidad de pasto y una relación reposición–gordo que obliga a afinar los números como pocas veces, comentó a Valor Agro Raúl Appleyard, director de Reprocon e integrante de Ferusa, al analizar el escenario que se abre tras la vacunación y de cara a la zafra de terneros, la producción futura y el mercado de reproductores.
Mirando la zafra de terneros que se avecina, Appleyard no espera grandes correcciones. “No creo que se contenga mucho el precio”, señaló, estimando valores en torno a los 25.000 guaraníes por kilo para el ternero carimbo 6 macho. A su entender, el mercado ya está mostrando referencias firmes y con poco espacio para seguir trepando, pero tampoco para retroceder.
El contexto regional también marca señales atípicas. Indicó que hoy el ternero paraguayo se encuentra incluso más caro que en Uruguay, una situación poco habitual si se considera que el vecino país maneja valores de novillo del orden de los US$ 5,70. “Se achicó mucho la brecha entre el precio final y el precio de compra del ternero, y el recriador y el terminador van a tener que hacer muy bien finos sus números”, advirtió.
Desde la óptica general, Appleyard define al 2026 como un año “bien distinto” dentro del negocio ganadero. El clima acompaña, hay pasto disponible y los precios del ganado gordo muestran perspectivas de sostenerse y seguir superándose. Sin embargo, la reposición alta cambia completamente la ecuación.
Los números reflejan ese contraste: mientras el ternero pasó de valer US$ 380–400 el año pasado a US$ 750–800 en la actualidad, el macho gordo terminó subiendo apenas alrededor de un 5% en guaraníes, afectado por la baja del dólar. “La recría prácticamente se duplicó en precio, y eso obliga a recalcular todo”, explicó. En ese marco, relaciones históricas como vender un macho gordo para comprar 2,2 a 2,5 terneros ya no se van a dar este año.
Uno de los conceptos centrales que dejó Appleyard es que no habrá una estrategia única para atravesar este escenario. “No hay una receta de cómo hay que moverse”, remarcó. Cada establecimiento deberá definir su camino en función de su capital humano, disponibilidad de campo, estructura, necesidad de liquidez y capacidad de inversión.
El criador, por ejemplo, hoy recibe mejores ingresos en guaraníes en relación con el gordo, lo que le da algo más de espalda financiera. Pero retener vientres o alargar ciclos no siempre es viable. “Todo bien con la estrategia mientras tengas campo para aguantarla. Si no hay lugar para tener más vacas, por más que uno quiera, no se puede”, sintetizó.
Producción de terneros y mirada a futuro
En cuanto a la recomposición del rodeo nacional, Appleyard consideró que el carimbo 7 tendrá un impacto limitado, pero que a partir del carimbo 8 sí debería notarse con más fuerza una recuperación del stock.
En ese sentido, dijo que la lógica es clara: “Ante el alto costo del ternero, muchos productores empiezan a hacer números y optan por comprar terneras, recriarlas y preñarlas, incorporando producción propia para bajar el costo del kilo de reposición”.

Y explicó: “No se puede comprar una hembra muy pesada por el precio por kilo, entonces la ternera vuelve a ganar protagonismo”, marcando un cambio de comportamiento respecto a años en los que muchas hembras terminaban directamente en la invernada.
Reproductores: valores más cerca del cierre de zafra
Aunque todavía falta para la zafra de reproductores, Appleyard proyecta un año con precios más alineados a los valores de la segunda mitad de la zafra pasada. En 2025, el mercado de toros reaccionó con retraso frente al ternero: recién desde septiembre se vio una recomposición clara de precios.
“Si uno promedia toda la zafra pasada da un número, pero desde septiembre en adelante los valores fueron totalmente distintos”, recordó. Para este año, espera que los reproductores arranquen directamente en niveles similares a los de ese tramo final, impulsados por la firmeza del ternero y por un mercado que ya internalizó mejor el nuevo escenario de costos y precios.
Finalmente, Appleyard dejó una reflexión clave: los buenos precios no necesariamente se traducirán en un crecimiento rápido en volumen. “Cada campo va a ser un mundo distinto, y cada uno se va a comportar de acuerdo a su realidad”, concluyó.




