Las proyecciones para 2026 confirman un escenario internacional que vuelve a jugar a favor del negocio cárnico. De acuerdo con las últimas estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, el comercio mundial de carnes crecería apenas 1% el próximo año, reflejando un contexto de menor oferta global, ajustes productivos y una demanda que continúa mostrando solidez.
Tras el fuerte dinamismo registrado en 2024 y 2025, el mercado ingresaría en una etapa de desaceleración en volúmenes, pero con fundamentos que podrían sostener la firmeza de los precios internacionales.
La caída de la producción en varios países exportadores relevantes abre un escenario de mayor competencia por la materia prima, incrementando el interés de las plantas industriales por la hacienda disponible.
De acuerdo a un análisis elaborado y publicado por MF Economía e Inversiones, en el Mercosur el panorama es heterogéneo.
Brasil, principal actor regional, mantendría su liderazgo con una producción estimada en 11,7 millones de toneladas y un consumo interno de 7,75 millones. Sin embargo, el ajuste productivo impactaría en sus exportaciones, que caerían a 4 millones de toneladas, una baja interanual del 5,9%, en línea con la reducción prevista de su producción.
Este menor volumen exportable desde Brasil podría contribuir a sostener los precios en los mercados internacionales.
Argentina mostraría una dinámica distinta. Con una producción prácticamente estable y un consumo interno en retroceso, el país profundizaría su perfil exportador, con un crecimiento proyectado del 6,6% en sus envíos al exterior.
Uruguay, en tanto, presentaría un desempeño más equilibrado, con aumento de la producción, mejora del consumo interno y exportaciones en crecimiento moderado.
Las perspectivas para Paraguay
Para Paraguay, el escenario combina oportunidades y desafíos. Las proyecciones del USDA anticipan una caída del 7,8% en la producción de carne en 2026, junto con una disminución del 3,0% en las exportaciones y un retroceso significativo del consumo interno.
En un contexto global de menor oferta, esta contracción productiva podría traducirse en una mayor presión de compra por parte de la industria y en precios firmes para la hacienda, reforzando el atractivo del negocio ganadero.
Sin embargo, el principal desafío para el país será lograr un equilibrio entre el creciente perfil exportador y la necesidad de asegurar abastecimiento y precios razonables en el mercado interno. La preocupación política y social por el valor de la carne bovina se da en paralelo a un escenario internacional que demanda más producto y paga mejores precios, lo que obliga a pensar en estrategias de mediano y largo plazo.
Dentro del informe, la recuperación del stock bovino, la mejora de la eficiencia productiva y la previsibilidad en las reglas de juego aparecen como claves para que Paraguay pueda capitalizar un 2026 de firmeza global sin descuidar el consumo doméstico. En un mercado internacional que volverá a mostrar señales de escasez, el desafío no será la falta de demanda, sino cómo administrar la oferta de manera sostenible.



