En una de las principales vitrinas de la ganadería mundial, Paraguay volvió a mostrar su potencial. Desde Houston, en el estado de Texas (Estados Unidos), el productor paraguayo Diego Fernández, director de Ganadera Don Atilio, recibió el reconocimiento internacional a “Isabel”, la vaca Braford que fue distinguida como la mejor del mundo, un logro que trasciende a un establecimiento y que, según destacó el propio criador, posiciona al país dentro del radar de la ganadería global.
El reconocimiento se dio en un escenario emblemático para la producción ganadera mundial, donde se reúnen productores, genetistas y referentes de distintos países. Para Fernández, el momento tuvo un significado especial no solo por el premio, sino por lo que representa para Paraguay.
“Creo que es algo emocionante realmente, primero por el premio y los logros, y después por el recibimiento que nos hicieron acá. No pensamos que iba a ser de esta manera y estar en la vidriera del mundo, porque acá hay muchísimos países presentes”, expresó en entrevista con Valor Agro desde Houston.
El productor paraguayo participó de la premiación junto a su hija y su hermano, en representación de la familia y del establecimiento que desde hace años viene apostando a la genética Braford. En ese marco, Fernández destacó que el reconocimiento también tiene un fuerte componente simbólico para la ganadería paraguaya.
“Es un premio muy importante para nosotros, para la Braford y para el país”, subrayó.
Más allá del galardón obtenido por “Isabel”, Fernández resaltó el creciente interés que existe en el exterior por la producción ganadera paraguaya, tanto por el desarrollo genético como por el posicionamiento del país en la producción de carne.
Según comentó, en sus recorridas por establecimientos y encuentros con productores en Estados Unidos percibió un cambio significativo en la forma en que Paraguay es observado dentro del escenario global.
“Es la cuarta o sexta vez que venimos y nunca nos tuvieron tan en cuenta como ahora. Por todos estos premios, por todo el tema de la carne y la información que reciben de Paraguay, realmente nos tienen mucho más en el radar”, afirmó.
El productor indicó que los criadores norteamericanos están atentos al trabajo que se realiza en el país, especialmente en algunas razas con fuerte desarrollo local.
Explicó que el Brahman paraguayo ya cuenta con un reconocimiento consolidado en Estados Unidos debido a la histórica participación de criadores nacionales en exposiciones y eventos internacionales. Sin embargo, señaló que ahora también crece el interés por otras razas que han mostrado una fuerte evolución en el país.

Diego, Inés y Nicolás Fernández en Texas, Estados Unidos.
“Ahora está entrando la Brangus y la Braford, y están muy pendientes de lo que estamos haciendo”, comentó.
Si bien actualmente existen restricciones sanitarias que impiden la importación de animales en pie o material genético desde Paraguay hacia Estados Unidos, Fernández aseguró que el reconocimiento al trabajo de los criadores paraguayos es cada vez más evidente.
“Nos hicieron saber en varios establecimientos que miran a Paraguay con muy buenos ojos a nivel genético. Están enterados de todo lo que venimos haciendo, y eso es buenísimo para nosotros como criadores”, destacó.
Isabel, una vaca casi perfecta
Detrás del reconocimiento internacional hay una historia genética y productiva que resume años de selección y trabajo en la cabaña Don Atilio. Para Fernández, “Isabel” representa el tipo de animal que el establecimiento viene buscando desarrollar.
“Es una vaca bien balanceada, funcional, de buen tamaño, con muy buena caracterización racial y con una fertilidad destacada”, explicó.
Uno de los aspectos más valorados por el jurado y por los propios criadores es su capacidad productiva como madre. De hecho, cuando participó en competencias internacionales lo hizo con cría al pie, mostrando una combinación poco frecuente de funcionalidad, calidad fenotípica y fertilidad.

“Fue con cría al pie, con muy buena ubre y buenos pezones, algo que no es fácil de lograr”, recordó Fernández.
Tras finalizar su participación en las pistas, la vaca inició inmediatamente su etapa de multiplicación genética mediante colecta de embriones, con resultados que sorprendieron incluso a los propios criadores.
“Ni bien terminó la exposición empezamos la colecta de embriones y en dos punzados ya llegamos a casi 100 embriones, y eso con un solo ovario porque estaba preñada de vuelta”, explicó.
Para el Director de Ganadera Don Atilio, esta combinación de características —fenotipo, funcionalidad y fertilidad— es lo que convierte a Isabel en un ejemplar excepcional dentro de la raza.
“Creo que hizo todo en su carrera. Fue mejor ternera nacional cuando tenía nueve meses, después gran campeona, y ahora gran campeona mundial. Cerró todos los combos para ser una vaca casi perfecta, porque la perfección nunca existe”, reflexionó.
Con este nuevo reconocimiento internacional, la genética paraguaya vuelve a posicionarse en lo más alto del escenario ganadero global, consolidando un proceso de años de trabajo en selección, producción y profesionalización del sector.
Y en ese camino, “Isabel” ya quedó marcada como uno de los grandes símbolos de ese avance.


