El negocio ganadero transita en 2026 un escenario poco habitual para el último lustro: precios elevados para la reposición y el ganado gordo, buen comportamiento climático y una relación favorable entre el valor del animal y el costo de la suplementación.
Sin embargo, lejos de tratarse de un año “fácil”, el contexto exige mayor planificación, precisión en la toma de decisiones y eficiencia productiva, según analizó Carlos Osorio, director y gerente general de Granos & Nutrición, en diálogo con Valor Agro.
Osorio definió al 2026 como un año estratégico, en el que ya no alcanza con acompañar el mercado. “Hoy no hay margen para trabajar sin números. La reposición está cara, el gordo vale plata y eso obliga al productor a sentarse, papel y lápiz en mano, para definir bien qué hacer con cada categoría”, explicó.
Uno de los puntos centrales del análisis pasa por ordenar la estrategia productiva según el tipo de animal. Machos y hembras requieren decisiones distintas, especialmente en un contexto donde el precio del ternero y de la vaquillona genera incentivos, pero también riesgos.
En el caso de las hembras, Osorio subrayó la importancia de evaluar cuidadosamente el momento de la preñez, considerando los desafíos que impone el próximo ciclo productivo. “Preñar en otoño o en primavera cambia completamente el manejo. Hay que pensar cómo se va a pasar el invierno, el período de frío o sequía, y con qué reservas forrajeras y nutricionales se va a contar”, señaló.
Para los machos, el desafío es claro: acelerar los ciclos. “Cuando el ternero está caro, no puedo darme el lujo de una recría lenta. Tengo que ganar kilos más rápido, poner más peso vivo y más carcasa en menos tiempo”, afirmó.
Con pasturas abundantes gracias al buen clima, Osorio advirtió que el exceso de forraje no siempre es sinónimo de eficiencia. “El pasto que sobra madura, baja en proteína y limita la ganancia de peso. Por eso la suplementación estratégica es clave para sostener la velocidad del sistema”, explicó.
En ese sentido, destacó que la relación suplemento–precio del animal es una de las mejores de los últimos años, lo que abre una oportunidad clara para intensificar. “Hoy engordar un animal tiene un costo muy competitivo en relación al precio del gordo y de la reposición. Es un año para aprovechar y poner más kilos por animal”, remarcó.
La nutrición, combinada con genética y sanidad, aparece como el eje para alcanzar mejores índices reproductivos, mayores pesos al destete y una recría más eficiente.
Más carcasa para equilibrar la ecuación
Otro concepto central del análisis fue la necesidad de aumentar el peso final por animal. “Antes se vendían animales de 480 o 500 kilos. Hoy hay que pensar en 550 kilos o más, para poder equilibrar la relación entre el precio de venta y el costo de la reposición”, sostuvo.
En este contexto, Osorio destacó el rol de la hotelería y los sistemas de engorde intensivo como herramientas válidas para capturar valor. “Los números hoy cierran muy bien. La diaria, el costo de la comida y el precio del gordo muestran una relación económica muy atractiva”, afirmó.
Un año de oportunidades, pero sin margen para errores
Para el Director de Granos & Nutrición, el 2026 premia al productor que planifica, acelera y mide. “Todo vale plata: el gordo, la reposición, la comida. El que tiene animales está bien posicionado, pero debe decidir qué velocidad le imprime al sistema. Ahí es donde la estrategia marca la diferencia”, concluyó.
Con un escenario climático favorable y herramientas nutricionales accesibles, el negocio ganadero ofrece oportunidades claras. Pero, como advirtió Osorio, solo la eficiencia y la estrategia permitirán transformar buenos precios en verdadera rentabilidad.



