Atender a la vaca de transición y cumplir con los cuidados necesarios después de los partos, es clave para poder expresar todo el potencial de los animales en el tambo.
En esa línea, el representante de Ventas y Técnico Comercial en Ganadería para Virbac, Ramiro Lagos, consideró que la vaca de transición es la estrella del tambo y se deben tener los máximos cuidados para obtener el mayor potencial posible en su lactancia del año.
Explicó que esta etapa se define para el animal que está dentro del periodo de 20 días a 30 días antes del parto hasta los 20 días o 30 días después del parto.
“Tener una vaca de transición o una vaca periparto en óptimas condiciones nos asegura tener una vaca sana y de muy buena producción en lo que va a hacer su lactancia”, acotó el integrante de Virbac.
Respecto a la operativa en sanidad y nutrición, Lagos señaló que el proceso arranca en el secado, es decir unos 60 días del parto, con un buen esquema de vacunación para generar inmunidad y prevenir las enfermedades futuras. Mientras que desde el punto de vista nutricional, es necesario entregar buenos niveles de proteínas y minerales de calidad para que el periodo sea bueno.
Sobre la empresa Virbac, Lagos dijo que “contamos con algunos productos como el Complevit, que es un inyectable a base de aceite de bacalao, que es un producto que estimula el apetito y es necesario porque en la medida que el ternero crece, le quita espacio al rumen y eso hace que el consumo baje y el apetito se pierda”, detalló.
Lagos comentó que con ese producto la vaca puede aprovechar al máximo lo que consume.
Además, se refirió al Fosfosán, que contiene minerales y fósforo, siendo un producto que contribuye mucho en la prevención de enfermedades futuras en el parto.
Lagos dijo que hay que tener en cuenta que la vaca de transición experimenta mucho desequilibrio y estrés metabólico, ya que sufre los mayores cambios que puede sufrir una vaca lechera en el año, lo cual ocurre en este periodo, por lo que es un animal al que hay que brindarle mucho cuidado en ese aspecto.
En cuanto al contexto climático que afecte la base de la alimentación de las vacas, Lagos dijo que es importante que los productores puedan diagramar su año de reservas, para asegurar la comida de los animales. “Cuando uno es productor lechero, la mayor cantidad de reservas se destinan a vacas de producción y que nos van a salvar el año, pero en este caso se debe tener un plan b si hay que hacer cambios bruscos en la alimentación de vacas periparto, seca y de transición”.
En lo que refiere a la inversión relacionada con el paquete sanitario a trabajar y la relación costo-beneficio, precisó que cuando el tambo está ordenado, el costo de la inversión en sanidad es mínimo.
Sostuvo que siempre tiene una máxima en la lechería: “Cuando te anticipas al problema, lo planificas, lo ejecutas y lo corriges, llegas al punto crítico con una estructura más armada. Mientras tanto, si uno entra a curar y no a prevenir, el costo es mayor”.
Por tanto, indicó que si el sistema está estabilizado, la ecuación es más favorable para el tambo.


