La ganadería paraguaya atraviesa un escenario favorable para mejorar sus indicadores productivos y avanzar en la recuperación del stock bovino. Las condiciones climáticas, la disponibilidad de pasturas y las oportunidades de incorporar tecnologías permiten proyectar una mayor eficiencia en los sistemas de cría, una etapa considerada fundamental para sostener el crecimiento de toda la cadena cárnica.
Ítalo Godoy, gerente comercial de Indabal Balanceados, señaló en entrevista con Valor Agro, durante el Congreso del Consorcio de Ganaderos para Experimentación Agropecuaria (CEA), que Paraguay es uno de los países sudamericanos con mayor potencial para ampliar su producción de carne bovina, pero advirtió que ese crecimiento necesariamente debe comenzar con una mejora de los resultados reproductivos y productivos.
“Paraguay es uno de los países de América del Sur que tiene mayores oportunidades de contribuir y seguir creciendo en la producción de proteína roja de alta calidad. Y eso empieza con la cría, donde hoy están las mayores oportunidades de ganar eficiencia”, afirmó.
Godoy explicó que el desafío no pasa exclusivamente por aumentar la cantidad de terneros producidos, sino también por mejorar las condiciones en las que esos animales llegan al destete, considerando el impacto que tendrán posteriormente sobre la recría, la terminación y el peso final de las carcasas.
En un contexto en el que la relación ternero-vaca se encuentra en niveles cercanos al 53% y 54%, el especialista consideró fundamental trabajar sobre diferentes indicadores, desde la preparación de los vientres y las tasas de preñez hasta el desarrollo nutricional y sanitario de los terneros. “La moneda de una estancia de cría son los kilos de ternero. Es importante tener todos los datos, los relevamientos de preñez y los terneros destetados, pero lo más importante es enfocarse en los kilos de ternero destetado”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que existen establecimientos donde las posibilidades de incrementar la tasa de preñez pueden ser limitadas, pero todavía hay un margen importante para potenciar el desarrollo de los terneros mediante un manejo más eficiente de la nutrición y la sanidad. “El enfoque tiene que ser kilos de ternero destetado por hembra. Eso es lo que evalúa el nivel de eficiencia y profesionalismo de un establecimiento”, expresó.
El ejecutivo remarcó que estos resultados comienzan a construirse mucho antes del nacimiento, con una adecuada preparación de los vientres, una buena condición corporal y una planificación correcta de la temporada de servicio.
Condiciones favorables para producir más
Otro aspecto destacado por Godoy fue el escenario climático que atraviesa Paraguay, con buenas condiciones de temperatura y precipitaciones que favorecen el desarrollo de las pasturas y permiten mejorar la alimentación de los rodeos de cría. “Estamos con condiciones excelentes de temperatura y lluvia para las pasturas. Eso contribuye positivamente para que los animales puedan nutrirse de una forma más natural y económica para el ganadero, sin tanta dependencia de suplementaciones de alto nivel”, explicó.
Según indicó, este escenario representa una oportunidad para que los productores aprovechen la disponibilidad de forraje, mejoren la condición corporal de los vientres y eleven los resultados reproductivos, especialmente en un momento en el que existe interés por recomponer el rodeo nacional.
Finalmente, Godoy sostuvo que las oportunidades de crecimiento también requieren un cambio en la forma de administrar los establecimientos ganaderos, incorporando una visión empresarial que permita evaluar inversiones, costos y objetivos productivos. “Tenemos que mirar del portón hacia adentro. Hay oportunidades y espacios para mejorar dentro de los establecimientos de cría. Creo que empieza con una cuestión de mentalidad, de una visión empresarial: cuánto estoy invirtiendo, por cuánto tiempo, cuánto tengo que producir y a qué costo”, manifestó.
Para el representante de Indabal Balanceados, el desafío de la ganadería paraguaya es aprovechar la actual coyuntura favorable para transformar el potencial productivo en resultados concretos, con más kilos de ternero destetado por vientre y una mayor eficiencia a lo largo de toda la cadena de producción de carne.


