El mercado internacional de la carne vacuna atraviesa un período de cambios significativos, con politicas de cuotas y aranceles que reconfiguran la oferta global donde la principal cuestión es “cómo se va a reestructurar el tablero internacional de demanda luego de la nueva política de China para las importaciones de cerne”.
Para Larisa Barboza, analista senior de StoneX, estas modificaciones representan oportunidades estratégicas para Paraguay y los países del Mercosur, siempre que se mantenga una vigilancia activa sobre los movimientos de los principales exportadores y mercados internacionales.
China sigue siendo el mayor comprador de carne bovina del mundo, y en 2025 adquirió más del 50% de la producción brasileña. Sin embargo, con la nueva política exterior implementada por Beijing, se establecieron cuotas de importación. “En el caso de Brasil, su cuota ahora es de 1,1 millones de toneladas, mientras que en 2025 vendió 1,6 millones. Esas, entre 400 y 500 mil toneladas, tendrán que ser redirigidas o ajustadas con nuevas tasas”, explicó Barboza.
Este escenario genera oportunidades para otros mercados. “Consecuentemente, lo que podría llegar a pasar es que se redireccione y se redistribuya a nuevos destinos ese porcentaje de carne, o sea que no va a entrar a China, sino a otras partes del mundo”, dijo.
Sostuvo que, también depende de cuánto sea la cuota para entrar a la Unión Europea. “Si ese excedente no encuentra espacio también dentro de la UE, se va a volver a redirigir a donde más haya demanda”, manifestó.

Larisa Barboza, analista senior de StoneX.
Barboza destacó además la importancia del impacto indirecto en Paraguay. “Aunque Paraguay no le venda directamente a China, igual nos va a afectar también, porque el principal exportador que es nuestro vecino, si tiene excedente, puede redirigir esa oferta hacia otros destinos que son los nuestros también. En 2025, cuando Brasil tuvo excedentes que no pudo enviar a EE. UU, parte de esa carne se redirigió a Chile, uno de los principales destinos de Paraguay”, subrayó.
También apuntó a que la redistribución de la oferta dependerá de la capacidad de otros países para cubrir los espacios que deje Brasil en China. “La principal pregunta es que China va a hacer después de que complete sus primeras cuotas y si los demás competidores van a poder entrar a cubrir ese espacio o no”, alegó. En ese contexto, destacó que, si otros países del Mercosur o del mundo no logran ocupar esa cuota, el gobierno chino podría reconsiderar el tamaño de la asignación para Brasil.
Por otro lado, señaló que el primer trimestre de 2026 será clave, explicó la analista, porque Brasil, Estados Unidos y Australia están entrando en un cambio de ciclo, con mayor retención de vientres para recomponer los hatos ganaderos. “Si cae el nivel de faena en Brasil, que es una posibilidad, eso va a ser un factor de presión al alza que impactará en el resto del Mercosur también”, aseveró.



