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El motor de la ganadería no está en venta: arranca un nuevo ciclo con retención de vientres y más kilos carcasas

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El motor de la ganadería no está en venta: arranca un nuevo ciclo con retención de vientres y más kilos carcasas

Guillermo Crampet | Valor Agro

La faena bovina del primer trimestre de 2026 dejó una señal clara para la ganadería paraguaya: el negocio está cambiando de foco. Entre enero y marzo se procesaron 470.164 cabezas, lo que representa una caída de 115.130 animales frente a igual período de 2025 (-19,7%).

Sin embargo, más allá de la retracción general, el dato más relevante está en la fuerte reducción de hembras en la faena, en contraste con un ajuste mucho más moderado en los machos. Además de una mejora generalizada en la eficiencia productiva, que se respalda en un clima favorable e intensificación en los sistemas.

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El análisis por categorías muestra que las vacas cayeron en 42.344 cabezas (-35%) y las vaquillas en 50.361 animales (-38%), reflejando una clara menor presión de venta sobre el componente reproductivo del rodeo.

En paralelo, los novillos retrocedieron en 19.726 cabezas (-27%), mientras que los toros prácticamente se mantuvieron estables (-2.677 cabezas), incluso con un aumento en los kilos producidos.

Considerando el contexto, queda claro que este comportamiento no es casual. Responde a un cambio de lógica dentro del sistema productivo, donde la cría vuelve a posicionarse en el centro de la escena.

La menor participación de hembras en la faena sugiere una decisión estratégica de los productores: retener vientres para recomponer el stock y capturar el valor creciente del ternero, hoy convertido en uno de los activos más caros del negocio ganadero; con un valor al bulto que oscila entre 700 a 900 dólares.

En este contexto, los datos también muestran una mejora en los pesos promedio en todas las categorías. Las vacas pasaron de 230,9 a 242,1 kilos carcasa, las vaquillas de 206,2 a 221,1 kilos, los novillos de 249,4 a 263,9 kilos y los toros de 265 a 283,9 kilos.

Este incremento generalizado, que llevó el promedio total de 242,9 a 263,9 kilos, indica que, además de retener, el sistema está produciendo animales más pesados, probablemente como respuesta a la necesidad de eficiencia frente a una oferta más ajustada; y un clima que está jugando a favor del sector primario.

El dato es clave para la industria frigorífica, que enfrenta un escenario de menor disponibilidad de hacienda, pero con mejores rindes por animal.

Sin embargo, la caída de casi 18 millones de kilos producidos en el trimestre marca que el aumento de peso no logra compensar la menor cantidad de animales enviados a faena.

Detrás de este reordenamiento aparece un conjunto de factores que se retroalimentan: la fuerte liquidación de vientres en años anteriores, la actual escasez de reposición, el buen momento de la cría y los altos valores del ternero. Todo converge en una misma dirección: reconstruir el rodeo.

Así, el primer trimestre de 2026 no solo refleja una menor actividad industrial, sino también un cambio de ciclo en la ganadería paraguaya. La ecuación productiva se está reconfigurando, con un productor que prioriza el largo plazo y apuesta a capturar valor desde la base del sistema.

Mientras tanto, la industria deberá adaptarse a un escenario de menor oferta, en un mercado que, al menos en el corto plazo, seguirá condicionado por la disponibilidad de ganado.