El negocio ovino en Paraguay atraviesa un momento de renovado interés, impulsado por la apertura de mercados, mejores precios y una mayor participación de la industria frigorífica. Sin embargo, para Ignacio Lloret, productor y referente del sector, el principal desafío no está en la demanda, sino en la base productiva.
“Hay interés, hay entusiasmo y hay oportunidades, pero el gran problema es conseguir vientres en cantidad y con un nivel garantizado. Eso es lo que hoy frena a muchos productores”, sostuvo.
Desde su mirada, la producción ovina ofrece ventajas difíciles de igualar por otros rubros. Los ciclos cortos, la rápida rotación de capital y la posibilidad de adaptarse a campos donde el bovino no es viable hacen del ovino una alternativa estratégica, tanto para pequeños productores como para ganaderos que buscan diversificar.
“Es un rubro espectacular para superficies chicas o campos más limitados, pero también para el productor grande que quiere diversificar su sistema”, explicó.
Lloret destacó que el contexto actual es muy distinto al de años anteriores. La mejora en los precios y el interés concreto de los frigoríficos por incentivar la producción de carne ovina generan un escenario de mayor previsibilidad para el productor.
“Todo lo que está pasando confirma que el ovino es un negocio interesante y que vale la pena invertir. Hoy hay más seguridad para producir y vender”, afirmó.
No obstante, el crecimiento de las majadas comerciales avanza a un ritmo menor al deseado, principalmente por la dificultad de acceder a vientres en volumen. “Mucha gente no se anima a arrancar porque no puede conseguir todas las hembras de un mismo origen o con un respaldo productivo claro”, señaló.
¿Importar vientres o crecer desde adentro?
Consultado sobre la posibilidad de recurrir a la importación de animales para acelerar el crecimiento del stock, Lloret fue cauto. Si bien reconoció que contar con un volumen importante de vientres del exterior podría ayudar al desarrollo comercial, advirtió que hoy los costos lo vuelven complejo.
“Uruguay y Argentina tienen valores muy altos. En otro momento era distinto, pero hoy el precio y el costo hacen que sea difícil”, explicó.
En ese contexto, consideró clave potenciar iniciativas locales que faciliten el acceso a hembras comerciales, articulando esfuerzos entre productores, técnicos y actores del mercado. “La necesidad de vientres es transversal, está en todo el país. Si logramos cubrir eso, el crecimiento va a venir solo”, concluyó.



