El negocio ganadero atraviesa un momento de alta complejidad en Paraguay, donde a las tradicionales variables productivas se sumó con fuerza el comportamiento del tipo de cambio.
En ese escenario, Mustafá Yambay, gerente general de Ferusa Ganadera, sostuvo que el principal desafío para el productor pasa por tomar decisiones con visión de largo plazo, entendiendo que el ciclo ganadero amplifica cualquier error financiero o productivo.
Durante una entrevista en Valor Agro, el ejecutivo explicó que recientemente la empresa realizó un análisis interno sobre el comportamiento del dólar y las implicancias que puede tener para las decisiones de financiamiento del sector.
“Justo la semana pasada terminamos de hacer un estudio con todo el equipo porque hoy la sensación del momento es dolarizar la deuda con este dólar a la baja. Y ahí nomás vimos que la apreciación interanual de los últimos 10 años del dólar fue del 5,34%”, señaló.
Ese comportamiento implica que, en la última década, el tipo de cambio acumuló una apreciación cercana al 68,8%, un dato que para Yambay obliga a actuar con cautela en decisiones financieras, especialmente cuando se trata de compromisos a largo plazo.
“Tomar esa decisión en compromisos de corto plazo podría ser una timba que puede salir bien, pero no así con compromisos a largo plazo. Sabemos que los ciclos ganaderos son muy largos. La decisión que tomes hoy va a repercutir recién dentro de 30 o 34 meses”, advirtió.
Para el empresario, esa característica del negocio obliga a los productores a analizar con mucha prudencia cada inversión, financiamiento o compra de hacienda.
“Aquí lo que hay que empezar a hablar es con esas realidades: las decisiones que se toman hoy recién van a tener efecto de aquí a tres o cuatro años”, afirmó.
El dólar, una nueva variable en el negocio ganadero
El Gerente de Ferusa explicó que el tipo de cambio se transformó en una variable clave para la rentabilidad del sector, especialmente para los sistemas productivos donde la reposición se compra en guaraníes y el ganado terminado se vende en dólares.
“Cuando parecía que íbamos a entrar en una primavera tranquila, con buenos precios, empezó a entrar en juego la variable dólar. La baja tan violenta que hubo terminó complicando el ejercicio”, comentó.
Según explicó, esa caída del tipo de cambio terminó neutralizando buena parte de la mejora en el precio del ganado.
“Si bien estábamos consiguiendo precios históricos de la industria, al hacer el cambio prácticamente quedaban los mismos valores que a comienzo de año con la cotización anterior”, afirmó.
En ese contexto, el productor enfrenta una pérdida de poder de compra al momento de cancelar sus compromisos financieros.
“Ese productor que vende su hacienda en dólares después tiene prácticamente un 15% o 20% menos de pago en sus manos para cumplir con todos sus deberes”, sostuvo.

Un buen momento para el criador, pero desafiante para la recría
El escenario actual también refleja una relación flaco-gordo que genera tensiones dentro de la cadena productiva. Mientras la reposición se mantiene firme por la escasez de animales, los márgenes se ajustan para quienes deben comprar hacienda para recriar o terminar.
“Los valores de la reposición realmente están muy altos. Es un buen momento para el criador que vende desmamantes, pero no tan buen momento para el recriador o el terminador que tiene que comprar a precios muy altos”, explicó.
Aun así, el productor muchas veces se ve obligado a seguir operando por la estructura productiva.
“También hay campos verdes, pasturas ociosas y compromisos que cumplir. Tampoco se puede poner un candado y esperar que las cosas mejoren”, agregó.
Un gordo por encima de US$ 5,50 para equilibrar la ecuación
En ese marco, Yambay consideró que el precio del ganado gordo debería ubicarse en niveles superiores a los actuales para equilibrar la ecuación productiva.
“Si uno empieza a hacer la compra del desmamante en guaraníes y calcula con un 50% de rendimiento de carcasa, nos damos cuenta que el gordo tendría que estar arriba de US$ 5,50 o US$ 5,60 para que cierre con los valores de reposición que hay hoy”, afirmó.

Sin embargo, la falta de reposición disponible en el mercado también explica por qué los precios se mantienen firmes.
“No hay reposición y hay campos verdes. Entonces el productor se para en el potrero y dice: ¿dejo vacía esta pastura después de cinco años o compro caro y engordo con esperanza de que el gordo se corrija hacia arriba?”, reflexionó.
El stock bovino no crecería en el corto plazo
En cuanto a la evolución del rodeo bovino paraguayo, el gerente de Ferusa Ganadera se mostró poco optimista respecto a una recuperación en el corto plazo, a pesar de las herramientas financieras que se están impulsando para fomentar la retención de vientres.
“Yo te puedo decir hoy, no con el 100% de seguridad, pero por lo menos al 90%, que el stock no va a crecer ni este año ni el año que viene”, aseguró.
Según explicó, el elevado nivel de faena de vacas registrado en los últimos años tendrá efectos que se sentirán durante varias campañas productivas.
“Esa vaca que se faenó el año pasado deja de presentar un carimbo 7 y un carimbo 8. Por eso las decisiones que se toman hoy recién se van a ver dentro de varios años”, concluyó.


