El 2026 se perfila como un período clave para la ganadería paraguaya, marcado por la necesidad de consolidar los buenos resultados recientes y, al mismo tiempo, encarar desafíos estructurales que definirán el futuro del sector.
Entre ellos, se destacan la recomposición del hato bovino, el acceso al financiamiento y la capacidad de retener vientres para sostener la oferta en un contexto de demanda internacional firme y precios favorables.
En ese escenario, Elías Saad, asesor genético de establecimientos ganaderos, sostuvo que se debería de mantener una dinámica similar a la del año anterior, aunque con un fuerte énfasis en el trabajo productivo. “Yo creo que va a ser un año muy parecido al 2025, un año de consolidación”, afirmó en contacto con Valor Agro, señalando que el contexto global podría seguir acompañando a la carne paraguaya.
Saad explicó que, a nivel internacional, se observa un aumento del consumo de la carne y una reducción del stock bovino en grandes países productores como Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea. “Se está hablando de un déficit de oferta por la reducción del hato, incluso de alrededor del 1 %, y eso debería acompañar con precios positivos”, indicó.
No obstante, advirtió que Paraguay enfrenta su propio desafío. “Lastimosamente, hoy tenemos menos cabezas, así que tenemos que ir trabajando en eso”.
Para el especialista, el 2026 será un año en el que el sector deberá avanzar con planificación y decisiones estratégicas, aprovechando los buenos precios para sentar las bases del crecimiento futuro.
Recomposición del hato. Uno de los ejes centrales para el 2026/2027 será el inicio efectivo de la recomposición del hato bovino. Saad recordó que el país se encuentra actualmente en torno a 13 millones de cabezas, mientras que el objetivo es alcanzar 16 millones. “Estamos hablando de un aumento cercano al 19 %”, precisó.
Reconoció que se trata de un proceso de largo plazo. “Esto va a llevar su tiempo, va a llevar años, mínimamente estamos hablando de ocho años”, señaló, pero remarcó que lo fundamental es comenzar. “Lo importante es arrancar, trabajar en forma unida entre el sector privado y el sector público”, enfatizó.
Financiamiento y retención. Para el asesor genético, el acceso al crédito será determinante en el proceso de recomposición. “La parte financiera es fundamental”, sostuvo, valorando las recientes reuniones entre el sector financiero, autoridades y productores, así como el anuncio de líneas de crédito con tasas más bajas. Otro punto relevante sería dejar de lado la ¨incertidumbre sanitaria¨, debemos seguir vacunando para tener la plena seguridad de nuestro hato y poder arriesgarnos a créditos largos.
Saad subrayó que, para lograr la retención de vientres, se necesitan condiciones adecuadas. “El ganadero venia de años trabajando por debajo del punto de equilibrio, hasta el año anterior, que ese escenario cambió y ante esas circunstancias, el ganadero necesita ese respiro”, afirmó, y agregó que los créditos deberían contemplar tasas en un solo dígito y períodos de gracia de al menos dos años.
Asimismo, destacó la importancia de mejorar la eficiencia productiva, en particular la reproductiva. “Estamos por debajo del 50 % de eficiencia reproductiva, muy por debajo de la región. Deberíamos mejorar al menos 1 o 2 % por año”, explicó, señalando que este avance sería clave para aumentar el stock de manera sostenida.
Al analizar el punto de partida hacia el 2026, Saad destacó que el 2025 marcó un quiebre positivo para el sector. “Realmente fue un año esperado, un año soñado, y gracias a Dios se llegó finalmente a ese sueño”, expresó, recordando que permitió cortar una racha negativa que afectaba al campo paraguayo desde aproximadamente 2019.
Un contexto excepcional. El asesor explicó que el desempeño del 2025 estuvo impulsado por una combinación de factores favorables. “Hubo una coyuntura de mercado, de precios y un factor climático que ayudó muchísimo”, afirmó. En ese sentido, destacó que el clima benigno fue determinante, especialmente tras varios años de sequías severas que golpearon con fuerza al Chaco, donde se concentra más del 50 % del hato nacional.
“En años anteriores con precios bajos de la carne y en contrapartida altos costos operativos a consecuencia de la sequía (tajamares, tanques, fardos, acarreo de agua, venta forzada de animales). Todo eso desincentivó la inversión”, recordó, contrastándolo con el escenario más equilibrado que se dio en 2025.
Saad resaltó que el país alcanzó exportaciones superiores a US$ 2.100 millones, lo que representó un crecimiento superior del 25 % respecto al 2024. “Nos consolidamos en mercados muy importantes”, señaló.
En paralelo, subrayó la recuperación de los precios al productor. “Recién en el 2025 pasamos al punto de equilibrio”, afirmó.



