La ganadería atraviesa uno de los momentos más favorables para la cría en los últimos años, con un mercado que premia la producción de terneros y genera incentivos para invertir en tecnología y mejoramiento genético.
En este escenario, Horacio Díaz Valdés, responsable de Genética de Carne de GH Consult, destacó la importancia de combinar herramientas reproductivas, genética probada y capacitación técnica para capitalizar las oportunidades que ofrece el negocio.
Durante el Congreso de Gestión Ganadera, enfocado en reproducción animal, el especialista señaló que el desafío actual no pasa únicamente por incorporar tecnología, sino por maximizar su utilización a través de la formación de los equipos de trabajo.
“Muchas veces se hacen grandes inversiones en tecnología, genética, mejoras en los campos, y lo que hoy se viene a poner en foco es la capacidad técnica y la capacitación de la gente. Creo que es un factor decisivo para que toda esta inversión llegue a buen puerto y logremos ese ternero extra que necesitamos y que vale”, afirmó.
Díaz Valdés consideró que el actual escenario de buenos precios para la hacienda y el ternero, sumado a condiciones ambientales favorables, genera confianza para que los productores vuelvan a mirar el negocio con una visión de mediano y largo plazo.
“Hoy creo que el productor está contento. Esta coyuntura de buenos precios en la hacienda, en el ternero, y buenas condiciones ambientales, va a permitir animar a invertir y a pensar hacia adelante”, sostuvo.
Además, remarcó que la valorización del ternero no parece ser un fenómeno pasajero, sino una tendencia respaldada por la necesidad de recomposición de los rodeos en varios países productores.
“La recomposición del hato ganadero en Paraguay, Argentina y Estados Unidos va a llevar tiempo y la hacienda va a valer. Creo que tenemos una buena perspectiva en el mediano plazo para el productor ganadero”, indicó.
La genética como inversión de largo plazo
El referente de GH Consult señaló que los productores que comenzaron a trabajar con programas de mejoramiento genético años atrás son quienes hoy se encuentran mejor posicionados para capturar la rentabilidad que ofrece el mercado.
“Los resultados los logra el que es consecuente con su criterio de selección y de trabajo. La genética es una inversión de mediano y largo plazo. Hoy, un productor que viene trabajando de esa forma desde hace cuatro, cinco o diez años es el que puede tomar la punta y aprovechar este buen momento de la ganadería”, explicó.
A diferencia de otras herramientas productivas con efectos más inmediatos, Díaz Valdés destacó que la genética tiene un impacto acumulativo y permanente sobre el rodeo.
“La inversión económica que hace el productor en genética es relativamente menor, pero tiene un impacto mucho más largo. Por eso es importante tener criterios claros y un norte de progreso genético”, afirmó.
La demanda apunta a genética probada
Consultado sobre las tendencias actuales del mercado, indicó que los productores están demandando cada vez más genética respaldada por información objetiva y evaluaciones de desempeño.
“Hoy el productor se anima a invertir y usar genética probada, que es aquella que tiene información de lo que el toro produce. Eso permite enfocar mejor el avance hacia el objetivo productivo que busca cada establecimiento”, señaló.
En ese sentido, explicó que la diferencia económica entre utilizar un toro sin información y uno con datos confiables es mínima frente al impacto productivo que puede generar.
“El diferencial puede ser de unos cuatro dólares, y hoy, con un dólar reducido en guaraníes, es muy poca la diferencia y muy grande lo que uno pone en juego”, sostuvo.
Más kilos y más valor para el rodeo
Díaz Valdés enfatizó que la información genética permite seleccionar animales líderes en características de alto impacto económico, como peso al destete, peso al año, circunferencia escrotal asociada a la precocidad reproductiva, marmoreo y cobertura de grasa.
“La diferencia entre un toro de aventura, elegido solamente por su fenotipo, y un toro probado con información genética confiable es enorme”, aseguró.
Para el especialista, la elección genética cobra aún más relevancia cuando se piensa en la formación de futuras madres dentro del rodeo. “Si vos pensás que estás formando un rodeo y que esa vaca va a permanecer diez años en tu establecimiento, la inversión que estás haciendo hoy para producir ese vientre tiene que ser con lo mejor de lo mejor”, concluyó.


