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Impulso ganadero reactiva la producción en el Chaco: “Se están animando a invertir y recuperar campos”

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Impulso ganadero reactiva la producción en el Chaco: “Se están animando a invertir y recuperar campos”

El Chaco paraguayo atraviesa una etapa de fuerte reactivación productiva, con un denominador común que empieza a consolidarse en los establecimientos ganaderos: el pasto vuelve a ocupar el centro de la estrategia.

En diálogo con Valor Agregado por Radio Asunción 1250 AM, Joel Fernández, director de Campo Fe Paraguay, analizó el escenario actual del mejoramiento de campos, la recuperación de pasturas y el nuevo enfoque empresarial que comienza a imponerse en la región occidental.

Desde el año pasado, el equipo de Campo Fe detectó un fenómeno distinto al de ciclos anteriores. Además de la apertura de nuevas áreas, comenzó a tomar protagonismo la recuperación de pasturas antiguas, aquellas que fueron implantadas tras la apertura de monte, pero que con el paso del tiempo quedaron relegadas por falta de limpieza o inversión.

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“En una estancia siempre hay pasturas de grado 1, de grado 2 y otras que se dejan para situaciones puntuales. Lo que vimos diferente es que se empezaron a limpiar esas áreas que antes se postergaban”, explicó Fernández.

La recuperación incluye desde fumigaciones de formación hasta resiembras y reactivación con manejo técnico. Según el empresario, este cambio responde a una combinación de factores productivos y económicos.

Uno de los puntos que marcó el quiebre fue el invierno pasado. Fernández recordó que no es habitual en el Chaco salir de un invierno con abundancia de pasto y animales gordos listos para la venta.

“Tuvimos un invierno muy lluvioso. Sacar gordos en septiembre después de un invierno no es normal en el Chaco, y eso pasó. La gente salió con mucho pasto y se animó a invertir”, señaló.

El buen volumen forrajero, sumado a precios atractivos del ganado gordo, generó espacio financiero para reinvertir en infraestructura productiva, especialmente en limpieza y actualización de campos.

El gordo como palanca de inversión

En el actual contexto, donde el valor del gordo prácticamente equipara el costo de una hectárea productiva, varios productores optaron por capitalizar ventas para reinvertir en el campo.

“Tenemos clientes que directamente dejaron animales para pagar la limpieza de campo. Termina el trabajo y dicen: esta cantidad de animales va para cubrir esa inversión”, comentó.

Joel Fernández, director de Campo Fe.

Más allá de la reposición elevada, el incentivo de contar con pasto disponible y buenas perspectivas comerciales impulsó decisiones que combinan racionalidad económica y una cuota de impulso emocional propio del productor.

Uno de los cambios estructurales más relevantes es la evolución del perfil productivo. Según Fernández, hoy se observa una ganadería más técnica, con una nueva generación de administradores formados como ingenieros agrónomos y veterinarios.

“En una estancia de 10.000 hectáreas con 5.000 de pastura, si el 50% está sucio, en realidad tenés 2.500 hectáreas útiles. Estás sobrecargando el campo sin darte cuenta”, explicó.

El concepto de que “la fábrica de carne es el pasto” comienza a consolidarse. La limpieza y mantenimiento dejan de verse como un gasto y pasan a entenderse como inversión estructural.

Reactivar campos tras años difíciles

Los años de déficit hídrico obligaron a muchos productores a vender hacienda y reducir actividad. En varios casos, campos quedaron prácticamente paralizados durante dos o tres años.

Fernández confirmó que hoy muchos de esos establecimientos están reactivándose, especialmente en zonas del Chaco Seco como Boquerón y áreas cercanas a La Patria, históricamente más desafiantes por precipitaciones inferiores a 500 mm anuales.

“Se están vendiendo estancias que hoy producen de otra forma. Hay más especialización y también mejores herramientas”, indicó.

El avance tecnológico también acompaña el proceso. Campo Fe, además de realizar limpieza, trabaja en provisión de semillas mejoradas adaptadas a condiciones específicas: suelos salinos, bajos regímenes de lluvia o ambientes heterogéneos.

Una práctica creciente es la mezcla de semillas dentro de un mismo potrero, permitiendo que cada especie se adapte al microambiente correspondiente.

“En un potrero de 100 hectáreas no tenés 100 hectáreas iguales. Hoy se mezcla semilla para que cada especie tome su lugar según el suelo y la altura”, detalló.

El dato clave: hasta 25% del presupuesto al pasto

Quizás el indicador más contundente de esta transformación es financiero. Fernández reveló que años atrás apenas cinco grandes clientes destinaban alrededor del 20% de su presupuesto anual a limpieza y actualización de pasturas. Hoy, ese número se multiplicó por cinco en cantidad de establecimientos.

“La mayoría está destinando entre 20% y 25% del presupuesto anual a recuperar y mantener pasturas. Ya entienden que no es un gasto, es una inversión”, subrayó.