La discusión sobre el futuro de la vacunación contra la fiebre aftosa en Paraguay suma nuevas voces desde el sector productivo, con una postura clara: no avanzar sin consenso ni poner en riesgo la soberanía del negocio ganadero, según expresó Pedro Galli, expresidente de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), en entrevista con Valor Agro, donde planteó reparos a la posibilidad de dejar de vacunar sin antes fortalecer el sistema sanitario.
En un contexto donde el Senacsa intensifica su comunicación sobre la preparación del país para un eventual cambio de estatus sanitario, Galli marcó distancia con la forma en que se está dando el debate. “Veo muy mal esta discusión hecha pública. Siempre llegamos hasta donde estamos trabajando juntos, sector privado y servicio oficial, y ahora se nota una dicotomía que no tiene sentido”, sostuvo.
El extitular de la ARP advirtió que la discusión se ha planteado como una “pulseada” entre posiciones, cuando en realidad debería resolverse en una mesa técnica con diálogo y condiciones claras. “No se puede caer en un maniqueísmo de buenos y malos. Hay cuestionamientos del sector productivo que deben ser respondidos antes de tomar una decisión de ese nivel”, enfatizó.
Uno de los ejes centrales de su planteo fue la defensa de la soberanía del productor sobre el negocio ganadero. Galli fue contundente al señalar que cualquier cambio en la estrategia sanitaria debe contar con el aval de quienes están directamente involucrados en la producción.
“No puede ser una imposición venida de arriba. Hay cierta soberanía sobre el negocio que se tiene que respetar. Los dueños de las vacas son los que conocen el sistema”, afirmó.
En esa línea, insistió en que Paraguay no tiene urgencias para modificar su estatus actual. “Estamos bien como estamos. No hay ningún apuro. Si en algún momento vemos ventajas reales, se puede discutir, pero tiene que ser de mutuo acuerdo”, agregó.
Desde el punto de vista técnico, Galli planteó dudas sobre la capacidad del sistema sanitario para responder a un eventual brote, independientemente de que el país vacune o no. Recordó que existen múltiples cepas del virus de la aftosa y que la vacunación actual solo cubre algunas de ellas.
“Si aparece una cepa como la SAT-1, vamos a tener un brote con vacunación o sin vacunación. La discusión debería centrarse en si tenemos la capacidad de responder rápido, contener el problema y reabrir mercados”, explicó.
En ese sentido, subrayó la necesidad de seguir fortaleciendo el sistema sanitario en recursos humanos, infraestructura y financiamiento. “Se necesita un servicio más robusto antes de dar ese paso”, indicó.
Un sistema que dio resultados
Galli también destacó que el crecimiento de la ganadería paraguaya y la apertura de mercados internacionales no responden a una promesa de dejar de vacunar, sino al trabajo conjunto entre el sector público y privado.
“No creo que los logros comerciales sean porque estamos prometiendo levantar la vacunación. Es por el buen trabajo sanitario y la confianza que genera el país”, afirmó.
Además, contextualizó el escenario global, donde la demanda de carne vacuna crece por encima de la oferta, lo que favorece a países como Paraguay. “Hay un faltante mundial de carne, y eso también nos está ayudando a posicionarnos en mercados exigentes”, explicó.
Finalmente, el ex presidente de la ARP insistió en que el camino debe ser el consenso y no la confrontación pública. “Esta discusión se tiene que dar en una mesa, con argumentos sólidos. No con campañas que no sabemos a quién van a convencer”, concluyó.


