El negocio del confinamiento en Paraguay enfrenta en 2026 uno de los escenarios más desafiantes de los últimos años, atravesado por una reposición en niveles históricos, un tipo de cambio en retroceso y la necesidad de maximizar la producción de kilos para sostener la rentabilidad.
Para Mauricio Moller, propietario de Ypoti, que operará con más de 45.000 animales en su confinamiento durante el 2026, explicó que el eje del negocio pasa hoy por lograr mayor eficiencia productiva, especialmente a través del aumento del peso de las carcasas.
“Es un momento muy importante para el criador, pero para el confinamiento el desafío es producir carcasas arriba de 300 kilos para viabilizar el negocio”, afirmó.
Uno de los principales factores de presión sobre el sistema es el precio del ternero, que se duplicó en términos nominales en el último año, mientras que el dólar se debilitó, deteriorando el poder de compra del invernador.
“Hoy el ternero está arriba de 27.000 guaraníes y el dólar en torno a 6.500. Es más del doble del precio que teníamos antes, eso impacta muchísimo en nuestro negocio”, explicó.
Este desfasaje llevó la relación de reposición a uno de los peores niveles de la última década. “En 2023 un gordo compraba 2,3 terneros, hoy compra 1,8. Es un gran desafío”, subrayó.
Objetivo: sostener la relación de un gordo por dos terneros
Ante este escenario, la estrategia del confinamiento se orienta a maximizar el rendimiento por animal, apuntando a recuperar la relación histórica de compra.
“Estamos trabajando para lograr al menos una reposición de dos terneros por cada gordo. Hoy estamos cerca de ese número gracias a mayores pesos de carcasa”, indicó.
Este enfoque obliga a repensar el sistema productivo, no solo desde la terminación, sino también desde la recría y la eficiencia integral del negocio.
A diferencia de otras variables, el costo de la alimentación aparece como uno de los puntos favorables del año, con una relación insumo-producto más eficiente.
“Nunca compramos tantos kilos de maíz con un kilo de carne como ahora. La dieta está con precios muy buenos y eso genera una oportunidad para el confinamiento”, destacó.
Sin embargo, el contexto global introduce incertidumbre en costos logísticos, combustibles y comercio internacional, lo que obliga a una gestión más integral del negocio.

El dólar, una variable crítica para la rentabilidad
El tipo de cambio se posiciona como una de las variables más sensibles para el confinamiento, dada la diferencia entre ingresos y costos.
“Vendemos el gordo en dólares y compramos el ternero en guaraníes, por eso la gestión del tipo de cambio es clave”, explicó Moller, quien proyecta una continuidad en la tendencia bajista del dólar.
Esta situación obliga a ajustar márgenes y a mirar el negocio con una lógica más amplia.
Una mirada de largo plazo y sistemas integrados
Más allá de la coyuntura, el empresario insistió en la necesidad de analizar el negocio en ciclos más largos y con una visión sistémica.
“Tenemos que mirar el negocio a mediano y largo plazo, no solo el confinamiento, sino todo el sistema productivo: recría, terminación y agregado de valor”, sostuvo.
En esa línea, Ypoti proyecta un crecimiento del 15% al 20% en el encierre durante 2026, alcanzando unas 47.000 cabezas entre producción propia y hotelería.


