El negocio de la cría atraviesa uno de los momentos más atractivos de los últimos años en Paraguay. Con precios del ternero que se mueven entre US$ 4,20 y US$ 4,30 por kilo en promedio y máximos cercanos a US$ 4,90, el escenario abre una ventana clara para mejorar los resultados productivos y económicos.
En este contexto, Gustavo Lagioia, gerente técnico y comercial de Biogénesis Bagó Paraguay, destacó a Valor Agro que la clave no pasa por grandes inversiones, sino por la adopción de tecnologías básicas que permitan aumentar la cantidad de terneros logrados y capturar así una renta que hoy puede representar entre US$ 800 y US$ 900 por vaca.
Lagioia remarcó que el principal desafío del país no es de potencial, sino de ejecución. “Hoy el ternero vale mucha plata y no nos podemos dar el lujo de perder una preñez, un ternero nacido o un ternero destetado. Es una oportunidad histórica para el criador”, afirmó en diálogo con Valor Agro.
En términos estructurales, Paraguay aún presenta un amplio margen de mejora. Mientras algunos establecimientos alcanzan tasas de destete superiores al 70%, el promedio nacional se mantiene en torno al 50%. Esa brecha de 20 puntos porcentuales representa, en términos productivos, miles de terneros que el sistema está dejando de generar. “Si hay campos que lo logran, el resto también puede hacerlo. El desafío es identificar qué no estamos haciendo y corregirlo”, sostuvo Lagioia.
El contexto climático favorable, sumado a los altos precios, refuerza la necesidad de intensificar la eficiencia “puertas adentro”. En este sentido, el especialista enfatizó que existen herramientas de bajo costo y alto impacto que pueden generar cambios significativos en los resultados. Entre ellas, destacó tres pilares: sanidad, manejo y reproducción.
“Animales que queremos que produzcan tienen que estar sanos. La sanidad es de bajo costo pero de altísimo impacto. A eso hay que sumarle organización en el manejo, principalmente en la planificación forrajera para mejorar el estado corporal de las vacas”, explicó.
En el plano reproductivo, la utilización de programas de inseminación artificial a tiempo fijo (IATF) aparece como una de las tecnologías con mayor potencial de retorno.
Según Lagioia, estos sistemas no solo mejoran los porcentajes de preñez, sino que también generan un impacto directo en los kilos producidos. “Los terneros de inseminación nacen antes y, considerando una ganancia de 500 gramos por día, cada 10 días adicionales representan unos 5 kilos más al destete”, detalló.
Además del mayor peso, la genética utilizada en estos programas permite mejorar la calidad del rodeo, generando un doble efecto positivo en la productividad. “Siempre decimos que esto no es un gasto, es una inversión. Y en el contexto actual, esa inversión es altamente rentable”, agregó.
Otro de los puntos críticos señalados por el técnico es la falta de información en los establecimientos, especialmente en lo que respecta a las mermas reproductivas. “Muchas veces el productor no sabe en qué etapa pierde los animales: si es entre diagnóstico de gestación y parto, en el nacimiento o en el destete. Y cada etapa requiere decisiones distintas”, indicó.

Reducir esas pérdidas es tan importante como mejorar la tasa de preñez. “Si bajamos las mermas, automáticamente aumentamos los terneros logrados. Y si además logramos preñeces más tempranas, también vamos a tener terneros más pesados al destete”, explicó.
Desde la compañía remarcan que el escenario actual, con precios firmes, costos relativamente estables en insumos veterinarios y un clima favorable, configura una combinación ideal para avanzar en eficiencia productiva.
“Hoy los costos de las vacunas y de los paquetes hormonales están prácticamente en los mismos valores en guaraníes que en años anteriores, pero el valor del ternero subió fuertemente. Eso hace que la inversión sea más baja en términos relativos y mucho más rentable”, subrayó Lagioia.
Finalmente, destacó la importancia del trabajo conjunto entre productores, gremios e instituciones para difundir estas prácticas. “Tenemos que empujar todos hacia el mismo lado. Hay tecnologías disponibles, accesibles y probadas que pueden cambiar los resultados de la cría en Paraguay”, concluyó.


