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El Boran gana espacio en Paraguay: más demanda genética y una apuesta productiva que crece

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El Boran gana espacio en Paraguay: más demanda genética y una apuesta productiva que crece

La raza Boran comienza a consolidarse como una alternativa cada vez más visible dentro de la ganadería paraguaya. Con una presencia aún acotada en número de criadores, pero en clara expansión territorial y genética, el Boran viene mostrando un crecimiento sostenido en la última temporada de servicios, impulsado por su rusticidad, fertilidad y eficiencia productiva en ambientes exigentes, especialmente en el Chaco.

Así lo señaló Federico Maisonnave, productor ganadero que trabaja con la raza desde hace cinco años, en diálogo con Valor Agregado por Radio Asunción. Según explicó, el interés por el Boran surgió como una búsqueda estratégica para complementar sistemas comerciales basados en Brangus, apuntando a sostener niveles de fertilidad y mejorar la rusticidad en campos de alta variabilidad climática.

Maisonnave relató que la última temporada de primavera-verano mostró una clara intensificación en la demanda de genética Boran, tanto en semen como en toros. “Cada vez que hemos ido a comprar reproductores, quedaron menos disponibles. Eso habla de una demanda que viene creciendo y que se está expandiendo a distintas regiones del país”, afirmó.

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A su vez, señaló que ya existen consultas desde otros países de la región interesadas en adquirir semen de toros que hoy trabajan en Paraguay, lo que comienza a proyectar a la raza con un perfil exportador.

Desde el punto de vista productivo, el Boran ha demostrado una notable adaptación a condiciones extremas. En establecimientos ubicados en el norte del Chaco, con suelos arenosos y períodos de sequía que pueden extenderse entre seis y ocho meses, los resultados han sido consistentes. “Son animales extremadamente rústicos, dóciles, con alta fertilidad y una precocidad que incluso ha mejorado la que teníamos con Brangus”, explicó el productor.

Entre los principales atributos destacados, Maisonnave subrayó la facilidad de preñez a campo, sin suplementación, tanto en vaquillas como en vacas jóvenes, así como bajos pesos al nacer —entre 25 y 30 kilos— que permiten su uso seguro en vientres de primera parición. A esto se suma un comportamiento reproductivo temprano, con animales que comienzan a ciclar antes de los 12 meses de edad.

En términos de producción, los cruzamientos con Boran han logrado pesos al destete equivalentes a los sistemas tradicionales del Chaco Central, con terneros de 240 a 250 kilos a los siete meses, exclusivamente a pasto. En faena, los resultados también son competitivos: novillos y toros con 230 a 270 kilos de carcasa, rendimientos industriales que oscilan entre 53% y 56% y buena respuesta en sistemas pastoriles a los 24 meses.

Impacto económico y proyección genética

Más allá de los indicadores productivos, Maisonnave remarcó el impacto económico que aporta la raza dentro del sistema. La rusticidad del Boran permite reducir mermas, minimizar gastos en suplementación y simplificar los esquemas sanitarios, factores que terminan traduciéndose en una mejora directa de los resultados financieros del establecimiento.

En cuanto a la estrategia de uso, el productor recomendó incorporar al menos una o dos generaciones de Boran dentro del esquema genético, para luego regresar a razas sintéticas como Brangus, potenciando así la heterosis sin perder eficiencia carnicera. “Con dos generaciones creemos que se logra un salto importante en rusticidad y estabilidad productiva, algo clave en ambientes tan variables como los nuestros”, sostuvo.

Con un núcleo aún reducido de criadores, pero con volúmenes en expansión y creciente interés del mercado, el Boran comienza a posicionarse como una herramienta genética con proyección no solo para Paraguay, sino también para la región. La combinación de adaptación, eficiencia reproductiva y resultados económicos aparece como el principal motor de un crecimiento que, según los productores, recién empieza.