La ganadería paraguaya atraviesa uno de esos momentos que difícilmente se repiten. El ternero alcanzó un valor histórico, la vaca para industria también cotiza en niveles muy elevados y la producción necesita recuperar stock. En ese escenario, cada preñez vale más que nunca y cada vaca que no produce representa una oportunidad perdida.
Por eso, el director de Granos y Nutrición de Carlos Osorio dejó un concepto que resume el desafío de los próximos meses: “La fábrica es la vaca y hoy esa fábrica está produciendo oro”.
La afirmación no es una metáfora. Es una ecuación económica. Una vaca conserva un importante valor de descarte para la industria, pero cuando además produce un ternero, multiplica ampliamente el ingreso del sistema.
En un mercado donde un ternero se comercializa en torno a los US$ 700-800 por cabeza, la eficiencia reproductiva pasó a ser el principal negocio de la cría.
“¿Qué tengo que hacer dentro de mi establecimiento para producir más oro?”, planteó Osorio, convencido de que el foco debe estar puesto en aprovechar al máximo la capacidad productiva de cada vientre.
El especialista sostuvo que la llegada del invierno marca el momento donde comienza a definirse la próxima zafra de terneros. La condición corporal con la que las vacas y las vaquillas lleguen al servicio de primavera determinará gran parte de los índices reproductivos de la próxima campaña.
“Tenemos que evaluar cómo están nuestras vacas para la parición y para la próxima estación reproductiva. Una vaca en buena condición corporal vuelve a preñarse antes y produce más”, explicó.
Pero, a diferencia de otros años, hoy existe un incentivo económico adicional. Según Osorio, la relación entre el costo de la suplementación y el valor del ternero nunca fue tan favorable.
Mientras el precio del ternero alcanzó registros históricos, el costo de implementar estrategias nutricionales continúa siendo relativamente bajo, lo que mejora significativamente el retorno de cada kilo de suplemento invertido.
“Antes la relación era mucho más ajustada. Hoy el precio del ternero hace que cualquier mejora en la tasa de preñez tenga un retorno extraordinario”, sostuvo.
En ese contexto, explicó que la suplementación dejó de ser una herramienta reservada para unos pocos establecimientos y comenzó a instalarse como una práctica cada vez más habitual, tanto en vaquillas como en vacas adultas.
El objetivo ya no es únicamente lograr la preñez, sino hacerlo lo más temprano posible. Las pariciones de cabecera permiten destetar terneros más pesados, vender más kilos y capturar un mayor ingreso por cada vientre del rodeo.
Osorio aseguró que ese cambio de mentalidad ya comenzó a observarse entre los productores.
“Hace algunos años casi no se hablaba de suplementar vacas. Hoy los productores están utilizando mucha más tecnología porque hacen los números y descubren que la respuesta económica es muy buena”, señaló.


