El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa una coyuntura de valores elevados, menor disponibilidad de producto y cambios en las condiciones de acceso a los principales destinos. Para Juan Lema, director de Agromeals y especialista en el comercio internacional de carnes, el negocio está actualmente “regido por cuatro fuerzas principales”.
Entrevistado en Valor Agregado Uruguay, el broker identificó, en primer lugar, la escasa oferta de carne, principalmente por la situación productiva de Brasil y Estados Unidos. A esto sumó los precios internacionales históricamente altos, el nuevo sistema de cupos aplicado por China y la incertidumbre generada por los conflictos en Medio Oriente.
Estas variables no impactan únicamente sobre un país. Para el Mercosur, que concentra a algunos de los principales proveedores mundiales de carne vacuna, representan oportunidades comerciales, pero también una mayor competencia por destinos, cupos y ventanas de acceso.
Uno de los cambios que más está incidiendo sobre el mercado es la cuotificación de las importaciones chinas. Lema explicó que se trata de una modificación de las reglas comerciales que, al menos, se mantendrá hasta 2028.
Según el especialista, el sistema de cupos “cambió la lógica del negocio”. Anteriormente, era principalmente la demanda la que determinaba hacia dónde se dirigía la carne. Ahora, las empresas exportadoras deben administrar las posibilidades de ingreso disponibles para cada origen.
Lema sostuvo que actualmente la carne no necesariamente se dirige hacia el mercado con mayor necesidad de compra o con mejores condiciones de demanda, sino hacia aquellos destinos donde todavía existen espacios comerciales para ingresar.
El cambio resulta especialmente relevante para Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. La posibilidad de colocar carne en China comienza a depender no solamente de la competitividad, el precio o la demanda del importador, sino también de la disponibilidad de cupos y de la capacidad de cada industria para programar su producción y sus embarques.
Por tanto, estas nuevas ventanas comerciales se transforman en espacios de ventajas o momentos de competencias para los exportadores en los mercados.
De acuerdo con Lema, China también está aprendiendo a administrar sus períodos de acceso y a acumular existencias para la segunda mitad del año. El comportamiento del mercado sorprendió porque se esperaba una reacción alcista más importante ante la menor presencia temporal de Brasil y Australia, pero hasta el momento no se produjo una modificación sustancial de los valores.
Brasil y Australia preparan su regreso
Aunque Brasil no tendría disponibilidad para continuar ingresando carne dentro de su cupo durante lo que resta de 2026, Lema señaló que desde mediados de septiembre las industrias brasileñas podrían comenzar nuevamente a producir para China, con el objetivo de embarcar mercadería que ingrese dentro del contingente de 2027.
Australia podría desarrollar una estrategia similar. Por ese motivo, el especialista prevé un importante flujo de carne hacia China durante el primer trimestre del próximo año, con una fuerte participación de ambos proveedores. Incluso existe la posibilidad de que los cupos asignados para 2027 vuelvan a completarse anticipadamente.
Para el Mercosur, el movimiento de Brasil será determinante. Mientras el mayor exportador regional tenga restricciones para ingresar a China, parte de su producción deberá encontrar otros mercados. “Esa carne está aumentando la competencia en destinos donde también participan Paraguay, Uruguay y Argentina”, dijo Lema.
Al mismo tiempo, explicó que cuando Brasil retome con fuerza sus embarques hacia China, podría reducirse temporalmente la presión sobre otros mercados. La distribución de la producción brasileña será, por tanto, una de las principales variables para seguir durante los próximos meses.
Lema considera que hasta octubre todavía podría observarse “alguna mejora de precios” en China para Uruguay y Argentina. Sin embargo, posteriormente podría comenzar una etapa con mayores dificultades de colocación debido al retorno de Brasil y Australia al mercado chino; y como contrapartida mejores espacios para Paraguay en mercados como Chile.
La advertencia apunta principalmente a los primeros meses de 2027. Una elevada concentración de embarques podría aumentar la disponibilidad de carne dentro de China y generar un escenario de “precios no tan buenos”, especialmente para aquellos exportadores que dependan fuertemente de ese destino.
Estados Unidos mantiene una necesidad estructural
Estados Unidos aparece como otro de los mercados centrales dentro del escenario internacional. Lema explicó que durante junio y parte de julio se registró un ajuste de precios a la baja, provocado principalmente por una mayor oferta de carne australiana y brasileña.
No obstante, el mercado estadounidense comenzó posteriormente a estabilizarse. La limitada disponibilidad interna de ganado y carne continúa sosteniendo la necesidad de importaciones.
Para Lema, “la escasez de carne es una realidad” en Estados Unidos. Las dificultades de abastecimiento son tan importantes que el país ha debido avanzar en medidas complementarias, entre ellas la apertura al ingreso de ganado en pie desde México.
La necesidad estadounidense constituye una señal favorable para el Mercosur. Sin embargo, las posibilidades de aprovechamiento son diferentes para cada país debido a las condiciones sanitarias, los aranceles, las habilitaciones y los contingentes disponibles.
Argentina, por ejemplo, avanzó rápidamente sobre el cupo adicional de 80.000 toneladas habilitado para 2026. Lema detalló que el contingente fue distribuido en volúmenes trimestrales de 20.000 toneladas y que uno de esos períodos llegó a utilizarse en solamente ocho días.
El acelerado ritmo de utilización generó dificultades operativas. Además, parte de la carne que actualmente se encuentra en tránsito utilizaría el volumen correspondiente al último trimestre, reduciendo anticipadamente el espacio comercial disponible para el cierre del año.
La experiencia argentina demuestra que no alcanza con disponer de acceso a un mercado. También se necesita una adecuada administración de los cupos, coordinación logística y capacidad de programación entre industrias, exportadores e importadores.

Europa también ajusta sus compras
Los movimientos de Brasil y China también están influyendo sobre Europa. Lema indicó que durante las últimas semanas se observó una reducción en los valores de la cuota Hilton, al tiempo que los compradores europeos concentraron una parte importante de sus operaciones en carne congelada brasileña.
Según su interpretación, Europa se estaría anticipando a una reducción de la disponibilidad de producto brasileño. La expectativa es que, desde septiembre, Brasil vuelva a orientar una mayor parte de su producción hacia China para abastecer los cupos correspondientes a 2027.
Esto demuestra que una decisión tomada por China tiene efectos sobre todo el mercado mundial. Al limitarse el acceso de un proveedor, la carne se desplaza hacia otros destinos; cuando ese proveedor vuelve a China, los demás mercados deben buscar nuevos orígenes de abastecimiento.
Un mercado favorable, pero con mayores exigencias
El escenario internacional continúa ofreciendo fundamentos positivos para la carne vacuna. La limitada disponibilidad de producto, los problemas de abastecimiento de Estados Unidos y los elevados precios conforman un contexto favorable para los países exportadores.
Sin embargo, Lema advierte que el negocio se ha vuelto más complejo. La demanda ya no es el único factor que determina los flujos comerciales. Los cupos, las ventanas de acceso, la logística, los conflictos geopolíticos y la necesidad de anticipar los movimientos de los grandes proveedores tienen cada vez mayor influencia.
Para Paraguay, la nueva dinámica refuerza la necesidad de diversificar destinos y reducir la dependencia de pocos mercados. También obliga a seguir de cerca las decisiones de Brasil, cuya escala exportadora puede modificar rápidamente la disponibilidad y los precios en destinos relevantes para la carne paraguaya.


