El mercado internacional de la carne vacuna arrancó 2026 con señales contundentes: menos oferta estructural entre los principales exportadores, demanda firme en los grandes polos consumidores y un reordenamiento de los flujos comerciales que puede cambiar el mapa del negocio este año.
Para Rafael Tardáguila, director de Faxcarne, el escenario combina fundamentos sólidos y perspectivas favorables para la región.
“Las expectativas son de un mercado muy firme”, afirmó el analista a Valor Agro, al advertir que la escasez relativa de carne vacuna en el comercio global coincide con importadores activos como Estados Unidos, China y la Unión Europea.
En ese contexto, y salvo eventos extraordinarios, 2026 se perfila como un año de precios sostenidos y alta competencia por volumen.
El dato no es menor: los tres principales exportadores mundiales, Brasil, Estados Unidos y Australia; tendrían menos carne disponible este año. Con una oferta más ajustada y necesidades de compra que no ceden, el mercado internacional vuelve a jugar a favor de los países del Mercosur, que ya operan con un novillo en máximos históricos.
Estados Unidos, China y la Unión Europea sostienen la demanda
Desde el punto de vista estructural, las principales regiones importadoras continúan activas. En Estados Unidos, la producción doméstica sigue en niveles históricamente bajos.
“El stock vacuno en Estados Unidos está en mínimos en más de 70 años”, remarcó Tardáguila, señalando además la imposibilidad de ingresar ganado desde México como un factor adicional que restringe la oferta interna. En ese contexto, las importaciones estadounidenses crecerían este año.
En la Unión Europea, las mayores exigencias regulatorias impactan sobre la eficiencia productiva. “Se reducen las posibilidades de producción por parte de los productores comunitarios y eso no ha sido seguido por una disminución en el consumo”, indicó. Por tanto, las necesidades de importación se mantienen elevadas y los precios de compra acompañan esa firmeza.
China, por su parte, continúa como actor central en la formación de precios y en la redistribución de volúmenes entre proveedores.
Menor producción entre los grandes exportadores
Del lado de la oferta, las proyecciones tampoco aportan alivio. Según Tardáguila, los tres principales exportadores mundiales tendrán menos carne disponible este año.

En el caso de Brasil, todo indica el inicio de una fase de recomposición del rodeo, lo que implica menos animales a faena y un saldo exportable inferior. A su vez, Estados Unidos y Australia también mostrarían caídas en su producción exportable.
“Los tres principales oferentes del mercado internacional van a tener menos carne”, resumió.
Este escenario consolida una ecuación clara: demanda firme y oferta más restringida.
El límite lo marcan las otras proteínas
No obstante, el analista advierte que el margen para nuevas subas fuertes podría encontrar un techo en la competencia con otras carnes.
“Ya la brecha entre la carne vacuna, la de cerdo y la de pollo está alcanzando niveles que uno piensa es difícil que se siga ampliando”, sostuvo, en referencia a datos de la FAO que muestran una creciente diferencia de precios.
Con granos forrajeros relativamente bajos, la producción de pollo y cerdo podría expandirse más rápidamente que la vacuna, generando un “tirón de la cola” desde las proteínas alternativas.
La expectativa, entonces, es de un mercado firme y demandado, pero con subas más moderadas frente a la competencia interproteica.


