La investigación que impulsa la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom) sobre presuntas prácticas anticompetitivas en el mercado de la carne podría derivar en sanciones económicas de gran impacto y la imposición de medidas correctivas obligatorias para las industrias frigoríficas exportadoras, en caso de comprobarse infracciones a la Ley de Defensa de la Competencia.
De esta manera lo detalló Ricardo Gavilán, director de Investigaciones de la Conacom, tras la reunión mantenida con la Comisión Permanente del Congreso, presidida por el senador Colym Soroka, donde el organismo expuso los alcances del sumario abierto contra siete frigoríficos, que concentran la totalidad del poder de compra en este eslabón del mercado.
Gavilán recordó que el mercado de la carne presenta una estructura altamente concentrada. Desde el punto de vista de la compra de ganado, explicó, se trata de un oligopsonio, donde siete empresas concentran el poder de compra frente a miles de productores. En el tramo de venta, esa misma estructura adquiere características de oligopolio.
“El hecho de que el mercado sea concentrado no es ilegal en sí mismo”, aclaró. “El problema surge si esas empresas, aprovechando esa estructura, se ponen de acuerdo para fijar precios de compra o de venta, dejando de lado la rivalidad comercial”.
De comprobarse ese escenario, estaríamos ante una infracción directa al artículo 8 de la Ley de Defensa de la Competencia, que prohíbe expresamente los acuerdos restrictivos entre competidores.
Consultado sobre las consecuencias concretas, Gavilán fue claro: si la investigación confirma la existencia de acuerdos colusivos, el Directorio de la Conacom podrá imponer multas de hasta el 20% de la facturación bruta del ejercicio de las empresas infractoras.
Pero la sanción no se limita al aspecto económico. “La ley también prevé la imposición de medidas correctivas, que buscan corregir las fallas y distorsiones que el accionar anticompetitivo genera en el mercado”, explicó. Estas medidas tienen como objetivo restablecer condiciones de competencia y evitar que las prácticas se repitan en el futuro.
Plazos de la investigación
El director de Investigaciones recordó que el proceso tiene un plazo inicial de 90 días, prorrogables por otros 90 en casos de alta complejidad, como el mercado cárnico. De esta forma, la Conacom dispone de un máximo de 180 días para realizar el análisis técnico, tanto jurídico como económico.

“Hoy lo que tenemos son indicios, no conclusiones”, subrayó Gavilán. “Esos indicios justifican poner la lupa sobre este mercado y avanzar con una investigación profunda”.
Impacto en productores y consumidores
Durante la exposición, también se abordó la marcada brecha entre el precio que recibe el productor y el valor final que paga el consumidor, una realidad que, según Gavilán, “nadie puede negar”. En ese sentido, remarcó que la misión de la Conacom es garantizar mercados competitivos, donde las empresas compitan en precio, calidad e innovación, en beneficio de toda la cadena y de la ciudadanía.
Finalmente, aseguró que, pese a eventuales presiones políticas o sectoriales, la institución avanzará con total independencia. “En la Conacom se va a hacer lo que corresponde”, afirmó.
Actualmente, los siete frigoríficos que operan en este segmento, tanto de capital nacional como extranjero, se encuentran comprendidos dentro del proceso de investigación.



