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El Mercosur frente al desafío 2050: la carne bovina deberá crecer al menos 20% para sostener su liderazgo global

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El Mercosur frente al desafío 2050: la carne bovina deberá crecer al menos 20% para sostener su liderazgo global

Por Valor Agro

El bloque exportador más importante del mundo en proteína bovina enfrenta un escenario de demanda creciente, donde la clave no será solo producir más, sino hacerlo con mayor eficiencia y capacidad de capturar valor en los mercados internacionales.

El crecimiento de la población mundial hacia 2050 plantea un desafío estructural para los sistemas productivos de alimentos, y en ese escenario la carne bovina del Mercosur vuelve a quedar en el centro de la escena. Con una población global que pasaría de 8,2 a cerca de 9,7 mil millones de habitantes, el aumento proyectado ronda el 20%, lo que marca el piso de crecimiento necesario para abastecer la demanda global de proteínas.

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Sin embargo, el comportamiento de la carne bovina dentro de la matriz proteica global será más moderado que otras carnes. De acuerdo con el informe de perspectivas agrícolas de la OCDE y la FAO, el consumo mundial de carne vacuna crecerá a un ritmo más lento, con una demanda per cápita relativamente estable, pero con fuerte expansión en regiones como Asia y Medio Oriente.

En ese sentido, el informe señala que “el crecimiento del consumo de carne estará impulsado principalmente por el aumento de los ingresos y la urbanización en los países en desarrollo”, mientras que en el caso de la carne bovina, la expansión será más gradual frente a proteínas como el pollo.

El Mercosur ya parte de una posición privilegiada. Con exportaciones proyectadas en torno a 5,7 millones de toneladas equivalente carcasa, el bloque integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay lidera el comercio global de carne bovina.

Pero sostener ese liderazgo implicará crecer. Si la demanda mundial aumenta en torno al 20% hacia 2050, el bloque debería acompañar ese ritmo al menos en igual proporción para no perder participación.

Eso implica llevar las exportaciones a unas 6,7 millones de toneladas, es decir, sumar aproximadamente 1,1 millones de toneladas adicionales en los próximos 25 años.

En términos país, el desafío se distribuye de forma proporcional: Brasil debería superar los 4,6 millones de toneladas exportadas; Argentina ubicarse por encima de 1 millón de toneladas; Uruguay acercarse a 570 mil toneladas; y Paraguay proyectarse hacia unas 540 mil toneladas

Más que volumen: el eje estará en la eficiencia

Más allá del crecimiento en volumen, los organismos internacionales coinciden en que el verdadero desafío será productivo.

La FAO advierte que “serán necesarias mejoras significativas en la eficiencia de los sistemas ganaderos para satisfacer la creciente demanda de alimentos”, poniendo el foco en productividad, uso de recursos y sostenibilidad.

En la misma línea, la OCDE remarca que el crecimiento de la producción de carne en las próximas décadas estará más vinculado a mejoras tecnológicas que a la expansión de superficie.

Para el Mercosur, esto se traduce en variables concretas: mayor tasa de destete, mejora en índices reproductivos, reducción de la edad de faena, intensificación de sistemas y mayor productividad por hectárea.

El crecimiento de la demanda global no garantiza automáticamente mejores resultados para los exportadores. El mercado internacional también será más exigente en términos de calidad, trazabilidad, sostenibilidad y cumplimiento de estándares sanitarios y ambientales.

En ese contexto, el Mercosur tiene ventajas estructurales claras, escala, recursos naturales y experiencia exportadora; pero deberá acelerar procesos de transformación productiva para sostener su competitividad.