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“Cuando el riesgo es global, bajar la defensa no es opción”: Serrati cuestiona el rumbo sanitario y advierte falta de gobernanza

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“Cuando el riesgo es global, bajar la defensa no es opción”: Serrati cuestiona el rumbo sanitario y advierte falta de gobernanza

El avance de un nuevo foco de fiebre aftosa tipo SAT-1 en China volvió a encender alarmas a nivel global y reactivó con fuerza el debate sobre el futuro sanitario del Paraguay.

En ese contexto, el productor ganadero y miembro de la comisión directiva de la Appec, Fernando Serrati, planteó una postura crítica frente al rumbo que viene marcando el servicio sanitario oficial y alertó sobre la falta de coordinación en la estrategia país.

“El SAT-1 que apareció en China demuestra que la aftosa ya no es un problema regional. El riesgo es global y cada vez más impredecible”, afirmó Serrati en entrevista con Valor Agro, al analizar un escenario que, según sostuvo, obliga a reforzar las defensas y no a debilitarlas.

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El dirigente remarcó que, lejos de tratarse de una enfermedad controlada, la fiebre aftosa mantiene una presencia sostenida a nivel mundial. “En los últimos 20 años, el promedio de países con problemas sanitarios se mantiene cercano a 50. No es una enfermedad erradicada, está vigente”, subrayó.

El debate se intensifica en Paraguay en un momento donde el Senacsa ha reforzado su comunicación pública, dejando entrever que el país estaría preparado para avanzar hacia un nuevo estatus sanitario sin vacunación.

Sin embargo, desde el sector productivo la lectura es distinta. Serrati cuestionó la forma en que se está llevando adelante el proceso y apuntó directamente a una falta de equilibrio en la toma de decisiones. “La sanidad se construye en conjunto. Cuando una parte deja de escuchar, se pierde el equilibrio”, sostuvo, al tiempo de advertir que hoy el sistema parece más enfocado en sostener una posición que en generar consensos.

Para el expresidente de Appec, el riesgo de avanzar sin una estrategia compartida es demasiado alto: “No podemos experimentar con la sanidad del rodeo paraguayo. El costo de equivocarse lo paga todo el país”, afirmó.

En ese sentido, recordó que el estatus sanitario actual es el resultado de años de trabajo conjunto entre el sector público y privado, con un sistema de vacunación eficiente y a costos razonables. “Cuando el riesgo aumenta, no podemos bajar la defensa. Al contrario, tenemos que fortalecerla. Paraguay ha logrado lo que ha logrado gracias a un servicio sanitario eficiente, con un Senacsa robusto, que ha pasado auditorías internacionales y que ha trabajado de forma coordinada con el sector privado”, afirmó.

El dirigente destacó que ese esquema permitió sostener la vacunación de todo el rodeo a un costo razonable y con altos estándares sanitarios, consolidando la credibilidad del país en los mercados internacionales. “Ese es el activo que hoy tenemos que cuidar”, insistió.

El problema de fondo: una cadena sin coordinación

Más allá del debate puntual sobre la vacunación, Serrati planteó que el verdadero desafío de la ganadería paraguaya es estructural y tiene que ver con la falta de coordinación dentro de toda la cadena cárnica.

“Nos estamos desenfocando. El problema no es solo la aftosa, es la falta de gobernanza”, afirmó, al advertir que hoy Paraguay no cuenta con una estrategia común que alinee al sector público y privado en los objetivos de crecimiento.

En esa línea, remarcó que el país enfrenta señales claras de alerta productiva, con caída en la faena y menor disponibilidad de hacienda, en un contexto donde los precios internacionales acompañan. “Estamos produciendo menos y eso debería ser el centro de la discusión. Si no crecemos, vamos a tener problemas incluso en el consumo interno”, advirtió.

Para Serrati, la falta de coordinación también limita la capacidad de proyectar el crecimiento del negocio cárnico. “Hoy no tenemos un diseño de hacia dónde queremos ir como país. Necesitamos sentarnos, planificar y construir una estrategia que nos permita crecer de verdad”, señaló.

Incluso, planteó que Paraguay tiene una oportunidad concreta de escalar en el ranking global de exportadores de carne, pero que eso solo será posible con una hoja de ruta clara. “Podemos pasar de ser el décimo exportador a estar entre los cinco primeros del mundo, pero para eso necesitamos coordinación y planificación”, afirmó.

En ese marco, adelantó que desde el sector privado se trabaja en el diseño de un modelo que permita ordenar la cadena, tomando como referencia experiencias internacionales exitosas. “Primero tenemos que diseñar, después ver cómo construir y recién ahí cómo financiar. Hoy estamos haciendo todo al revés”, concluyó.